AUROVILLE: ¿mito o realidad?

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“Auroville, un lugar con una vida comunitaria internacional,
donde hombres y mujeres aprendan a vivir en paz, armonía,
más allá de todas las creencias, opiniones políticas y nacionalidades”
Mirra Alfassa

A raíz del post de “El Juego de la Transformación” que fue creado en Findhorn (Escocia), citamos brevemente otras Comunidades de la Nueva Era como Auroville en la India y Figuiera en Brasil, lugares de vida alternativa organizados con planteamientos espirituales diferentes al resto de la sociedad.

Este tema despertó el interés de varios lectores y finalmente Juan comparte con El lector Alternativo Opina sus reflexiones sobre Auroville, un lugar que desea visitar y del que nos menciona sus luces y sus sombras.

Este es su Auroville:

Vaya por delante que no he estado en Auroville: por lo tanto, lo que voy a escribir se basa en opiniones que he ido leyendo a lo largo de años, pues hace mucho que me interesa el tema de la comunidad fundada por “La Madre”.

Auroville es una comunidad fundada en 1968 por Mirra Alfassa, una consumada pintora y música francesa, en la zona de Pondichery, la India. Mirra Alfas seguía las enseñanzas de Sri Aurobindo, yogui hindú.

“Debe existir sobre la Tierra un lugar inalienable, un lugar que no pertenezca a ninguna nación, un sítio en donde todos los seres de buena voluntad, sinceros en sus aspiraciones, puedan vivir libremente como ciudadanos del mundo”.

Esta cita de La Madre, como se conoce a la fundadora de Auroville, marca la idea que teóricamente subyace tras la comunidad: es decir, la convivencia entre seres que puedan vivir libremente para la evolución del mundo. Pero… ¿cual es la realidad?

La realidad, para mí, es que existen muchas comunidades en una.

Debemos observar en primer lugar una cuestión que es básica para entender dicha comunidad: el individualismo que subyace a sus miembros. En Auroville el respeto al ser humano es máximo, con lo que nadie puede sentirse rechazado por lo que piense o haga, siempre que manifieste respeto por la veneración-adoración hacia La Madre. Ahora bien, ello entra un poco en contradicción con la idea de vivir en comunidad.

Por ejemplo, una persona enferma y que hiciera daño a los demás, no podría ser expulsada meramente por ello. Digamos que sería la idea de “primero la viga en tu ojo, luego la paja en el ajeno”, llevada a su máximo. Obviamente, ésto hace que sea muy complicado catalogar a Auroville de “comunidad” al uso. De hecho, y según varios visitantes, la idea que uno se lleva cuando va es de diferentes comunidades separadas, no la de una conjunta.

Teniendo ésto en cuenta, existe, por ejemplo, la Auroville de la disputa entre sus pobladores y la sociedad que posee los terrenos, la SAS o sociedad Sri Aurobindo. Los habitantes dicen que solamente los que desean la evolución espiritual, y viven de propio allí, son los dueños de Auroville. De hecho, en los estatutos de Auroville consta que no pertenece más que a los que son “servidores voluntarios de la conciencia divina”. Debajo de esto subyace la individualidad que mencionábamos antes: no obstante, sería discutible que muchos de los que se enfrentan a la SAS estén realmente dedicados a la conciencia divina…

Es un tema tremendamente embrollado incluso a nivel legal: hay muchos occidentales que llegaron a Auroville y donaron sus bienes al Ashram, o comunidad, y reclaman su derecho, pero hay también hay gente que no donó nada y simplemente viven de lo que todos los demás producen… sin dar nada a cambio. Difícil de resolver.

Existe la Auroville ecológica, y es de gran importancia. Es el orgullo de toda la comunidad, y actualmente se están desarrollando importantes proyectos en este sentido, como el mejoramiento de la tierra lavada para la erosión. Desde luego, ésta Auroville es un ejemplo para la humanidad.

También está la Auroville espiritual, en que los habitantes intentan elevar su nivel de evolución. Es indudable que existe, aunque desde luego “pocos son los elegidos”.

No se puede entender el concepto de Auroville sin entender el pensamiento de La Madre y de Sri Aurobindo, su maestro. Y en el corazón de sus enseñanzas está una frase muy significativa: “intenta que lo que adores sea en el mundo real”. Intentar hacer un sueño realidad… pero, ¿el sueño de quién?.

Ésta es la base de la idea de Auroville: una concepción muy general de convivencia, respeto extremo al ser humano, yoga, la madre… experimentadas en un ambiente hostil. Lo cual da al visitante muchas veces una imagen de “anarquía espiritual” y de falta de cohesión entre sus habitantes. De distintos sueños conviviendo entre sí.

Creo que iré a Auroville: lo que encontraré allí, como siempre, será reflejo de lo que mi ser interior esté buscando… y encontraré, seguramente, la Auroville adecuada para mí.

Porque, ¿hasta qué punto separarse de la sociedad para lograr la realización es el mejor camino?

Mi opinión es que hay un Auroville viviendo en nosotros, y debemos sacarlo fuera. Es el mito de Camelot, de Avalon… Evolución de dentro hacia fuera.

Quizás la respuesta a mi pregunta en el título sea “las dos cosas”. Mito y realidad.

Pd: a parte de Wikipedia, un gran informe sobre Auroville donde me he basado, y que he resumido en parte, está aquí.

En El Blog Alternativo: Otros artículos de Juan

 
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2 Comentarios

  1. 1 - rafael fosch

    4 diciembre 2009 00:30

    Creo ante todo que para vivir en Aurovi-
    lle uno debería haber cambiado muy en lo
    profundo. Si no es asi, volvemos a caer
    en esperar aquello que proyectamos y la
    convivencia es imposible…
    El cambio profundo es aquel que te despo
    ja de todo interiormente y uno vive y
    aprende para compartir en todos los as-
    pectos y sentidos…
    Lástima que el ser humano siempre proyec
    ta aunque tenga muy buenos sentimientos.
    La verdad es que la Tierra era ése lugar
    donde el ser humano debía vivir en per-
    fecta armonía con los otros seres huma- nos y con las demás especies pero,habrá
    que esperar (si hay algo que esperar).
    De momento creo que el vivir en Democra-
    cia ya supone uno reto por si mismo…
    Responder

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