Con el camino del corazón no se negocia

, , 6 Comments

Juan nos envía a El Lector Alternativo Opina una reflexión personal sobre el polémico tema de los precios de los cursos y consultas con Maestros en el cada vez más complejo y amplio mercado de la espiritualidad y crecimiento personal.

El exceso de información y oferta nos obliga a afinar nuestra intuición y discernimiento personal y a enfrentarnos con un mundo muy heterogéneo donde cada uno se mueve por libre y donde abundan tanto los falsos gurús, que alimentan principalmente su ego, como los sabios que nos pueden orientar en nuestro Camino.

Esta es la denuncia y la opinión de Juan:

“Pues como muchos seres humanos, aquellos que buscan y se han cansado de picar estúpidamente de curso en curso, de diploma en diploma, Maestro tras Maestro que no sirven de nada. Yo a esos Maestros les diría: “Bájense ustedes del pedestal, señores. Porque les puedo recordar que Maestros somos todos, alumnos también. Y ya de paso, que lo que gratis se le ha dado, gratis tendrá que retransmitirlo porque es un regalo de crecimiento para toda la Humanidad. Y sino, que no lo hubieran pedido… Esas son las personas que vienen aquí. Los que buscan, los que se han cansado de estar picando. Los que hacen caso a Panchito. Los que encuentran una herramienta, algo, alguien que les llene, que les haga vibrar desde el corazón y lo siguen.”

Esta fue la respuesta de Panchito, un chaman de la provincia de Teruel, (desde Teruel hacia el Cosmos… ¡¡vaya si existe!!), a la pregunta de quién acudía hasta su casa durante la preciosa entrevista que le hicieron en el dedo en la llaga y menciona, con la agudeza propia de los privilegiados espirituales, dos temas para mí básicos:

  1. la dispersión espiritual a la que estamos expuestos,
  2. y la ética que debería regir el mundo donde nos movemos.

Vamos por partes…

Vivimos un tiempo de contrastes, y de oportunidades: nunca en la historia del ser humano, ha habido tanta información tan al alcance de la mano, y de tan amplio espectro. Con disponer de acceso a Internet, podemos tener datos de cualquier tema espiritual que deseemos, en un tiempo que hace unos años ni hubiéramos podido soñar.

El resultado de todo ello es, muchas veces, una sobrecarga de “maestros” de cualquier tipo que parece, y muchas veces es así, que te están “vendiendo” un producto. Pero lo que nos viene a recordar Panchito con precisión de cirujano es que la enseñanza espiritual es, básicamente, de maestro a discípulo: la antigua idea, budista por ejemplo, de que el maestro y el alumno crecen juntos para que, al final y según el antiguo adagio, “el discípulo mate al maestro”: es decir, uno y otro se fundan en la creación.

Y, como todos tenemos un buda dentro, todos tenemos la potencialidad para ser maestros y discípulos… pero con la guía adecuada. Si no, todos corremos el peligro de picar en demasiadas fuentes sin profundizar verdaderamente en ninguna, con el consiguiente peligro de quedarnos en un conjunto de buenas intenciones, en el mejor de los casos, o de dejarnos llevar por guías “dudosas”, en el peor de ellos.

Una cosa es la saludable búsqueda espiritual, necesaria para poder elegir: y otra es la indefinición, o que nuestra propia ansiedad nos lleve a la falta de capacidad critica de decisión.

Respecto al segundo tema, es algo que siempre es especialmente delicado de exponer, pero que creo que hay que ser valiente para hablarlo sin tapujos como lo expone Panchito: lo que se recibe a nivel espiritual, es para darlo.

Obviamente, estamos en el mundo terrenal, y vivimos en él: pero hacer negocio con la evolución espiritual de la gente me parece absolutamente falto de ética desde cualquier punto de vista. Y más hablando de algo que debería estar fuera de discusión, como es el ayudar a la evolución de la humanidad. He oído excusas a ello tan peregrinas como “si no haces que se pague, no se valora”, o “el cosmos vibra con determinadas frecuencias, y por eso me tienes que pagar 666 euros para que te conecte con tu yo interior”.

No digo que los consejeros espirituales no deban recibir dinero, no a cambio de lo que hacen, pues eso debería estar fuera de tales disquisiciones, sino para poder vivir en este mundo que nos ha tocado: pero, insisto, hacer un negocio de ello es absolutamente cruel y condenable, desde mi punto de vista.

Por suerte, hay muchos maestros que demuestran con sus hechos, (por sus obras los conoceréis…), que hay mucha gente de la que podemos aprender: de hecho, es un buen punto de partida para distinguir y diferenciar en un mundo donde saber elegir se convierte en un valor insoslayable.

 
Publicidad
 

6 Comentarios

  1. 1 - Laura

    22 abril 2009 06:41

    Me parece interesantísimo lo expuesto ya que creo que es algo que inquieta a muchas personas. Siempre creí en eso de que si no se paga, no se valora, pero ahora me encuentro viendo las cosas de otra manera y creo que sí es posible valorarlo si realmente sentimos la necesidad espiritual de recibirlo.
    Es muy notable cómo en muchos de los talleres sobre espiritualidad crece enormemente el ego del “cliente” que compró el curso. Me pasó a mi, lo ví en mucha gente y lo veo aún,lamentablemente.
    Está bueno que se advierta… aunque como simepre… El que quiera oir, que oiga. El que no, no lo oirá. Cuando nos enceguecemos con algo, es dífícil salir del pozo sin pasar por una crisis que nos haga ver el error que estamos cometiendo.
    Creo también necesario destacar que hay organizaciones sin fines de lucro en las que el dinero que se da, es parte del crecimiento material de la institución y quienes están a cargo no ganan un sólo euro.
    Responder
  2. 2 - juan

    22 abril 2009 10:00

    Miralo desde este punto de vista: yo soy una persona con deseos de crecer espiritualmente, de compartir y buscar en mi interior… ¿y voy a valorar mas a un maestro que me cobre 1000 euros, en vez de a otro que pida 30? ¿ Por qué?
    Además, si los que dicen eso fueran sinceros, utilizarían ese dinero no en su propio beneficio, sino en el de los demás: y hay muchas formas de hacerlo… pero no es así. No es mas que una excusa más de la ambicion y la avaricia humana.
    Además, y más importante todavía: ¿qué valor tiene una enseñanza que se valora porque es cara? Deja muy claras nuestras prioridades, desde luego.

    Por supuesto, y como tú misma dices y yo menciono en el artículo, hay mucha gente que no es así. Pero, por suerte o por desgracia, son mucho más difíciles de encontrar que “los otros”.
    Y conste que estoy hablando de evolución espiritual: no de unas clases de estiramientos musculares, o de karate… aunque habría mucho que hablar sobre el transfondo espiritual de las artes marciales que no se explica casi nunca adecuadamente.

    Responder

Responder

(*) Obligario, Tu correo electrónico no será publicado