El camino del medio

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Jonás, el autor de “No te demores en tus emociones” nos envía ahora este breve texto sobre la actitud que tomamos ante la Vida: ¿vivimos desde la barrera o “nos mojamos” de verdad?, ¿revoloteamos de flor en flor inconscientemente o ponemos toda nuestra atención en cada acto cotidiano?

La Vida física es finita, así que merece la pena reflexionar sobre el camino que decidimos recorrer…

Cuando Jesús dijo “o frío o caliente, a los tibios los vomito”, expresó algo que todos sabemos: vivir a medias es no vivir y no llegar a ningún lado.

Sin embargo, hay algo que comúnmente se nos escapa: buscamos la intensidad (de los pensamientos y las emociones) a medias. Lo suficiente para que dé gustito o no duela pero sin extraer la esencia y el fruto de cada experiencia. Eso es lo que llamamos deporte de riesgo, y en verdad que lo es: agitamos nuestra emocionalidad con leves espasmos orgásmicos hasta quedar exhaustos energética y mentalmente.

Esto nos lleva desorientados irremediablemente de una experiencia a otra, saltando de emoción en emoción, sin entender que cada relación es toda Relación; que la causa de toda intensidad es la misma Fuente para cualquier sentimiento o vivencia: Tú. Y siendo tu ser la causa de tu percepción, cuando evades indagar y profundizar en el motivo de tu propia experiencia, realizas algo que parece ingenuo pero que tiene interminables consecuencias, desconocerte.

El Camino del Medio, no es un caminar a medias, no es escoger entre lo bueno y lo malo, es el sendero que atraviesa la existencia campo a través sin contemplaciones, sin quedar atrapado en sentimentalismos, haciendo arder todo cuanto se alcanza a ver, sin dejar memoria alguna sobre la cual volver la vista atrás, sin resentimientos, sin añoranzas ni melancolia.

El Camino del Medio, es el Camino de Regreso, el que indica el trayecto por el cual has llegado hasta la experiencia de Ahora. De modo que no buscas sustitutos ni placebos, no hay donde esconderse porque estás desnudo frente al Universo, y no hay necesidad de resguardarse; caminar bajo la tormenta es todo lo que tenemos para recordar, y no hay miedo que vaya a impedirte mirar de frente la noche oscura del alma, tras ella, los relámpagos del Cielo reclaman tu completa Presencia Aquí.

Vía: Pensamientos desde el Umbral

 
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