Neo-Nature: consumo y naturaleza en armonía

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Desde Ladyverd nos envían a El lector Alternativo Opina un artículo sobre el mercado verde y cómo un consumidor más maduro, ambientalmente hablando, prioriza la calidad y la ecología en alimentación, ropa y multitud de productos y servicios.

El consumo responsable es un gran factor de transformación social, como nos explican Alex Rovira y Pepé Barguñó en estas entrevistas, pero también recordamos el riesgo de caer en una trampa consumista disfrazada de natural.

Se trata de consumir MENOS y mejor y no de desculpabilizarnos con gestos. Como dicen al final de este artículo y Jordi labanda dibujó en la viñeta de neomodestia: “Se acabo la sociedad del derroche“.

Esto es Neo-Nature:

Neo-Nature: un estudio sobre cómo la nueva sociedad, deseosa de contacto con la naturaleza, está modificando el mercado y el consumo.

El movimiento verde comenzó en la nevera: quien quería cuidar no solamente el planeta en que vivimos, sino también su cuerpo y su espíritu, adquiría alimentos ecológicos, cuyas certificaciones garantizaban un cultivo libre de pesticidas y fertilizantes químicos. Después, a medida que fue aumentando la demanda del consumidor por productos sostenibles fuera del ámbito alimentario, comenzaron a hacer aparición otras certificaciones que le ayudaban a rodearse de productos acordes con su conciencia medioambiental.

Hoy en día, la cosmética, los viajes, la energía que consumimos… en la práctica totalidad de los productos y servicios a nuestro alcance encontramos una opción verde que, habitualmente por un precio algo más elevado, nos ofrece la posibilidad de causar menos daño al medioambiente.

Esta nueva forma de consumo cuidado, mediante la que el consumidor adquiere productos de gran valor y cercanos a la naturaleza, y en la que no prima la cantidad, sino la calidad de lo que se adquiere, cuenta con un nicho de mercado cada vez más importante hacia el que productores y comercializadores están dirigiendo su atención. La clave de este giro en la forma de consumo se encuentra, según un estudio llevado a cabo por las investigadoras de tendencias Anja Kirig e Ingrid Schick, de la agencia de estudios de mercado Zukunftsinsitut, en Kelkheim, Alemania, en la forma en que el consumidor percibe la naturaleza.

Según el estudio, llamado “Neo Nature” , el respeto a la naturaleza ya no se observa desde un punto de vista exclusivamente asceta, catastrofista o político-ideológico, sino que ha evolucionado hacia un sentimiento de “nostalgia”, hacia un deseo de sentirse próximo a ella.

En el estudio, las autoras destacan las nuevas formas de entender la naturaleza (como espacio de relajación donde romper con la cotidianeidad; como lugar espiritual donde proyectar la metafísica, la poesía y la trascendencia; como obra de ingeniería y fuente de inspiración para la biónica; como búsqueda de aventura y motivación, donde descubrir las propias limitaciones; como centro de aprendizaje donde socializar a nuestros hijos y como refugio y hábitat) y explican por qué este movimiento va a convertirse en una tendencia clave para la sociedad, el consumo y los mercados de futuro.

Según el estudio, este fenómeno, trasladado al consumo, se traduce en una búsqueda de disfrute, de salud, de una forma de vida idílica y atractiva en la que la armonía, la propia identidad y la fusión con la naturaleza son las piezas clave.

El nuevo consumidor no duda en adquirir productos más caros si estos son de mejor calidad y son más respetuosos con el medioambiente y el ser humano en sus procesos de producción, transporte y comercialización.

Esta tendencia se transmite a través de los medios y de la cultura, del deporte al aire libre como fuente de salud, de la moda, del turismo a destinos en la naturaleza, de la gastronomía, mediante el disfrute y la búsqueda de autenticidad, y de la vida cotidiana, mediante la organización del hogar y el jardín (la gente joven, entre 20 y 35 años, es el grupo que más destaca por su nueva tendencia hacia la naturaleza: en su estudio, Kirig y Schick registran un aumento de 12% de la gente de esta edad que cuenta con la jardinería como pasatiempo favorito. Los huertos caseros, en sus variantes de “jardines verticales” en los muros y “cubiertas verdes” en las azoteas de los edificios de nueva construcción, son una tendencia de futuro).

Por último, la vida retoma un ritmo tranquilo y llevadero: la calma interior se impone ante el consumo acelerado de los últimos tiempos. Se acabó la sociedad del derroche.

Vía: Ladyverd

 
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