La niña que silenció la ONU por 5′: Severn Cullis-Suzuki y el mejor discurso político

, , 13 Comments

la niña que paró la ONU: seven aullis-suzuki

“Aún soy solo una niña y sé que si todo el dinero gastado en guerras
se utilizara para acabar con la pobreza y buscar soluciones medioambientales,
qué lugar maravilloso sería la Tierra”.

Se llama Severn Cullis-Suzuki (1979), es canadiense y en su infancia y adolescencia hizo más por el mundo que muchas personas en varias vidas, demostrando el increíble poder que todos tenemos cuando nos comprometemos a vivir conscientemente.

A la edad de 10 años fundó ECO (Environmental Children’s Organization) con un grupo de amigos en Vancouver para la enseñanza de temas ambientales para niños. Con ellos asistió a los 13 años a la Cumbre de la Tierra, la “Earth Summit” en Rio de Janeiro en 1992, donde, en presencia de altos cargos mundiales y representantes de Naciones Unidas, pronunció el que se ha calificado como “el mejor discurso político escuchado nunca en la ONU“.

Su discurso, sereno, sabio, sincero y emotivo es atemporal y una agria explicación del estado de nuestro mundo. Sus palabras actualizan las del jefe indio Noah Seattle y nos hacen ver que llevamos 200 años gritando lo mismo.

Imagen de previsualización de YouTube

Hoy tiene 30 años y su activismo continua. Licenciada en biología evolutiva y ecología por la Universidad de Yale, ha co-creado el “The Skyfish Project” y participó en la comisión asesora especial de Kofi Annan para cuestiones de medioambiente.

Su historia nos confirma que el esfuerzo personal siempre merece la pena y que los niños nos ofrecen grandes lecciones como el ejemplo de William Kankwanga, el chico que hizo la luz en su comunidad en Malawi.

Por eso nuestra educación debería ser diferente para aprovechar y no mutilar la luz con la que vienen todos los niños al mundo, y especialmente los índigo ahora. Dos ejemplos serían Toshiro Kanamori y su pedagogía del amor y Christopher Clouder y la pedagogía Waldorf .

Este es el famoso discurso que tendría que ser un mantra de los políticos y todos los organismos oficiales en el 2009 y que también nos podemos aplicar los ciudadanos para hacer de verdad un mundo habitable. Y no hablamos de derecho a soñar sino de derecho a VIVIR.

Hola, soy Severn Suzuki y hablo por ECO (Environmental Children’s Organisation), Organización Infantil del Medio Ambiente. Somos un grupo de niños de 13 y 14 años de Canadá intentando lograr un cambio: Vanessa Suttie, Morgan Geisler, Michelle Quigg y yo.

Recaudamos nosotros mismos el dinero para venir aquí, a cinco mil millas, para deciros a vosotros, adultos, que tenéis que cambiar vuestra forma de actuar. Al venir aquí hoy, no tengo una agenda secreta. Lucho por mi futuro.

Perder mi futuro no es como perder unas elecciones o unos puntos en el mercado de valores. Estoy aquí para hablar en nombre de todas las generaciones por venir. Estoy aquí para hablar en defensa de los niños hambrientos del mundo cuyos lloros siguen sin oírse. Estoy aquí para hablar por los incontables animales que mueren en este planeta porque no les queda ningún lugar adonde ir. No podemos soportar no ser oídos.

Tengo miedo de tomar el sol debido a los agujeros en la capa de ozono. Tengo miedo de respirar el aire porque no sé qué sustancias químicas hay en él. Solía ir a pescar a Vancouver, mi hogar, con mi padre hasta que hace unos años encontramos un pez lleno de cánceres. Y ahora oímos que los animales y las plantas se extinguen cada día, desvaneciéndose para siempre.

Durante mi vida, he soñado con ver las grandes manadas de animales salvajes y las junglas y bosques repletas de pájaros y mariposas, pero ahora me pregunto si existirán siquiera para que mis hijos los vean.

¿Tuvieron que preguntarse ustedes estas cosas cuando tenían mi edad?

Todo esto ocurre ante nuestros ojos y seguimos actuando como si tuviéramos todo el tiempo que quisiéramos y todas las soluciones. Soy solo una niña y no tengo todas las soluciones, pero quiero que se den cuenta: ustedes tampoco las tienen.

No saben como arreglar los agujeros en nuestra capa de ozono. No saben como devolver a los salmones a aguas no contaminadas. No saben como resucitar un animal extincto. Y no pueden recuperar los bosques que antes crecían donde ahora hay desiertos.

Si no saben como arreglarlo, por favor, dejen de romperlo.

Aquí, sois delegados de gobiernos, gente de negocios, organizadores, reporteros o políticos, pero en realidad sois madres y padres, hermanos y hermanas, tías y tíos, y todos vosotros sois el hijo de alguien.

Aún soy solo una niña, y sé que todos somos parte de una familia formada por cinco billones de miembros, de hecho por treinta millones de especies, y todos compartimos el mismo aire, agua y tierra. Las fronteras y los gobiernos nunca cambiarán eso.

Aún soy solo una niña, y sé que todos estamos juntos en esto y debemos actuar como un único mundo tras un único objetivo.

En mi rabia no estoy ciega, y en mi miedo no estoy asustada de decir al mundo como me siento.

En mi país derrochamos tanto… Compramos y despilfarramos, compramos y despilfarramos, y aún así así los países del Norte no comparten con los necesitados. Incluso teniendo más que suficiente, tenemos miedo de perder parte de nuestros bienes, tenemos miedo de compartir.

En Canadá vivimos una vida privilegiada, plena de comida, agua y protección. Tenemos relojes, bicicletas, ordenadores y televisión.

Hace dos días, aquí en Brasil, nos soprendimos cuando pasamos algún tiempo con unos niños que viven en la calle. Y uno de esos niños nos dijo: “Desearía ser rico, y si lo fuera, daría a todos los niños de la calle comida, ropas, medicinas, hogares y amor y afecto”.

Si un niño de la calle que no tiene nada está deseoso de compartir, ¿por qué somos nosotros, que lo tenemos todo, tan codiciosos?

No puedo dejar de pensar que esos niños tienen mi edad, que el lugar donde naces marca una diferencia tremenda, que podría ser uno de esos niños que viven en las favellas de Río; que podría ser un niño muriéndose de hambre en Somalia; una víctima de la guerra en Oriente Medio o un mendigo en India.

Aún soy solo una niña y se que si todo el dinero gastado en guerras se utilizara para acabar con la pobreza y buscar soluciones medioambientales, qué lugar maravilloso sería la Tierra.

En la escuela, incluso en el jardín de infancia, nos enseñan a comportarnos en el mundo. Ustedes nos enseñan a no pelear con otros, a arreglar las cosas, a respetarnos, a enmendar nuestras acciones, a no herir a otras criaturas, a compartir y no ser codiciosos. ¿Entonces por qué salen fuera y se dedican a hacer las cosas que nos dicen que no hagamos?.

No olviden por qué asisten a estas conferencias, lo hacen porque nosotros somos sus hijos. Están decidiendo el tipo de mundo en el que creceremos. Los padres deberían poder confortar a sus hijos diciendo: “todo va a salir bien”, “esto no es el fin del mundo” y “lo estamos haciendo lo mejor que podemos”.

Pero no creo que puedan decirnos eso más. ¿Estamos siquiera en su lista de prioridades? Mi padre siempre dice: “Eres lo que haces, no lo que dices”.

Bueno, lo que ustedes hacen me hace llorar por las noches. Ustedes, adultos, dicen que nos quieren. Os desafío: por favor, haced que vuestras acciones reflejen vuestras palabras. Gracias.

Vía: Humanismo y conectividad
Más información: Entrevista en inglés
Más información: Wilkipedia

 
Publicidad
 

13 Comentarios

  1. 1 - Adrián

    27 enero 2009 23:21

    Simplemente increible, me a emocionado mucho el texto, con tan solo 16 años me paso el día pensando en maneras de solucionar todo este desastre que estamos causando.

    La verdad es que no llego a entender ni la mitad de las acciones del ser humano.

    Saludos, teneis un blog muy bueno!

    Responder
  2. 2 - Alcaesto

    28 enero 2009 18:25

    Yo tampoco entiendo ni la mitad de los porques de este mundo inhumano, me alegra ver a esta chica de mayor y sonriendo, que fácil que es que se entristezca la gente consciente,
    la moral bien alta coalternativos!
    De una manera o otra solo podemos hacerlo mejor.
    Responder
  3. 3 - Can-Men

    29 enero 2009 12:59

    Es verdad Alcaesto, cuando descubrimos “el lado oscuro” del Sistema se nos agría el caracter y no lo debemos permitir porque es una mala vibración. Esa chica sí que es sabia, en todas las fotos está riendo¡
    Responder
  4. 4 - Yaguareté

    26 diciembre 2009 04:18

    Al despertarnos cada mañana,¿pensamos en qué tipo de mundo estamos construyendo para nosotros mismos,nuestros hijos y para quienes vendrán?
    Responder

Responder

(*) Obligario, Tu correo electrónico no será publicado