Un duendecillo amigo dice:

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Ylenia, quien ya nos mandó los 10 consejos de Jodorowsky para ser feliz, nos trae en esta ocasión las reflexiones de un duendecillo sobre la crisis actual, el pasado y el futuro:

Nos explicaba un duendecillo amigo de la familia que los tiempos cambiarían, a pesar de que el verbo no le convencía demasiado. A veces llegaba a casa, se sentaba en compañía de su libreta y nos hablaba de un retroceso hacia un atrás que nunca existió.

Una mañana fría y escandalosamente iluminada por luces de navidad, el duendecillo amigo nos convocó a todos en la salita de lectura para discutir nuestra futura existencia, no la suya, la humana. Se inclinó tiernamente para recostar su hombro en el de mamá, y con un suspiro de suma preocupación, compartió sus pensamientos con nosotros:

- En este contexto de crisis global, algunos filósofos dicen que en consecuencia volveréis a ser más humanos, pues bien, es esta una afirmación errónea y verdadera a la vez. Verdadera por lo de humanos (para tratarse de un filósofo me asombra tal pobre evidencia), mentira por la conjugación verbal “volveremos”.

Veréis familia, mi reflexión se origina en el momento en que este “volveremos” esconde para el lector una “extraña sensación de haber sido”, que se presenta como incuestionable y que todos aceptáis sin dudar, sin ninguna traba, como si os hubieran robado los reproches, la crítica. ¿Por qué?

¿Por qué os creéis que antes fuimos más humanos sin buscar contraargumentos, sin debatir nada? Yo que soy un duende y que tengo la virtud de existir fuera de espacios y de tiempos, quiero advertiros de que el “antes” y, sobretodo, el “como fuimos antes” es una invención que han construido para justificar esta inesperada recesión o vuelta atrás consecuencia de la crisis. Lo han inventado, a mi parecer, para tranquilizar a vuestra sociedad que va perdiendo sus referentes a paso de gigante.

Para que me entendáis mejor os lo ejemplifico, familia:

Todo son situaciones económicas catastrofistas, guerras y terrorismo a flor de piel, bancos con subidas de tensión inesperadas, desempleados que no esperaban perder su trabajo. ¿Qué os queda si todo lo que os ha dado el sistema se lo carga el propio sistema? Esa es la paradoja, que no queda sistema, que no os queda nada.

La situación es la siguiente: perdéis el sistema que os define y necesitáis aferraros a lo que fuisteis. ¿Y qué os importa lo que fuisteis si no fue más que el resultado de otro sistema fracasado? ¿Por qué este necesario reencuentro con un pasado que no fue sino otra porción del pastel de la historia inventada? ¿No es un poco raro todo esto, familia?

Bueno, maduremos estas ideas y mañana mi libreta y yo volveremos. Portaros bien, no miréis mucha televisión e ir construyendo vuestras propias definiciones, vuestras propias maneras de contaros.

Elegid los que son vuestros presentes, pasados y futuros. Ir escribiendo vuestra historia sin sistema de por medio que os arrebate la pluma. Escribid para ser duende. Escribid para vivir.

Foto: Cuentolandia

 
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