“Intento aplicar la disciplina a mi cuerpo, a mi mente y a mi espíritu”. Entrevista a Gilberto Gil (1/2)

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Cuando leí esta entrevista en noviembre del 2002 la guardé porque me inspiraba. El músico, compositor y Ministro de Cultura en Brasil del 2003 al 2008, Gilberto Gil, nos muestra su filosofía de vida, tan alejada de muchos personajes famosos caraterizados por excesos, vacío vital y despreocupación por el mundo.

Su música la analizamos en este otro post, y aquí podemos conocer sus hábitos de vida sanos, su espiritualidad, el sentido de la amistad y la búsqueda del perfeccionamiento personal para dar un mejor servicio al mundo.

Grandes valores para orientar la brújula de nuestra vida y de la sociedad.

El concierto, en el Razzmatazz de Barcelona, está a rebosar. Gilberto Gil canta a Bob Marley, un homenaje de un músico nítidamente comprometido con la lucha por la igualdad social a otro que, sin dejar de disfrutar, cantó a los mismos ideales. Fluye la energía y el cannabis y la gente aplaude la esperanza de un mundo mejor repartido. Un mes después Lula, flamante jefe de Estado de Brasil, nombró a Gilberto Gil ministro de cultura.

ENTREVISTA

Tengo sesenta años. Nací en Salvador de Bahía. Estudié Administración de Empresas, pero de noche era músico. Me he casado cuatro veces y he tenido ocho hijos, uno murió. Soy de izquierdas. Creo que materia y espíritu son la misma cosa. He actuado de la mano de The Project en el «34 Voll-Damm Festival Internacional de Jazz de Barcelona.»

Tenernos poco tiempo.
Sí, el concierto tiene que empezar.

Hablemos entonces de las cosas esenciales.
Bueno, la primera cosa importante para mí es la salud en términos generales. La salud física y, como consecuencia de ella, la salud psíquica.

¿Por este orden?
Creo que si uno no tiene enfermedades psíquicas graves, la salud física lleva a la salud psíquica y ésta a una buena sociabilidad, que es un elemento básico en la vida para estar contento y ser feliz.

¿Alguna vez ha perdido el equilibrio?
En términos de una amenaza muy seria a la salud mental no; pero quince o veinte años atrás siempre estaba un poco deprimido, triste… Ahora ya no más.

¿Y cómo lo ha conseguido?
Logré hallar el nivel adecuado de disciplina en todos los sentidos: la disciplina profesional, en las cosas de la música y del trabajo. La disciplina en las relaciones con las personas, con la familia, con la mujer, con los hijos, con los que trabajan con nosotros.

Disciplina.
Sí, con el mundo y con la gente en general.Y también disciplina en cómo me alimento, en mantener una buena forma física y en dedicar un tiempo a la meditación, y a la manera cómo mirar el mundo.

¿Qué hace con los deseos?
Intento sublimarlos cuando es posible, vivirlos en su pureza con conciencia. Intento aplicar la disciplina a mi cuerpo, a mi mente y a mi espíritu. Yo no creo que el espíritu tenga un lugar específico o diferente.

¿Qué cree?
Creo que el espíritu es una consecuencia, es la materia sutilizada. De la misma forma que la materia es el espíritu hecho denso.

¿Tiene alguna creencia religiosa?
La he tenido, ahora no sé si puedo decir que la tenga. Hay en mi varias referencias religiosas, pero la más segura es mi propia conciencia, mi propio sentimiento de vivir y de pertenecer a algo mayor, a algo más grande que yo.

¿De qué se trata?
Empieza por la materialidad de todo lo que nos rodea y abarca las cosas del misterio, las cosas que la mente no puede comprender. Para mí, la religiosidad está contenida en este binomio inabarcable: en la grandeza del mundo material y en la grandeza del mundo oculto, de las cosas indomesticables.

Usted de joven fue un activista político.
A mí, como a todos los jóvenes de mi generación que acudían a la universidad, me preocupaban los desequilibrios del mundo.

Sí, pero no todos los jóvenes fueron detenidos.
El gobierno dictatorial de la época consideró que mi amigo Caetano Veloso y yo ejercíamos una mala influencia en los jóvenes y nos detuvieron. Vivíamos en la perpetua discusión sobre los valores y nuestras tentativas iban destinadas a encontrar soluciones a las desigualdades del mundo. Pero creo que eso está en la mente de todos los jóvenes entre los quince y los treinta años.

¿Le ha decepcionado el mundo político?
Si se pudiera hablar de una decepción general, la mía sería una decepción del ser humano, pero no oso.

¿Le parece una osadía estar decepcionado del ser humano?
Estar decepcionado de cualquier cosa me parece una osadía. Las cosas son como son, el lado bueno y el lado malo son inseparables y se manifiestan en las personas, en los actos humanos, en los artefactos que construye el hombre e, incluso, en la naturaleza, en los animales, en los ciclos generales de la vida.

¿Cuál es su sentir político?
Creo que hay dos tipos de enfoque hacia los problemas humanos: los que se ocupan de seguir interesados en mejorar más y más la vida de los que ya están bien —estos serían los de la derecha–; y los que quieren mejorar la vida de los que no encontraron la satisfacción, de los que no tienen nada —que serían los de izquierdas

¿No es simplista?
Fíjese en el mundo: en términos generales ésta es la única división ideológica posible; vivimos en un mundo de ricos y pobres.

Entonces volvamos a las cosas esenciales.
Pues hablemos de amistad. Para mí la amistad es el tipo de afecto, de compromiso entre personas, que más ilustra lo que es el amor.

¿La pasión no es más intensa?
La pasión es una forma complicada de amor porque es traicionera, posesiva. En cambio, la amistad es tranquila, es sincera, es calma, no lá envuelven tantos aspectos egoístas como a la pasión y otras formas de amor que se basan en la necesidad del otro. La amistad es más desinteresada, es más religiosa, es la forma más noble de amor.

Usted ya va por la cuarta esposa.
Si, llevo toda la vida casado, desde los veintidós años hasta los sesenta. Enseguida salí del primer matrimonio para meterme en el segundo; del segundo al tercero y de éste al cuarto.

¿Qué ha perseguido usted en la vida?
Lo he perseguido todo, pero si tuviera que destacar un rasgo sería la necesidad de perfeccionarme, de ser un poco mejor, de sentirme mejor, de estar mejor en el mundo.

¿Y la vanidad?
En las cuestiones técnicas de la vida, como la música y el conocimiento, me ha interesado mucho aprender, buscar. En cuanto a vanidad, tuve más antes que ahora: me ha gustado que los otros me reconocieran, pero ese egoísmo es un nutriente importante en la vida. Aunque quizá lo que más he buscado en la vida ha sido no decepcionar a los otros.

Vía: La Contra de La Vanguardia
Sitio oficial: Gilberto Gil
Más información: Wilkipedia

 
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