Consejos ZEN para salvar el mundo: no hacer nada

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Ya sabemos que el mundo, las personas y sus sociedades no se encuentran en el mejor momento y todos (oficiales y alternativos) tienen sugerencias para mejorar la situación.

Unos pretenden mantener el consumo y que sigamos como hasta ahora (locamente, sin conciencia y con un crecimiento insostenible en un mundo finito) y otros nos recomiendan que sustituyamos hábitos y productos dañinos por otros ecológicos, es decir, consumo pero verde.

Hacer, hacer, hacer… pero eso solo es un parche. Y ¿si se tratase precisamente de lo contrario, de no hacer nada?

El vídeo “La historia de las cosas” nos explica magistralmente cómo funciona nuestra economía.

El consumo responsable y ecológico es importante pero no es la solución al problema verdadero que es que LA CANTIDAD que consumimos y no solo la calidad. El nuevo paradigma en el que entramos es el del DECRECIMIENTO y vivir de otra manera: SLOW, y eso implica una verdadera revolución interior.

Estos son 6 consejos zen para salvar el mundo inspirados en el blog Zen Habits y todos se basan en lo mismo: no hacer nada

  1. Conducir menos, caminar más. Bueno para el medio ambiente, la obesidad y nuestro corazón.
  2. Ambicionar menos, apreciando más. El tiempo es vida. Cuando sepamos el precio vital que pagamos por las cosas materiales, nos daremos cuenta del mal negocio que hemos hecho.
  3. Hablar menos, escuchar más.
  4. Comprar cosas más caras pero que duran más. Es la guerra al usar y tirar: menos maquinillas de afeitar desechables, menos platos de papel, menos armarios llenos de ropa de explotación asiática y elegir menos prendas pero éticas y orgánicas como las camisetas de Mandacarú
  5. Dedicar más tiempo a ser consciente. Hacer varias cosas a la vez es lo más improductivo e ineficiente que existe. SLOW: lento pero seguro.
  6. Menos cosas. A más consumo, mayor deuda y deterioro del planeta. La clave es decrecer.

Bueno, está claro que MENOS ES MÁS. Supongo que San Francisco de Asís y todos los que han predicado la austeridad estarían encantados de ver cómo su mensaje de simplicidad y pureza es lo último (y seguramente lo único) en el siglo XXI.

Vía: Zen Habits
Pista: KostenlosKultur

 
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11 Comentarios

  1. 1 - glafira

    1 julio 2009 18:47

    Hace muchos años que practico el consumo responsable. Ahora lo que me preocupa de verdad es no poder cultibar mis verduras por el precio del agua. y ver como mis vecinos, la malgastan baciando la piscina que apenas se husa 2 dias por semana.no es justo que pagemos el mismo precio. el que la tira o el que la combierte en alimento.
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  2. 2 - Can-Men

    1 julio 2009 22:00

    Hola Glafira

    Ojalá tus vecinos abran los ojos y tomen más conciencia de la importancia de los recursos.

    Tal vez puedas hablar educadamente con ellos y explicarles la situación, y si no funciona y es legal lo que hacen porque no tenéis restricciones de agua o algo así, solo PODEMOS PREDICAR CON EL EJEMPLO, ojalá ellos aprendan con el tuyo.

    Saludos y suerte

    Responder
  3. 3 - Talamentes

    27 julio 2009 07:36

    Coincido, el cambio genuino nace en el individuo, y la sencillez, paciencia y mesura no sólo son una responsabilidad, sino también un derecho y alegría…

    Excelente blog, yo estoy programando mi propio : revolucioninterior.com o ciudadanodelmundo.com…

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  4. 4 - aguilarojax

    16 septiembre 2009 23:15

    1. Hay una cierta contradicción entre la opción de vida “zen”, que es estrictamente personal, y cualquier iniciativa para “cambiar el mundo” (pongo la expresión entre comillas por la inabarcable cantidad de interpretaciones que soporta, a día de hoy).
    2. Sin embargo, se puede esperar, con Kant, que si “todo el mundo se comportara como yo, etc”.
    3. En este sentido, el rechazo del consumo inútil es tanto una opción de libertad personal (más consumes, más debes, más tienes que trabajar o robar), como una alternativa a la destrucción del planeta.
    4. La filosofía zen no nos va a dar ninguna “solución” a la encrucijada en la que nos encontramos, pero sí nos puede dar tiempo para pensar cuáles son las causas concretas de que seamos tan gilipollas, individualmente y sobre todo como colectivo.
    5. Para terminar: sin embargo, el zen exige, de entrada, que renunciemos a cualquier objetivo (incluído el de comprender por qué estamos meditando) al menos de momento. Ahí es nada.
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  5. 5 - Maria

    8 diciembre 2009 01:09

    AY, pero yo pienso que es al contrario, ser capaz de vivir sin nada, excepto con lo que se fabrique uno mismo o se trueque, y la solución es lo contrario de no hacer nada, caminar en vez de sentarse, pensar, tener un proyecto entre manos que permita dejar de pensar en negativo, construir en lugar de destruir, conservar en lugar de destrozar y gastar…Los 6 puntos requieren “acción”
    Si todos están de acuerdo con este blog, algo hará…Lo que pienso es que es más cómodo para la mayoría dejarse llevar por la televisión en vez de seguir inteligentes consejos como los de este blog. Gracias
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  6. 6 - rafael fosch

    9 diciembre 2009 03:21

    Totalmente de acuerdo con María… Ella
    habla de la Consciencia en acción que la
    mueve el “si mismo” mientras dirige al
    ego, quien és el que ejecuta la acción
    sin esperar nada a cambio, sin filtros..
    Aqui la nada es la conciencia ausente,en
    minúsculas, del propio ego que es instru
    mento…
    Responder
  7. 7 - REBIS A.Gray

    3 marzo 2010 10:05

    Vivir SLOW y los consejos zen que se ofrecen parecen muy sabios aquí. La dinámica frenética del mundo actual conduce al individuo a la autodestrucción, y con ella la del mundo. El decrecimento parece un camino muy sabio. Desacelerar, meditar, contemplar las cosas, eso sí es revolucionario
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  8. 8 -

    23 noviembre 2011 10:15

    Uhm, yo no diría no hacer nada pero sí hacer menos y mejor, hacer más despacio y con más conciencia :)

    Felicidades por el blog!

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