Partiendo de cero. Adam Shepard, 25 dólares y la vida por delante

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“Ahora tengo mucho más aprecio por todo lo que poseo, por cada dólar que gasto. Incluso cuando estaba inmerso en el proyecto, me daba cuenta la cantidad de cosas que he tenido gratis durante toda mi vida. Y así, ahora más que nunca, reconozco lo afortunado que soy, y valoro mejor todas esas pequeñas banalidades”

“…esta historia es tan relevante. Ofrece la oportunidad de recordar a las nuevas generaciones: ¡Oye, NO ES TAN DIFÍCIL! Es la mejor forma de decirles que son afortunados.
Creo que cada persona tiene la capacidad de crear su propia historia viviendo mi desafío”
Adam Shepard

Muchas personas se están quedando en la ruina o lo harán próximamente y no solo por la crisis económica externa (culpables los otros) sino también por causas internas: por ausencia de ahorros personales para enfrentar las vicisitudes de la vida, por vivir por encima de nuestras posibilidades, por falta de prudencia y porque todos hemos apoyado ciegamente un sistema insostenible.

¿Qué hacer cuando tenemos el agua al cuello? Pues todo, menos sumirnos en un lamento continuo e inmovilizador.

El mundo está ahí fuera esperando a que realicemos por fin nuestros sueños una vez que nos ha mandado el ladrillazo económico y personal. Por eso quiero compartir la historia de Adam Shepard, un joven estadounidense que se propuso el reto de comenzar de cero con 25 dólares en el bolsillo y alcanzar ciertas metas a un año vista.

Si él ha podido, todos nosotros también. Esta su la historia:

Adam Shepard (1982) decidió comprobar por si mismo si el “sueño americano” (salir de la nada y llegar a tener un sitio en la sociedad con calidad de vida) es todavía posible.

La idea le surgió tras la lectura del libro de Barbara EhrenreichNickel and Dimed” (“Por cuatro duros: Cómo (no) apañárselas en EE.UU.”) una feroz crítica al sistema laboral estadounidense mediante una investigación sobre las condiciones laborales de las clases más desfavorecidas en la que la autora había experimentado en carnes propias la situación.

Para este desafío Adam estableció una serie de condiciones:

  • Empezar prácticamente de la nada: 25 dólares, una mochila vacía, la ropa puesta y un saco de dormir
  • Convertirse en 1 año en un ciudadano con techo (compartido o no), con un coche que funcione, con 2.500 dólares en efectivo y la posibilidad de iniciar su propio negocio
  • Prohibiciones: no podía mendigar ni pedir dinero ni créditos, no debería dormir en la calle, no podía hacer nada ilegal, no podía usar la agenda, ni sus contactos anteriores para solicitar ayuda. Y, sobre todo y la regla más polémica, no podía utilizar su formación académica y título universitario para encontrar empleo

Con estas ideas y tan pocos enseres partió de su casa y cogió un tren con destino al azar: Charleston (Carolina del Sur), la séptima ciudad más peligrosa de los Estados Unidos. Y como en toda aventura que se precie debe haber algún riesgo: el primer día recibió una paliza de alguien que le confundió por mendigo.

Pero este fue el incidente más grave de su experimento. Los 2 primeros meses estuvo en un refugio municipal aprendiendo de los “sin techo” y se construyó su propia leyenda sobre sus orígenes.

Comenzó con trabajos de 4 dólares la hora y a los 70 días ya pudo alquilar un piso pequeño. Desde aquí siguió trabajando, ahorrando y 10 meses después Adam Shepard había cumplido sobradamente sus objetivos: un hogar suficientemente confortable, una furgoneta de 1000 dólares que se arrancaba con un destornillador, más de 5.000 dólares ahorrados y un futuro encaminado y orientado al éxito laboral y personal. Pero sobre todo, tenía nuevos amigos y toda una experiencia de vida y crecimiento personal.

Su libro “Scratch Beginnings″ y las entrevistas que ha concedido están concienciando e inspirando a toda una generación de jóvenes acostumbrados a la vida fácil que puede que se encuentren pronto en la escasez y está resucitando en el espíritu de los pioneros americanos: todo por conquistar, nada que perder.

En el extraordinario blog Kurioso le hacen una entrevista de la que destaco unas palabras sobre lo que ha aprendido con esta historia:

Ahora tengo mucho más aprecio por todo lo que poseo, por cada dólar que gasto. Incluso cuando estaba inmerso en el proyecto, me daba cuenta la cantidad de cosas que he tenido gratis durante toda mi vida. Y así, ahora más que nunca, reconozco lo afortunado que soy, y valoro mejor todas esas pequeñas banalidades.

A menudo miro hacia atrás con orgullo y una enorme sonrisa en mi cara. Esta fue, seguramente, la mayor experiencia de mi vida, y nunca voy a olvidar las lecciones que he aprendido y el nuevo reconocimiento que tengo.

…esta historia es tan relevante. Ofrece la oportunidad de recordar a las nuevas generaciones: ¡Oye, no es tan difícil! Es la mejor forma de decirles que son afortunados.
Creo que cada persona tiene la capacidad de crear su propia historia viviendo mi desafío.

Pienso que es una buena idea establecer una cultura de la responsabilidad personal, que cada persona reconozca que sus vidas están en sus propias manos. Si no, comenzaremos a ver a la gente confiar demasiado en terceros (el gobierno, por ejemplo) en lugar de actuar con sensatez y entusiasmo.

CONCLUSIONES:
Historias como la de Adam salen cada día en nuestros informativos pero no son voluntarias. Son los miles de inmigrantes que se juegan la vida en la búsqueda de un trabajo y una existencia mejor. Y muchos tienen en contra el color, el idioma y la cultura.

En cambio, todos nosotros somos Adams en nuestro propio país y podemos salir adelante con la meta clara de un nuevo paradigma, nuevos valores y sin miedo a remangarnos la camisa.

¡Llega el tiempo de demostrarlo¡

Sitio oficial: Scratch Beginnings
Más información: Kurioso

Descubierto en : Ahorro diario

En El Blog Alternativo: VIVIR CON MENOS

 
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