Sonido, arte y psique

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El sonido, el arte y la psique humana contienen trazos comunes donde se entrelazan. Aunque a priori parezcan islas separadas, en realidad no lo son. La estructura del ser humano y del sonido es análoga, y en una parte de la composición de esa analogía nos encontramos con la manifestación artística.

Los humanos estamos dotados de un intelecto para pensar, un corazón para sentir y una voluntad para actuar. Es decir: mente, emoción y acción o instinto.

El sonido también está dividido en tres partes, muy parecidas a las de la psique humana:

1. frecuencias agudas: por vibración corresponden a los chakras coronario, frontal y parte del faríngeo. Estas frecuencias se relacionan con el plano mental, y son las que vibran más rápido. Son sonidos sutiles, muy direccionales y que se extienden por el aire y ordenadamente. Por sí solas son bastante frías, aunque dotan al conjunto  de definición y claridad.

2. frecuencias medias: por vibración corresponden a parte del chakra faríngeo, al chakra corazón y a parte del plexo solar. En estas frecuencias se encuentran la mayoría de tesituras de la voz humana, y se relacionan con el plano emocional. Son sonidos menos sutiles que pueden extenderse por el aire y el suelo, con menos orden que los agudos. Los oímos antes porqué  nuestros oídos estan preparados biológicamente para las voces. De ahí que la voz se use en tantos ámbitos de la cultura, desde el chamanismo hasta la política, por su potencial a la hora de generar emociones. Son las frecuencias que más agotan al oído, si bien dotan al conjunto de direccionalidad y concreción.

3. frecuencias graves: por vibración correponden a parte del chakra del plexo solar, al sacro y al raíz.  Se relacionan con el plano físico-acción, y se extienden básicamente por el suelo, paredes, y también por el aire aunque con más dificultad debido a su lenta vibración. Por tanto, les cuesta más extenderse de manera ordenada. Afectan mucho al físico, y en exceso pueden provocar fatiga. Dotan al conjunto de peso, fuerza y cuerpo.

4. Existe un cuarto grupo que, aunque parezca una paradoja, es inaudible. Son los armónicos, que vibran a frecuencias que nuestro oído no es capaz de oír (ultrasónicos o subsónicos), pero sí percibir. Las determinan la combinación de timbres que conformen el sonido que estemos escuchando. En el conjunto son tanto o más importantes que las otras tres categorías, ya que dotan de calidez y profundidad. El ejemplo más claro está en la sonoridad de un piano de cola, o en la de una orquesta sinfónica sonando en directo en un auditorio. Los matices que percibimos, intuimos y sentimos vienen determinados por los armónicos.
Los cuatro grupos de frecuencias en absoluto trabajan por separado
, sino que funcionan conjuntamente. Por tanto, aunque puedan ser analizados uno por uno, nunca deben separarse pues forman parte de un todo.

Un sonido puede contener frecuencias de las tres categorías, en menor o mayor grado e intensidad. Exactamente igual funciona nuestra psique: pensamos, sentimos y actuamos a la vez, aunque según la situación en la que nos encontremos o según nuestra personalidad, una de las tres partes toma más protagonismo o relevancia.

La música es sonido. Por tanto, contiene frecuencias agudas, medias y graves que se entremezclan. Dicho de un modo técnico, son vibraciones de diferente intensidad, forma y rapidez trabajando para una finalidad misma. En función de la ejecución y calidad de esa música, emitirá unas mejores o peores vibraciones.

Cada uno de nosotros emite su propia vibración: dependiendo del uso de nuestro pensamiento, emoción y acción, creamos una música propia que nos define. Así, sonaremos mejor o peor en función de la armonía y correción con que utilicemos nuestra cabeza, nuestro corazón y nuestros instintos. Así, nuestros armónicos dan una información concreta y personal a los demás.

Por eso la música tiene tanta fuerza. Una composición musical nos puede influir en función de:

  1. su sonoridad. música con predominancia de frecuencias graves, por ejemplo, se comunicará directamente con nuestro cuerpo físico. De ahí que gran parte de la música para bailar esté dotada de percusiones y bajo. Una con predominancia de frecuencias medias se comunicará con nuestra parte emocional y una con predominancia de frecuencias agudas lo hará con nuestra mente.
  2. el punto de partida del compositor: si un compositor utiliza, por ejemplo, su mente como elemento predominante para crear, esa composición, por su estructura, se comunicará en gran parte con el cuerpo mental de los oyentes. Pasará lo mismo con las emociones y el instinto.
  3. del estado del compositor: una composición se verá teñida por el estado interno en que el compositor se encontraba en ese momento. Inconscientemente, ese estado quedará reflejado en su obra. Hablaremos de ello en posts posteriores.

Y ahí encontramos la relación con el arte: en los procesos de creación se introducen elementos provinientes de la psique del compositor, que posteriormente se transmiten en forma de vibraciones que captamos y desciframos en nuestro interior. Proceso alquímico que se da gracias a la analogía vibratoria de nuestro cuerpo mental, emocional y físico con la vibración sonora. La verdadera magia está en cómo el compositor introduce el lenguaje correcto en su obra para que ideas, emociones y sensaciones sean transmitidas mediante sonido.

El arte queda enmarcado dentro del terreno de la acción ya que toda obra de arte, previamente pensada y sentida, debe ser creada y materializada para que lleve a cabo en los demás su efecto de transmisión. La música, la pintura, la danza, el cine, el teatro… son distintos modos que el hombre ha encontrado para exteriorizar aquello que está en su cabeza y en su corazón.

En las proximas semanas publicaremos posts con ejemplos de música de tipo mental, emocional y física, estudiaremos la sonoridad de algunas composiciones, indagaremos en lo que algunos compositores nos dejaron en sus obras, así como maneras de escuchar la música y sentirla de manera diferente.

Cuadro: The Dance To The Music Of Time, Nicolás Poussin
Música utilizada en el post cedida a EBA por La tresca i la verdesca
Bibliografía relacionada: Scott, Cyril; La música, su influencia secreta a través de los tiempos, Ed. Orion, 1968.
Bibliografía relacionada: Aïvanhov, Omraam Mikhaël; Creación artística y creación espiritual, Ed. Prosveta, 1998.
En El Blog Alternativo: PROYECTO TERRA para aumentar la conciencia crística de la humanidad

 
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16 Comentarios

  1. 1 - lola lila

    25 marzo 2009 21:54

    El contenido de este post me ha hecho reflexionar sobre la composición e las cosas, la armonia i los patrones internos de nustras cosas cotidianas, el equilibrio de los ingredientes de un plato, la combinación de los colores en una obra de arte. La importancia del todo y de la unidad.
    Felicidades por el post
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