Superar y trascender las miserias humanas materializadas en las guerras



La catástrofe humana que se está viviendo en Gaza genera multitud de artículos, informaciones, mails repletos de fotografías que desearías no haber visto nunca, reacciones viscerales… Nuestra parte sensible, nuestro cuerpo emocional, se rebela contra ello en forma de denuncia, rechazo o crítica.

Puede sonar duro, pero esa reacción es un logro que debemos atribuir a los que diseñan estas guerras, cualquiera de ellas. En cuanto nuestras emociones nos piden coger una mochila, subirnos a un avión y ponernos delante del primer tanque Israelí que encontremos, nuestra cabeza deja de funcionar. Si no pensamos, no trazamos enlaces entre informaciones y conocimiento. Si no enlazamos, no podemos sintetizar, ni deducir, ni cribar. Y sin todo ello, no se llega al fondo de la cuestión, el porqué pasa lo que pasa. A pesar de ello, la ayuda es imprescindible y debe seguir prestándose ahora más que nunca y de la forma que sea.

Una foto de 3 niños muertos y amortajados va directa a nuestro lado sensible. La muerte de esos niños no es solo un daño colateral, es un acto que los estrategas, en sus despachos, han elegido para hacernos chantaje moral. Nuestra reacción se centra en manifestaciones, ayuda humanitaria, condenas, carteles repletos de “No” y “Basta”. Reacción muy humana y comprensible, pero que en el fondo está ayudando a los ideólogos de la guerra, haciéndonos inactivos en la búsqueda del origen de todo ello. Y lo saben.

Señoras y señores, estamos ciegos. Y no nos damos cuenta. Lo que pasa hoy en Gaza es lo que se llama un BUCLE. Lo mismo de siempre, con otro escenario y protagonistas. Los genocidios y asesinatos son una constante. Lo que se está haciendo en Gaza se compara al Holocausto, que fue terrible, pero no es la única masacre humana que existe aunque se cite constantemente en los medios. Ni los gobernantes sionistas (que parece que ya han olvidado lo que su gente sufrió a manos de los nazis) son los únicos malos de la historia, ni tampoco el terrorismo islámico. ¿Hacemos memoria?:

  • En la guerra civil de El Salvador (1980-1992) la CIA entrenó a los escuadrones de la muerte, grupos paramilitares afines al gobierno pero desvinculados de él. Su práctica habitual era entrar en comunidades indígenas contrarias al régimen y asesinar a mujeres embarazadas, ensartar bebés en bayonetas y decapitar a padres delante de sus hijos. 75.000 entre muertos y desaparecidos.
  • En misiones humanitarias de cascos azules de la ONU se han documentado numerosos casos de violaciones, comercio sexual, pedofilia y actos en contra de los derechos humanos : Sudán (Darfur), Haití, Bosnia, Kosovo, El Congo, Costa de Marfil, Sierra Leona, Timor y Liberia.
  • La incursión militar de EEUU en Iraq ha dejado miles de civiles muertos (algunas cifras hablan de 25 muertos diarios durante 2008), y también se han documentado violaciones de los derechos humanos por parte del ejército Estadounidense; un ejemplo conocido son las fotos de vejaciones en la cárcel de Abu Ghraib.
  • La guerra civil en Sierra Leona, impulsada en la sombra por multinacionales que negocian con diamantes, la principal fuente de riqueza del país, ha generado esclavitud, genocidio, creación de paramilitares y extrema pobreza.
  • La guerra civil en El Congo está básicamente financiada por los intereses occidentales en la extracción del Coltan, mineral con el que se fabrica el Tántalo, utilizado en tecnología para móviles, ordenadores portátiles, etc… El mineral lo extrae la población autóctona en condiciones de esclavitud, y la mayoría de muertos por la guerra son civiles.

Y son solamente algunos ejemplos. En algunos hay millones de muertos. Los señores de la guerra saben que si los seres humanos son sometidos a condiciones extremas, la respuesta habitual es una materialización de sus miserias, su parte oscura. A partir de ahí el guión se escribe sólo. Si nos fijamos en los detalles veremos que el hilo es fácil de tirar: CIA, gobiernos de EEUU, intereses de multinacionales, ONU. Ahí está el origen de todo, con cualquiera de los nombres conspiratorios que se les adjudican (Illuminati, Prioratos de Sión, Club Bilderberg, Logia Negra, etc.)

Nos inducen a la rebelión, a la explosión, a la respuesta emocional. Mientras nos centremos en negar la guerra, ella se alimentará de nosotros. La energía sigue al pensamiento, y nos conviene generar imágenes positivas y no de conflicto. Algunos dirigentes, gobernantes y magnates en la sombra trazan líneas y discordias para que nosotros nos enfrentemos, condenemos a tal pueblo o tal otro, nos manifestemos, pero no vayamos a la raíz de la cuestión. Se aprovechan de la condición humana.

Si queremos terminar con TODO esto, debemos trabajar para que el mundo cambie en su raíz. Los enfrentamientos por fronteras, intereses económicos o políticos, deben acabar. Debemos luchar por un mundo diferente al que quieren los que están sentados en sus sillas diseñando este plan oscuro que cubre el mundo. Ese mundo se construye en el día a día, en nuestras acciones y decisiones.

Hace unos meses publicamos un post sobre un disco de Sting llamado Sacred Love. En el hay una canción llamada “This War” que habla sobre el negocio de la guerra. La estrofa final dice lo siguiente:

Hay guerra en nuestra democracia
Guerra en nuestra disidencia
Guerra en la religión
y sobre lo que Jesús quiso decir.

Hay guerra en la madre naturaleza
Guerra sobre los mares
Guerra sobre los bosques
sobre los pájaros y las abejas.

Hay guerra en la educación
Guerra en la información
Guerra entre sexos
y entre naciones.

Guerra en nuestra compasión
Guerra en nuestra comprensión
Guerra en el amor y la vida en sí mismos
Es guerra los que nos piden.

Háztelo fácil a ti mismo
Y no hagas nada.

La guerra está en todo, es un producto de diseño condenadamente bueno. Nos piden que peleemos por todo y contra todo, y lo que se debe hacer es tumbar este sistema podrido que nos está machacando y manipulando. Nos toman el pelo. El “no hacer nada” no se refiere a “pasar de todo”, sino a dejar de reaccionar como ellos quieren y sobre lo que ellos quieren. Suena fuerte, sí, pero hay que dirigir las acciones hacia un cambio en la esencia del mundo.

Lo demás son parches, con muy buena voluntad, pero parches. Y además alimentan al propio monstruo, que se ríe de nosotros mientras nos ponemos frente a tanques o lloramos ante una foto de un niño muerto. Debemos cambiar la energía y no intentar destruirla o negarla, no es cuánto hacemos sino qué hacemos. Una sola acción hecha por muchos puede cambiar el mundo, y debemos creérnoslo YA.

En El Blog Alternativo: Los niños y la guerra en El Imperio del Sol
Más Información: En Decrecimiento y Altermundista
Mas Información: Artículo en El Periodico sobre Gaza
Más Información: Artículo en El País sobre las 10 crisis humanitarias más desatendidas
Más Información: Señales de los Tiempos

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Superar y trascender las miserias humanas materializadas en las guerras

Publicado el 19-01-09 en Actualidad, Denunciando Al Sistema.
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