Jordi Labanda, la crítica social y un mundo con glamour

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“Ante la estupidez y el absurdo del mundo,
lo mejor es una réplica irónica, un comentario ocurrente,
una nota de color, esbozar una sonrisa”
Jordi Labanda

Jordi Labanda (1970) es el ilustrador más famoso de España y despierta admiración, imitaciones y críticas a partes iguales.

Su obra se mueve en un universo de lujo y moda, sofisticación y marquismo y está repleto de personajes esbeltos que representan el “buen vivir”, inspirados en la estética de los 50 y 60, y que lo hacen inconfundible.

Pero si simplemente fuese un artista frívolo que pinta pijos felices no le dedicaríamos un post. Jordi Labanda es mucho más, y utiliza la sociedad de consumo y el capitalismo en todo su esplendor para hacer fuertes críticas sociales sin despeinarse ni un pelo ni levantar la voz.

Detrás de la fachada hueca hay alma y cerebro, como veremos en muchas de sus viñetas que empezamos a comentar en este blog.

“Antes me cabreaban mucho las copias. Ahora no tanto. Lo que me da rabia es que la gente copia muy mal, se queda con la epidermis. Copian el estilo, pero no el alma. Yo intento dar una carga subterránea que a la gente se le escapa. Se quedan con una niña guapa en la piscina y ya está”.

Nacido en Uruguay pero catalán desde los 3 años, su estudio y casa ocupan el espacio contiguo al palacete del super cocinero Ferran Adriá cerca de las Ramblas y su biografía es bastante atípica porque consiguió trabajo y éxito con facilidad, que no quiere decir sin méritos.

Empezó a ilustrar en 1993, y sus personajes, sibaritas y fashion, se convirtieron en un símbolo de los noventa y del ‘boom’ del diseño (la ‘cultura Wallpaper’). Agendas, mochilas, bolígrafos, ropa, alfombras, el Nissan Micra, velas, chocolate, bebidas, … no hay producto que se le resista.

Además de publicar en importantes periódicos y revistas femeninas (Vogue, Elle, Marie Claire), tiene clientes de la talla del American Express, Zara, New York Times, Adidas, Pepsi, JVC …

Sun fans suspiran con sus dibujos y el mundo tan aspiracional, y en el fondo naif, que representa, y sus detractores no le perdonan 5 aspectos:

1. El ÉXITO sin sufrimiento, por ese concepto asentado en nuestro inconsciente colectivo calvinista que para triunfar hay que sudar y llorar antes.

“Al principio, con unos amigos, montamos un pequeño estudio de diseño gráfico. Y estuve un par de años hasta que decidí que quería ser ilustrador. Me quedé un mes en casa pintando. Lo llevé a Woman y a La Vanguardia, los dos únicos sitios a los que he ido a pedir trabajo en mi vida. A partir de ahí, todo fue saliendo. Por eso no tengo la sensación de haber sufrido lo más mínimo. No he tenido esa experiencia de arrastrar la carpeta por todas partes. Y creo que eso al final se nota en tu obra y hace que sea más optimista”.

2. El reconocimiento de este autor de que él es un “artista comercial”, que no tiene remordimientos por ello y tal vez, su punto de “chulería”

“Y las fronteras están cada vez más desdibujadas. La gente está muy empanada con la lucha entre la comercialidad y el arte, pero yo no tengo estas batallas internas porque soy absolutamente consciente de que soy un artista comercial. Soy un ilustrador y un mercenario porque siempre trabajo por encargo. No soy un artista de galerías. Trabajo por dinero y le hago ganar dinero a los demás”.

3. La “LABANDIZACIÓN” del mercado aunque él asegura que rechaza el 90% de las ofertas que recibe

“Es curioso, porque mucha gente que no me conoce cree que un día me levanté y planeé, como si fuera la organización Spectra [contra la que luchaba James Bond], cómo dominar el mundo. Y, al contrario, todo ha sido muy viva la Pepa”.

“Lo que sé es que podría tener mucho más dinero. Pero eso es pan para hoy y hambre para mañana. Me interesa seguir aquí dentro de diez años, y si fuerzas mucho la máquina, puedes quemarla. También podría ganar mucho vendiendo obra. Me han llegado a ofrecer cheques en blanco por mis originales. Pero no los vendo. Les tengo mucho cariño, no por lo que puedan valer, sino por el esfuerzo y el trabajo que hay en cada uno. Esto no es una fábrica de churros, todo lo pinto a mano. Por eso, a veces me gusta exhibir los originales para que la gente vea el trabajo artístico que hay en ellos”.

4. El HEDONISMO y OPTIMISMO de su obra

“Me inspiran la energía de la gente, el optimismo, las ganas de vivir y disfrutar la vida. El hedonismo es motor de mi obra y va unido a unos recursos estéticos muy determinados, como fascinación por la estética de la elegancia de los años 50 y por la propuesta pop de los 60″

5. Sus críticas al tipo de humor español, que comparto

“El humor que se hace en España es demasiado zafio para mi gusto, muy de sal gorda. Es muy político. Mi sentido del humor apela más a lo cotidiano, es más sutil, menos agresivo”

“Desde el principio me interesó incorporar a la mujer, casi todo el humor gráfico que se hace en España está destinado al hombre, y yo quería que la mujer se divirtiera

Yo entiendo perfectamente a los críticos porque el mundo rosa y fashion-victim que recrea Labanda puede ser a veces hasta ofensivo, pero su sarcasmo y la crítica social de los textos equilibran los valores de sus dibujos.

Estoy convencida que han infravalorado la parte sociológica de Jordi Labanda y que, aunque es menos pesimista que El Roto, menos radical que Eneko y mucho menos mordaz que Maitena, su veneno anti-Sistema es igual de eficaz porque está enviado desde DENTRO y con gracia. Es una forma sibilina de corroer el orden imperante, tan o más importante que un guantazo.

“Me gusta sorprender bajo una apariencia de confort. Puño de hierro en guante de seda

Y hay que reconocerle a Labanda que es un gran observador, casi antropólogo, y que capta perfectamente todos los detalles de estos ambientes, y la personalidad y contradicciones internas de las actuales generaciones.

Por todo esto, o simplemente por las muchas veces que me ha hecho sonreir, le agradezco su trabajo y su explosión de color y glamour en tiempos oscuros.

Este es un vídeo con muchas de sus ilustraciones y la atmósfera que él recrea:

Imagen de previsualización de YouTube

Sitio oficial: Jordi Labanda
Más información: Viñetas en la Vanguardia
Entrevistas: El País y Vogue

 
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9 Comentarios

  1. 1 - Quique Maqueda

    10 febrero 2014 11:24

    Buceando por la red, me doy de bruces con una entrada en “el blog alternativo”, dejo el enlace por si alguien quiere echarle un vistazo, http://www.elblogalternativo.com/2009/02/13/jordi-labanda-la-critica-social-y-un-mundo-con-glamour/. Indago un poquito mas y siento como mi corazón se alborota clamando justicia. Empecemos por el principio:

    el post en cuestión narra las excelencias del famoso ilustrador catalán Jordi Labanda. He de reconocer que le tengo cierta antipatia a este personaje pues toda su obra esta construida sobre un plagio flagrante al mucho más famoso Monsieur Z. Hay que reconocerle la habilidad para copiar un estilo de ilustración que estaba llamado a marcar una tendencia la ilustración de moda de la decada de principios del año 2000. ¿Suerte o visión empresarial? quizá las dos… no me molesta el exito de los demás y menos si son compañeros, en la competencia nace la excelencia ha sido y será mi lema. Pero no es esto lo que mas me molesta del citado Labanda, leyendo lo publicado en el blog me quedo absolutamente estupefacto cuando dice:

    “Antes me cabreaban mucho las copias. Ahora no tanto. Lo que me da rabia es que la gente copia muy mal, se queda con la epidermis. Copian el estilo, pero no el alma. Yo intento dar una carga subterránea que a la gente se le escapa. Se quedan con una niña guapa en la piscina y ya está”.

    ¿Se puede tener más cara??? curiosamente en este mismo post el bloguero añade una ilustracion del señor Labanda que plagia la esencia de un genio de la ilustracion llamado Norma Rockwell y concretamente su obra “The connoiseur”. En fin, el triunfo del plagio y el arte de darle la vuelta a la tortilla.

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  2. 2 - Alex Erz-Gehölz

    3 diciembre 2014 13:37

    En realidad el plagio de Labanda lo hizo sobre la obra de Edmond Kirazian, KIRAZ. En España sus viñetas se podían ver en el Semana… piernas largas, chicas fashion, narices respingonas: Labanda es, esencialmente un plagio de Kiraz… es como si las chicas de Kiraz de los años 70 se hubiesen hecho un lifting (o doce, de ahí la falta de expresividad de sus muñecas) y se hubiesen vestido de Prada… o lo que sea que lleven.
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