Reflexiones sobre la basura

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Si se juzgasen las sociedades por los desperdicios que generan, nosotros seríamos los reyes de la basura porque casi nos ahogamos en ella. Basura a donde van el 99% de los objetos que consumimos según indicaba Annie Leonard en “Historia de las cosas”.

Hasta la FAO denuncia que entre el 10 y el 40% de la producción de alimentos se pierde sin ser consumida.

Juan, a raíz de su estrenada afición culinaria, reflexiona para El Lector Alternativo Opina sobre el despilfarro de nuestra sociedad, lo que podemos aprender de la generación de nuestros abuelos y el destino de los alimentos de los supermercados y otros establecimientos.

Rebuscar en la basura es ya una estampa habitual. Son “los espigadores de ciudad”, como muestra la veterana directora francesa Agnès Varda en su documental “Los espigadores y la espigadora”, que lo hacen por motivos de necesidad y los freegans que se rebelan así contra el Sistema.

Estas son las conclusiones de Juan que coinciden con los consejos de Jim Merkel y su Simplicidad Radical:

Hace unos meses, me entró en el cuerpo la afición por la cocina. Y me entró como entran estas cosas, es decir: sin freno ni medida. Para alguien como yo el comienzo era obvio: google. Si, ese manantial insuperable de recursos acudió en mi ayuda, y las primeras palabras que puse en el buscador se me quedarán grabadas de por vida: “cómo cocer un huevo”.

A partir de ahí, y después de varios intentos ab-so-lu-ta-men-te involuntarios de tratar de envenenar a mi familia, logré que cosas como, por ejemplo, un risotto me salieran decentes. Bueno, comestibles. Y, en gran parte, fue debido a una página de internet de la que heredé el cariño por cocinar el arroz cacito a cacito: Gastronomía & Cía.

Pues bien, el otro día deambulaba yo por los vericuetos de la citada página, cuando encontré un artículo que me llamó sobremanera la atención. El artículo “Convertir desperdicios en ingredientes alimentarios” nos cuenta una iniciativa de lo más encomiable: reciclar los restos de comida para conseguir, por ejemplo, fibras para enriquecer galletas y otros alimentos desde mondas de frutas, o hacer pan de los desperdicios de la fabricación del vino. Y dos reflexiones me vinieron a la cabeza…

La primera que, ya que tenemos desperdicios totalmente aprovechables, ¿se ha preguntado alguien dónde van todas las sobras de los restaurantes, las pastelerías, las cafeterías… del mundo desarrollado? Pues van al cubo de la basura.

Alguna vez que otra, tomando el último café en una pastelería cualquiera, he visto como todas las pastas, toda la comida que sobra va al contenedor de basura. ¿No habría alguna forma de aprovechar todo eso?.

Luego vemos que muchos indigentes, y últimamente, por causa de la crisis, incluso familias enteras, rebuscan en la basura… Y también, en numerosas ocasiones, apartamos la vista con disgusto. Muchas veces, en los contenedores al lado de los supermercados, se consigue comida en perfectas condiciones: pasada de fecha uno o dos días… Pero, a pesar de todo ello, la noticia tiene que ser costosísimas investigaciones científicas a fin de aprovechar los desperdicios de verdad, es decir, las mondas de la fruta.

La segunda: ¿se acuerda alguien de cómo cocinaban las abuelas…? El otro día, hablando con mi abuela de 94 años, me contaba que en la posguerra su madre tenía la suerte de tener un horno clandestino de pan. Y era clandestino porque nadie podía saber que tenía pan, ya que hubiera habido un tumulto para arrebatárselo. Es mas, para llevar el pan del horno a la casa, tenía que ir con cuatro hombres de escolta… A ellos no les sobraba nada. Y conseguían de todo.

Está muy bien idear formas de aprovechar los restos de comida de nuestro rico y opíparo mundo. Pero, ¿no sería mucho mejor aprender todos a consumir menos, a fin de, para empezar, no tener tanto desperdicio? Si optimizáramos todos nuestros recursos, seguro que habría para todos…

Vería mucho más rentable que todos aprendiéramos, por ejemplo, a hacer comida para varios días, que en la nevera se mantiene muy bien, a aprovechar el caldo de las verduras que cocemos para hacer arroz, comer con piel las frutas y verduras que se prestan a ello… (después de lavarlas, ¿eh…?).

¿De verdad todo lo que tiramos al cubo de desperdicios, es realmente BASURA?

En El Blog Alternativo: Otros artículos de Juan
En El Blog Alternativo: Basura
En El Blog Alternativo: Compost
En El Blog Alternativo: Reciclar

 
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5 Comentarios

  1. 2 - mishel

    3 junio 2013 16:49

    cada basura que arrojamos al suelo, cada papel, plastico o algun cosmetico contamina medio en el que vivimos y a nosotros mismos. !NO CONTAMINES! cuida tu vida y la de los que mas quieres.
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