Lavar los platos es como bañar a un Buda bebé

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“Manteniendo la taza de té con mis dos manos consigo focalizar mi atención.
Mi mente y cuerpo moran en el aquí y el ahora.
Lavar los platos, es como bañar un Buda bebé.
Lo profano es lo sacro. La mente diaria es la mente del Buda”
Thich Nat Hanh

Juan sigue haciéndonos reflexionar sobre aspectos importantes de la vida diaria como ya hizo en estos otros artículos enviados a El Lector Alternativo Opina.

En este caso, y aprovechando las enseñanzas de Thich Nat Hanh, nos recuerda la importancia de vivir el aquí y el ahora y de prestar toda la atención en cada momento porque ninguno es menos merecedor que otros. Con ello no desperdiciaremos energía y conseguiremos la excelencia en lo que hagamos.

Yo aplicaré primero esta sabia recomendación con la meditación de la hora del té y después con el tema platos tal como explica Juan:

Lavar los platos es como bañar un Buda bebé.

La verdad es que pocas cosas suelen fastidiar más que levantarse de la mesa a lavar los platos y arreglar la cocina. Finalizamos un acto generalmente placentero, como es la comida, y nos tenemos que sacudir la habitual modorra que nos entra después de casi cualquier actividad placentera para dirigirnos hacia la montaña de desperdicios, grasa, cubiertos…

Hasta hace poco, y como muestra del machismo que ha imperado en nuestra cultura y que tarda demasiado en desaparecer, era la mujer la que se dirigía hacia tan encantadora tarea. Los bípedos masculinos normalmente se quedaban en la mesa esperando el café o, más directamente, pasaban al sofá mientras la mujer se dedicaba a la faena. Por suerte, esto está cambiando lentamente, y cada vez mas hombres se dirigen hacia ello con garbo y alegría.

Normalmente, estas tareas invitaban, invitan, a lo que comúnmente se llama “poner el automático”: es decir, son tareas mecánicas que uno realiza sin pensar en ellas, sino pensando en cualquier otra cosa. Yo mismo me descubrí hace unos días limpiando los restos de un risotto mientras intentaba averiguar si me apetecía empezar clases de Yoga Kundalini.

¿Cuál es el resultado de todo esto? Pues que desperdiciamos energías. Despreciamos el valor del momento, el verdadero placer de realizar las cosas con plena dedicación. ¿Y cómo se hace esto…? Porque, claro, si pensamos en el ejemplo anterior, es muy fácil decir que debemos “prestar plena atención” al delicioso risotto de setas que tenemos delante, y no pensar en nada más… pero la montaña de platos grasientos… como que no inspira lo mismo.

Uno de los principios del zen expresados tan bien por los versos para vivir con atención de Thich Nhat Hanh, nos dice que cuando lavemos los platos, lo debemos hacer como si bañáramos a un buda bebé.

Si pensamos un poco en ello, descubriremos que esta frase aparentemente tan sencilla encubre una profunda enseñanza:

¿Cómo transformar una cocina desastrosa en un buda bebé…?

Transformando nuestra actitud. Porque, en el fondo, ni una cosa ni otra son importantes: ni el niño buda, ni ese arroz pegado que se niega a salir… lo importante, no es lo exterior. Es lo que tengamos dentro. Y si nuestra actitud es la correcta, si por dentro somos puros, que dirían los místicos de casi todas las confesiones….

Lograremos bañar al niño y dejar la cocina reluciente con la misma sonrisa en los labios y en el corazón. Y, quién dice lavar los platos, dice CUALQUIER COSA QUE NOS PROPONGAMOS.

Así que pongámonos a trabajar.

Pd: he decidido que seguramente sí que haré Kundalini yoga….

En El Blog Alternativo: Otros artículos de Juan

 
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8 Comentarios

  1. 1 - CECILIA

    1 mayo 2009 15:34

    Juan…gracias por estas enseñanzas…soy una de las que “”ponemos en automático y enfrentamos y esa gran pila de trastos sucios con grasa…”, somos seis en mi familia…
    pero tenés tanta sabiduria vivencial en estas reflexiones…me son muy reales y me ayudarán en mi dia a dia .
    Un abrao de luz desde Argentina.
    Responder
  2. 2 - juan

    4 mayo 2009 09:40

    gracias, cecilia: sólamente intento transmitir lo que siento desde el corazón, no son enseñanzas. Es que, a veces, lo más complicado es aplicar todo lo que sabemos que está bien a la vida real verdad…?

    Un abrazo muy fuerte para tí también.

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