“Tener un hijo nos mejora el cerebro”. Entrevista a Katherine Ellison, premio Pulitzer (1/2)

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inteligencia maternal katherine ellison

“La mano que mece la cuna rige el mundo”
Peter de Vries

Publicamos esta jugosa entrevista de la periodista de investigación Katherine Ellison en que afirma que “tener un hijo nos mejora el cecrebro” no para que los lectores sin hijos se lancen irresponsablemente al oficio de la paternidad, sino para devolver a las familias, sobre todo a las madres, el prestigio social y neuronal que nos han negado.

Nunca me he sentido más incomprendida e infravalorada que cuando dejé mi trabajo en una empresa para criar unos años a mi hijo. El entorno asegura que desperdicias tu talento, pero el entorno se equivoca, y esa concepción cultural vigente de la crianza robotizada es la causa más importante del estado actual del mundo.

Menos mal que tenemos a los antropólogos, los neurocientíficos y el puro sentido común para demostrar que la crianza con apego es imprescindible para las crías humanas y además cambia nuestro cerebro haciéndonos más competentes en el oficio de vivir (incluyendo habilidades profesionales). La bioquímica se activa y nos inunda de hormonas que nos preparan para desarrollar una mayor agudeza, eficacia, resistencia, motivación y sociabilidad.

Por tanto, tener un hijo es el mejor MBA del mundo y debería contar doble en nuestro curriculum, tanto de hombres como de mujeres, si lo crían de verdad y no se limitan a bañarlo por la noche y leerle un cuento con calidad.

Esta es la entrevista a Katherine Ellison autora de “La Inteligencia maternal” en La Contra de la Vanguardia en abril del 2006:

¿Cuando nos quedamos embarazadas se nos reduce el cerebro?
Si, y no recupera su tamaño hasta seis meses después del parto. Se dan cambios muy serios en el cerebro de una mujer que se convierte en madre, y también en el cerebro paterno.

¿Entonces es normal meter las llaves en la nevera y la leche en el cajón de los calcetines?
Las madres, me dijo el neurocientifico Allan Zinder son como Einstein que también perdía sus llaves porque su cerebro estaba ocupado en cosas de vital importancia.

¿Es irreversible?
La actividad neuronal que provoca la presencia de crías produce, en sentido literal, cambios estructurales en el cerebro: se obtiene un órgano más complejo y mejor capacitado para responder a un entorno cada vez más exigente.

¿Y cuáles son los cambios más espectaculares que sufre nuestro cerebro?
El cerebro cambia cuando la persona adopta un comportamiento nuevo, una lógica distinta o atraviesa un proceso de aprendizaje con un marcado componente emocional. A medida que el comportamiento se repite, el cambio en el cerebro se refuerza. Súmele a eso que durante el embarazo y la lactancia el cerebro se inunda por un mar de hormonas, sobre todo estrógenos y oxitocina.

¿Qué producen esas hormonas?
El estrógeno actúa como potenciador cerebral y la oxitocina reduce el estrés y potencia la memoria y el aprendizaje; es un regalo de la naturaleza.

¿Y qué pasa con los padres adoptivos?
También experimentan cambios profundos que tienen una base bioquímica. Existe una hormona, la prolactina, que se encuentra en dosis elevadas en padres y madres adoptivos y que reduce los miedos.

Se han hecho estudios que demuestran que una mujer recién parida tiene un grado de agresividad que vuelca en su pareja.
Así es, la mujer experimenta una caída en su percepción positiva de su pareja. La maternidad es un poderoso programa de afirmación personal en el que colabora todo el organismo. Pero hay algo muy interesante que ocurre con los hombres cuando son padres: baja su nivel de testosterona, su agresividad, y aumenta el de estrógenos.

… Hormona femenina por excelencia.
Los cerebros masculinos se transforman en la medida en que estén cerca de su pareja y sus hijos, y el resultado, aunque en menor medida que en el caso de las mujeres, es que se vuelven más inteligentes.

¿Qué entiende por inteligencia?
Una mayor agudeza, eficacia, resistencia, motivación y don de gentes.

¿Agudeza en qué sentido?
En todos los sentidos: se agudizan por ejemplo el olfato, el oído y el tacto. La capacidad de estar alerta se dispara, y eso es aplicable a cualquier circunstancia de la vida, pero hay que saberlo y hay que trabajarlo.

¿Esos cambios cerebrales llevan a una vejez más inteligente y más capaz?
Si, la transformación es para toda la vida, por lo menos en el caso de las ratas.

¿Qué experimento le ha impactado más?
Hay dos neurocientíticos en Virginia, Craig Kinsley y Nelly lambert, que sometiendo a monos y ratas a complejas pruebas de supervivencia y complicados laberintos, han demostrado como las madres solucionan mejor y con mayor rapidez sus problemas que sus congéneres.

¿La necesidad crea el órgano?
Algo así. Gracias a las imágenes cerebrales sabemos que al practicar una habilidad estamos redefiniendo la maquinaria cerebral. Las personas que practican juegos malabares -mi metáfora favorita para referirme a las ocupadísimas madres- incrementan sus neuronas, es decir, su materia gris.

¿La maternidad comprometida mejora el rendimiento profesional?
El comprometido y duro entrenamiento que supone la maternidad aporta a la mujer una gran capacidad para cumplir plazos, coordinar múltiples tareas, buscar salidas creativas a los problemas, encajar interrupciones frecuentes y permanecer impasible en plena crisis. Tener un hijo es una escuela.

… Y tener una madre es un tesoro para una empresa, por lo que veo.
Siempre que la madre ya tuviera facultades y que cuente con el apoyo de la empresa, las estadísticas dicen que son más fieles, gestionan mejor el tiempo y son capaces de mediar en los conflictos. He entrevistado a decenas de científicos y decenas y decenas de madres: las nuevas investigaciones prueban que tener hijos vuelve a las madres más eficaces en su relación con el mundo exterior.

Una madre con un niño de entre dos y tres años grita una orden cada noventa segundos. Eso hace que te sientas como un monstruo.
Permítame que le ofrezca un consuelo: se puede tener menos estrés pensando que ese trance es una oportunidad de aprender habilidades que le serán muy útiles en su vida social y laboral.

En su caso, ¿cuál ha sido el aprendizaje más útil?
A los 5 años, en un comercio, mi hijo Joey se lanzó al suelo y empezó a gritar y patalear porque quería golosinas. Estábamos haciendo cola, dejé pasar a la gente. Me senté a su lado en el suelo y le dije: “Tengo todo el tiempo del mundo, voy a esperara que termines tu berrinche y luego continuamos”.

La felicito.
Fue la primera vez que lo hice en mi vida, y funcionó: antes era muy nerviosa y gestionaba mal los conflictos. Esa capacidad de darme y darle al otro mi tiempo antes de reaccionar la aplico ahora en todos los conflictos.

Entrevista en pdf
Sitio oficial: Katherine Ellison y The mommy brain
Más información: El País
Más información: Mimos y teta (entrevista en la revista Mente Sana) y otra entrevista
Más información: Hablemos de talento
Más información: La voz digital

 
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19 Comentarios

  1. 1 - Alcaesto

    5 febrero 2009 05:38

    Genial entrevista…
    Esperemos no vaya a dar motivos para acortar la baja maternal y acelerar la reincorporación laboral. Todo el mundo sabe que “las madres son la ostia”, este septimo sentido se suele llamar “cosas de madre” y existe para el bien de las criaturas y la vida humana, NO PARA EL DESARROLLO DE LAS EMPRESAS.

    “no nos vamos de madre”.
    Gracias

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  2. 2 - Can-Men

    5 febrero 2009 23:15

    Espero que no Alcaesto pq como dice la autora solo te mejora el cerebro si EJERCES de madre, no si te vas a trabajar a los 5 días como la ministra francesa o la Sarah Palin.
    Responder
  3. 3 - Maria Magdalena

    1 noviembre 2009 09:49

    Yo entiendo esto en un contexto más amplio, la necesidad de cuidar de alguien totalmente dependiente exiga adaptaciones en tu forma de organizarte, que al final lleva a lo de la necesidad crea el órgano. Aparte de la maternidad, que es que sí es así, se puede aplicar a los que cuidan de mayores incapacitados, especialmente en procesos de Alzheimer, que en muchos casos pierden la conciencia, pero no el movimiento, y exigen una dedicación heroica, estos cuidadores que no tienen la recompensa de ver crecer a su critura se ven sometidos a unas presiones psicológicas y físicas que sobrepasan muchas veces a las de las madres, y son invisibles socialmente. Si su cerebro no se adaptara a estas necesidades y si ellos no fueran capaces de superar el sufrimiento que les exige lo que hacen, no podrían llevrlo a cabo, se arrojarían a la depresión, y no lo hacen.

    El cuidador merece un reconocimiento, y nosotros somos muy crueles con ellos, no los vemos.

    Por otro lado, volviendo al tema de las madres, que yo lo soy de un bebé, me preocupa la pçerdida de concentración que supone determinadas fases, me encanta concentrarme y aislarme del mundo y en esos momentos surge lo más creativo que soy capaz de hacer, no quiero perder esto, me gusta mucho de mi misma así como otras cosas no me gustan, veré si soy capaz de mantenerlo, esto tampoco se valora mucho en mi entorno, pero a mi sí me importa.

    Responder
  4. 4 - Caro

    1 noviembre 2009 10:44

    Me gusta la ‘ampliación’ de tu visión, Maria Magdalena. Hay otras tareas de cuidado de un dependiente que no es tu propio bebé que son aún menos visibles y menos reconocidas que la propia maternidad con mayúsculas (que como dice el artículo, es algo más que bañarles y leerles un cuento).
    Y que a tí te importe, ya es más que suficiente :) (y a otros poquitos que pensamos como tú…)
    Responder
  5. 5 - Can-Men

    4 noviembre 2009 00:24

    Gracias Caro y María Magdalena por vuestras reflexiones.

    Efectivamente todos los trabajos no remunerados de atención a otras personas (bebés, enfermos, ancianos) están desprestigiados y son invisibles en una sociedad que valora lo productivo y lo externo y no lo emocional y lo interno.

    Respecto al mundo menos racional en el que estamos inmersas con la maternidad en ejercicio, más hemisferio derecho y otros sentidos, os recomiendo el libro de Laura Gutman “la maternidad y el encuentro con la propia sombra” donde descubres las infinitas posibilidades que se abren a nuestro alcance si sabemos verlas y aprovecharlas.

    ¿Concentración y memoria? Lo mío fue tremendo. No felicité a nadie por su cumple en al menos 1 año, pero 4 años después he dado un volantazo a mi vida gracias a esos “desajustes”.

    Miedo me da con el segundo…

    Saludos

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