Autopistas nevadas: servicio nefasto y barrera de peaje bajada

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Hoy, al ver las noticias, me ha causado indignación algo que se repite todos los inviernos y a lo que no se le quiere poner remedio. La noticia es la siguiente: la AP-66, autopista de peaje que une las provincias españolas de Asturias y León se mantiene cerrada, por las fuertes nevadas, tras el rescate de 600 vehículos por la Unidad Militar de Emergencias (UME).

Cientos de conductores estuvieron toda la noche encerrados en sus coches soportando un intenso frío. Se tardó muchísimo en reaccionar. Protección Civil, al percatarse que la situación le sobrepasaba, avisó a la UME. A mi juicio Protección Civil tendría que haber cortado el acceso a la autopista antes o, al menos haber avisado antes a la UME.

Está claro que en algunas zonas nieva todos los inviernos y eso provoca inconvenientes. Pero en esta ocasión también ha actuado la falta de previsión. Se ha procedido tarde y mal. Si en España tuviésemos el clima de, por ejemplo, Alemania, esto sería un caos continuo a merced de las condiciones atmosféricas.

Para rematar el tema, después de estar toda la noche pasándolo bastante mal, resulta que cobran el peaje. Las autopistas, que son concesiones del Estado, ¿no deberían dejar de cobrar en determinados supuestos, aunque sea obligados por la Administración? ¿Es ético que cobren a estas personas después de lo que han tenido que soportar? En este caso han dado un servicio nefasto que no vale lo que cobran.  He consultado en varios periódicos esta noticia y prácticamente ninguno mencionaba el hecho de tener que abonar el peaje. Algo que aparece continuamente en los comentarios a la noticia. Parece ser que a muchos periódicos no les interesa hablar del comportamiento poco ético y poco elegante que tienen las empresas concesionarias con los automovilistas afectados

Personalmente, tiempo atrás, nos vimos envueltos en una nevada circulando por una autopista (algo mucho más llevadero que lo que estoy comentando aquí).  Llegamos como pudimos a una estación de servicio. Allí nadie sabía nada de máquinas quitanieves. Aprovechamos para comer y después esperamos una hora más. Todo igual, no había información. No sabíamos si la máquina venía de camino, si tardaría una hora más o si no pasaría por allí. Decidimos poner las cadenas y reanudar nuestro viaje. Unos kilómetros más adelante, mientras quitábamos las cadenas, vimos pasar la máquina quitanieves que venía por detrás de nosotros. Con un poquito más de información nos habríamos ahorrado algunas cosas. En fin…

Espero que se haga más uso del sentido común.

 
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