Los niños y la guerra en El Imperio del Sol 

Existe un dicho que reza : “siempre que dos se pelean, hay un tercero que recibe los golpes”. Hoy he leído en un periódico que la guerra en Gaza ya ha dejado un total de 1000 palestinos muertos y 4500 heridos, de los cuales 300 y 1600 respectivamente son niños. Estamos ya demasiado familiarizados con términos del estilo “daños colaterales”, “bajas civiles”, “fuego amigo”… Todas estas palabras son casi siempre equivalentes a “muerte de personas inocentes”.
Steven Spielberg rodó una recomendable película (con una preciosa banda sonora de John Williams) titulada El Imperio del Sol (Warner Bros, 1987), que aborda el tema de los niños y la guerra.
El filme cuenta la historia de Jim Graham, el hijo de un diplomático británico destinado en Shangai, que se separa accidentalmente de sus padres en el momento en que los tres están huyendo de la ocupación japonesa de la ciudad en 1941, quedándose sólo.
Jim no sabe sobrevivir sin sus padres. Siendo hijo de un diplomático, la vida que conoce está llena de lujos, comida, servicio y caprichos. Y aunque es despierto, astuto e inteligente, es muy ingenuo. Vuelve a su casa pero se terminan las provisiones, así que se ve obligado a buscar alimento. Acaba siendo recogido por dos norteamericanos renegados que se dedican a robar, hasta que finalmente son todos apresados y llevados a un campo de concentración. Allí uno de los norteamericanos se erige como líder de los prisioneros de habla inglesa, utilizando a Jim cómo salvoconducto, y el niño se esfuerza por ganarse su confianza y la del oficial japonés a cargo del campo. Todo eso le ayuda a mantenerse con vida, poder comer algo y dormir en una cama.
La película retrata muy bien como el niño va quemando etapas prematuramente. Debe luchar por comer, por sobrevivir, debe negociar y hacer trapicheo para conseguir cosas, se olvida progresivamente del juego, del divertimento y de la experimentación. Se ve obligado a actuar como un adulto ya que nadie de su entorno se ocupa verdaderamente de él.
4 años después los Estados Unidos lanzan dos bombas nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki, y termina la guerra. Jim se reencuentra con sus padres pero ya no queda nada del niño que ellos recordaban.
Esta historia define bien lo que un niño siente y vive durante una guerra. No importa que sea un inglés, un palestino, un judío o un congoleño. Un niño es un niño, y sufren de igual manera sean del colectivo, nación o etnia que sean. A menudo el tratamiento mediático que se hace del tema, enfatizando la parte emocional-azucarada del mismo, nos induce a tener sentimientos de empatía más fuertes por algunos grupos determinados. Todos los niños sufren: sus alas son cortadas, se destroza su infancia, se trunca su correcto crecimiento y desarrollo.
Los niños sufren las guerras de un modo diferente. No pueden darse a ellos mismos los argumentos que los adultos nos sacamos de dentro de las chisteras del raciocinio y la lógica. Les cuesta entender lo que pasa. En ese intento de comprensión sumado a la experiencia que han de vivir, queman todas las etapas de su infancia convirtiéndose en una especie de no-niño no-adulto que les deja marcados de por vida.
El futuro de los niños que han vivido una de estas guerras creadas por intereses individuales ya está condicionado. El trabajo que deberán hacer para superarlo les impedirá realizarse tal y como son, hacer lo que han venido a hacer. Los mismos que inician guerras saben que el sufrimiento ocasionado por ellas aparta a las personas de determinados senderos. Eso también es un daño colateral, que no vemos tanto en las noticias, y con efecto de larga duración.
Pido al cielo un mundo donde los niños y jóvenes importen de verdad a los gobernantes, donde sean educados según su propósito personal y según sus aptitudes y cualidades, respetando su tiempo y su momento, educados para ser felices para después dejar que vivan las vicisitudes que la vida les traiga. Pero no las que vienen impuestas por los intereses de la guerra. Ese día el mundo será mejor, y el futuro de ese mundo aún mejor, pues será dirigido por adultos que habrán vivido una infancia en condiciones óptimas.
COMENTARIOS / 2 COMENTARIOS Y TRACKBACKS
Esta película había pasado sin pena ni gloria por mi memoria, excepto la canción que siempre me ha acompañado.
Me ha encantado tu reflexión.
Yo también brindo por ese mundo.Hola, me encantó tu comentario y el trayler…
Cuanta razón tienes…que simplista y superficial es la visión de los “grandes medios de comunicación”…
Un abrazo, buen trabajo…
Can-Men el Ene 15 09 a las 6:27 pm
Sergio el Ene 21 09 a las 2:50 pm
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