Jim Merkel y LA SIMPLICIDAD RADICAL: consumir menos para vivir mejor (1/2)

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“Lo que yo propongo es disfrutar de una gran calidad de vida
con una huella pequeña. El reto de la sensatez ecológica consiste en
convertirse en un experto en obtener el máximo a partir de lo mínimo.
Se trata de consumir menos, vivir mejor e interactuar más con el entorno;
a cambio, su vida tendrá más sentido”
Jim Merkel

Jim Merkel era un ingeniero militar y comercial de la industria armamentística estadounidense que a raíz del desastre del petrolero Exxon Valdez en 1989 decidió cambiar radicalmente su vida y no ser cómplice de una sociedad injusta e insostenible.

En esta entrevista que publicamos de La Contra de La Vanguardia del 3-5-2005 explica cómo ajustó y reorganizó sus hábitos y todo lo que ganó a nivel personal en el cambio.

Su experiencia la relata en su libro  “Simplicidad radical: una guía práctica para un estilo de vida sostenible” y ahora, él y su bicicleta han recorrido más de 17.000 km dando conferencias por el mundo y explicando un método para reducir nuestra huella ecológica y así ser más equitativos entre todas las personas, especies y generaciones.

Su paso por Kerala (India) en 1994 le marcó profundamente y al volver a EEUU comprendió la íntima conexión que existe entre nuestro estilo de vida, el deterioro ecológico y la pobreza a la que está condenada la mitad de los humanos.

“Es injusto que los habitantes más privilegiados del planeta tengamos 250 veces más que los más desfavorecidos. El encuentro se tiene que producir necesariamente en un punto intermedio, que es lo que puede sostener la Tierra”

Es así como creó Global Living Project para ofrecer herramientas para la sostenibilidad personal y del conjunto de la sociedad.

Jim Merkel es un ejemplo de cómo podemos comenzar de nuevo sean como sean nuestras circunstancias. Adam Shepard nos demostró cómo salir adelante con 25 dólares en el bosillo y juventud, pero cambiar de forma de vida cuando ya tenemos mucho construido y las “supuestas obligaciones” están instauradas no es más fácil que empezar de cero.

El Sr. Merkel defiende el ecologismo de rastrillo y pala y de su huerta consigue gran parte de sus alimentos. Toda una demostración de soberanía alimentaria como la de la familia Kingsolver, autores de “Animal, Vegetal, Milagro: cómo vivir de nuestra cosecha“.

En esta entrevista expone datos que ya hemos analizado cómo:

Merece la pena leerla detenidamente y reflexionar sobre su contenido. Es un gran aporte a nuestra serie de 100 consejos para simplificar tu vida porque va más allá, a la raíz.

La vida frugal y plena de Jim Merkel es un auténtico estímulo en los tiempos que corren.

ENTREVISTA A JIM MERKEL

Usted era un hiperyuppy…
Me pasaba la vida viajando en business para vender a países de la OTAN las armas que fabrica Estados Unidos.

¿Por qué decidió abandonar?
Como ingeniero militar diseñaba artilugios ultrasecretos que, junto a las armas, acababa vendiendo a países que estaban en guerra entre sí o a dictadores sanguinarios. En todo aquello había una gran falta de ética por parte de los gobiernos y los militares.

¿Tardó doce años en darse cuenta?
El empujón definitivo fue el desastre del Exxon Valdez en 1989, pero esta vez no culpé a otros, supe que el culpable era yo.

¿…?
Yo utilizaba aviones continuamente y, en el aeropuerto, me esperaba el gran coche. Me hice consciente de que los combustibles fósiles forman parte de todo lo que consumo. ¿Cómo podía convencer de mi inocencia a un jurado de doce ballenas? Decidí en ese momento hacerme responsable y aplicar la filosofía de vivir globalmente.

¿Tener el mundo en la cabeza?
Sí, un modo de vida equitativo y armonioso entre la totalidad de la población humana, los millones de especies y las incontables generaciones venideras.

¿Cuál fue su estrategia?
Primero cambiar de pregunta. En lugar de ¿cómo puedo ganar más dinero? me pregunté ¿qué es lo que necesito? Usé mis libros de ingeniería para establecer un plan. La renta de ingresos debía quedar por debajo del nivel susceptible de pagar impuestos. Así no contribuiría a que ninguna bomba o bala fueran a parar a los campesinos que viven cerca de los recursos más codiciados del planeta.

Usted podía porque ya tenía.
Quería más, quería llegar a vivir con una renta anual de 5.000 dólares (la renta media de las personas de todo el mundo es de 4.500 dólares). Cogí papel y me hice una lista exhaustiva de lo que gastaba y empecé a tachar todo lo que podía suponer un lastre: el barco…, fuera. La furgoneta…, fuera. Restaurantes…, fuera. Suscripciones diversas…, fuera. Vivienda…

¿… Fuera?
Dividí la casa, alquilé las tres habitaciones que tenía libres y planté un huerto. Así he vivido durante 16 años sin tocar mis ahorros. Ahora trabajo de forma voluntaria, realizo talleres prácticos de cómo cambiar la vida, doy conferencias a jóvenes universitarios y, sobre todo, gasto poco.

¿Es más feliz?
Sí, ya no tengo estrés y tengo tiempo para hacer las cosas que me gustan y estimular ideas creativas para proteger al planeta intentando contribuir a un mundo más justo. Pero sobre todo soy libre.

Nos educan y nos mentalizan para que seamos buenos consumidores.
En un hogar norteamericano se ve la televisión un promedio de 8 horas al día. Cada ciudadano ve 40.000 anuncios al año. Después de dormir y trabajar, ver la televisión es la principal actividad de los norteamericanos.

Añada a eso la educación institucional…
En Dumbing us down, John T. Gatto, profesor del año del estado de Nueva York, demuestra que la enseñanza pública educa a los niños sobre todo a seguir órdenes. Emprender una vida según criterios propios es una habilidad que no nos han enseñado, a no ser que hayas tenido suerte y cuentes con una familia, unos amigos o un maestro que alentaran el tipo de comportamiento que propicia que nuestros sueños se hagan realidad.

¿Cómo puedo cambiar de vida?
Una herramienta es medir y ser consciente de la huella ecológica que provocamos. Existen unas tablas que nos indican los desechos que generamos en un año según lo que consumimos. Cuanto más ganas, más gastas y mayor impacto provocas en la Tierra. La segunda herramienta es la bolsa o la vida.

Disyuntiva extrema.
Cuando registre hasta el último céntimo de lo que gasta y en qué lo gasta aprenderá a determinar que cantidad de tiempo, que es lo mismo que energía vital, invierte para obtener lo que consume. Le aseguro que a partir de ahí empezará a ahorrar.

Hay que saber medir las necesidades…
Se cae con facilidad en la resbaladiza cuesta del más allá de lo suficiente tener demasiadas cosas que no contribuyen a realizarnos, y demasiadas pocas que sí lo hacen.

Es difícil.
Hay que romper el círculo vicioso: cuando una persona se encuentra sujeta al yugo de la sociedad, seguramente pasará demasiado tiempo en la autopista y relajando la tensión frente al televisor o tomando demasiadas copas. Todo eso nos adormece e impide que veamos las alternativas.

Cierto.
Hay un criterio interesante, el de integridad, inteligencia e independencia económica (IE). La integridad comporta que seamos responsables de todas las implicaciones del dinero que pasa por nuestras manos. La inteligencia es saber gastar la energía vital con sabiduría. Y la independencia económica significa que se ha ahorrado lo suficiente para poder hacer frente a los gastos mensuales a partir de las rentas por intereses. Si quiere un buen consejo: cancele la tarjeta de crédito.

Me está usted preocupando.
Lo que yo propongo es disfrutar de una gran calidad de vida con una huella pequeña. El reto de la sensatez ecológica consiste en convertirse en un experto en obtener el máximo a partir de lo mínimo. Se trata de consumir menos, vivir mejor e interactuar más con el entorno; a cambio, su vida tendrá más sentido.

Vía: La Contra de La Vanguardia, edición impresa, 3-5-2005
Más información: Wikipedia
Más información: Terra
Más información: Indice y 2 capítulos del libro

 
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30 Comentarios

  1. 2 - calumet

    5 julio 2009 14:46

    Hao!

    Las tesis de Jim Merkel, junto con la antropología, la economía sustantiva, la ecosociología y más, forman un nuevo cuerpo político: la Ecopolítica. El primer intento serio de someter la organización de la convivencia o política a la Ciencia.

    Por supuesto, esto ya lo hacen las sociedades “primitivas” que son la mejor muestra y espejo de sostenibilidad contrastada durante miles de años.

    Una visita a nuestra página y un repaso al TRATADO DE ECOPOLÍTICA (en el foro) quizá nos ayude a todos.

    Gracias.

    Ah! el Calumet es la pipa de la paz de los indios norteamericanos. Se fuma como un ritual de hermandad.

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  2. 4 - Mady

    5 septiembre 2010 13:26

    Es gran motivo de esperanza y fuerza de animo para los que ya, sin saberlo, a nuestro entender hemos ido transitando otros rumbos y sabemos de la libertad de la que se habla, en toda vida, no sujeta a los viejos patrones.
    Se puede vivir bajo minimos, se puede. Tan solo requiere sentirse centrados en el convencimiento de que un gran cambio nos espera y debemos estar preparados. Y esto supone alguna renuncia de nuestra parte, todo tiene su precio, mas si es el de tu propia vida, se paga con gusto. Es todo un camino, no se va a grandes saltos, a menos que tengas una conversion tan radical, como vemos se da en algunos hombres. Somos muchos; hoy mas que ayer. Y cada dia mas felices de los valores que portamos y alumbran, al menos nuestro vivir. Poner en practica un principio de simplicidad es amar lo bello y eso otorga a la persona una belleza que quizas, depende de cada uno de nosotros, nos conduzca a inagurar un mundo nuevo, gestado por y para todo lo creado en nuestro Cosmos.
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