Un simple plátano. Carta de una médico cooperante sobre la gratitud

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Este texto es una carta al director enviada al suplemento de un periódico, XL Semanal, y que ganó el premio a la mejor carta de aquella semana. La firma Dulcina Fonseca García y se titula “Un simple plátano“.

Me impresionó por su sinceridad, sus vivencias, su capacidad para ir contracorriente como hemos animado en el post del cuento del sapo y por supuesto porque es un canto a una de las mayores virtudes humanas y una gran energía: LA GRATITUD.

Un simple plátano

Después de 11 años trabajando como médico en uno de los países que hemos bautizado como ‘Tercer Mundo’, debí volver a mi casa por asuntos personales.

En una cena familiar, un pariente cercano me preguntó que para qué había estudiado Medicina si estaba malviviendo en una zona perdida de la selva. Sin siquiera darme tiempo a responder, justificaba socarronamente su duda afirmando que, para vivir así, mejor me hubiera hecho misionera y no habría tenido que ¿malgastar? los mejores años de mi juventud estudiando.

Lo realmente curioso es que casi todos los allí presentes le daban la razón haciéndome sentir un animal raro.

Quizá yo pensaría como ellos si me faltase la experiencia de estos años: muchos pacientes han llegado a ofrecerme un plátano como agradecimiento por haber ayudado en un parto o haber aliviado un dolor innecesario de una enfermedad incurable.

Un simple plátano, qué miseria para nuestros estómagos saciados, ¿verdad?. Lo que muchos no saben es que dos plátanos son la cena incluso la comida de un día completo de un matrimonio con tres niños. Sin embargo, en una acción de máxima gratitud (eso que a los occidentales nos falta) han reconocido mi modesto trabajo compartiendo conmigo lo máximo que tienen. ¿Puede un profesional sentir mayor satisfacción?

Dulcina Fonseca García

 
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16 Comentarios

  1. 1 - muilea

    17 diciembre 2008 20:44

    Ojala hubieran mas profesionales como esta, el mundo funcionaria mucho mejor, pero por desgracia en el primer mundo priman otros intereses.
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  2. 2 - JREILLY

    18 diciembre 2008 11:13

    Me emocioné cuando leí esa carta; a mí, como profesional, me gustaría que mi trabajo no sólo me reporte un medio para ganarme la vida, sino que además contribuya en algo bueno a la sociedad. Esta carta me recuerda que a muchos les hace falta una buena cura de humildad.
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  3. 3 - Isabel

    24 marzo 2009 21:30

    Si el amor pudiera ser representado fisicamente, la mejor forma de hacerlo sería encarnarlo en ese humilde plátano rebosante de humanidad generosa
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  4. 4 - joseemulero

    31 mayo 2009 20:05

    El contraste de la gratitud entre el mundo africano y el occidental, es que mientras ellos reconocer la labor profesional y humana de la doctora y le regalan su comida de un día para tres personas, nosotros nos quejamos del sistema sanitario y nos enfadamos porqué la Dra, nos hizó esperar más de una hora. Ellos usan la gratitud y nosotros la ira y el enfado.
    ¿dónde está el mundo civilizado?
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  5. 6 - angel

    9 septiembre 2009 18:58

    Y en contraste, por aquí, no solo no le damos valor al plátano -ni a su resistente, gruesa y natural cáscara- sino que además andamos inventando cáscaras artificiales para no manchar los bolsos.
    No hay nada menos natural que ponerle cáscaras a todo. Todo seguirá conectado a pesar de las burbujas que hemos creado: perderemos humanidad, contacto directo pero no conexión.
    Higiene, prevención, etc., palabras muy bonitas que ocultan miedos -a enfermedades, por ejemplo- y obsesiones -por la limpieza, por ejemplo- y eso nos hace manipulables.
    Es reutilizable y no hay que tirarlo: ¿y el agua y el detergente que se usa para limpiarlo?, ¿y la energía para fabricarlo y transportarlo al punto de venta?,…
    ¿Que pensaría la familia africana? ¿Que estamos locos? Peor, los locos no pierden el tiempo poniendole cáscaras a las cáscaras.
    Una historia muy humana que apunta hacia el verdadero valor, no de las cosas, sino de los actos.
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  6. 7 - rafael fosch

    25 diciembre 2009 13:45

    Fantástica la carta de la Dra y fantás-
    ticos los comentarios de Joseemulero y de Angel. Gracias por compartir y expre
    sar Consciencia en mayúsculas!…
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  7. 8 - Coco

    2 enero 2010 18:19

    Excelente vivencia que nos ubica muy acertadamente con aquello que es tan simple e importante. La sencillez está siempre presente en nuestra vida, sólo hace falta elegirla, paso a paso, poco a poco. Cuando cobramos conciencia de lo maravilloso que somos como seres humanos y somos agradecidos por las cosas simples es cuando todo lo innecesario puede ser dejado de lado. Gracias por compartir la historia.
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  8. 9 - Olga López

    1 febrero 2010 13:43

    Creo que más llena, estos tipos de acción, que a simple vista parecieran insignificantes. Pero que para una persona con sensibilidad humana, es algo que nos llena desde el alma y nos anima a seguir dando lo mejor de uno. Lo mejor que el hombre o mujer pueden hacer en esta vida, es servir a otros. Sentir que hemos sido útiles. Millones de Bendiciones, Olga López
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  9. 10 - gisella

    18 marzo 2010 16:17

    Es invalorable el efecto positivo que causó en mi está vivencia.
    el artículo nos demuestra que debemos pareciar esos detalles que parecen pequeños pero en el fondo llevan un gran valor y que nos muestran las verdadera felicidad y lo agradecidos y bendecidos que somos de nuestras vidas.

    GI.

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