Los VAMPIROS: una representación arquetípica de la sombra del ser humano

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Los vampiros son personajes muy frecuentes en la literatura, el cine e incluso la música. La fascinación por estos personajes viene de muy lejos, tanto que los encontramos en la cultura tradicional y el folclore de muchos países.

Desde hace unos años la figura del vampiro se ha visto recuperada de un modo evidente en las artes. Series como Buffy o True Blood, películas como Blade, la adaptación al cine de “Dracula” que hizo Francis Ford Coppola en 1992,  o la saga de novelas Twilight de Stephanie Meyer, convertida también al cine en la película Crepúsculo, son un ejemplo.

Lo realmente interesante está en que la figura del vampiro ha sufrido alguna modificación, curiosamente en positivo en muchas de estas películas y novelas . ¿A qué se debe ese cambio?

Tradicionalmente, el vampiro es un ser que se ha convertido a la oscuridad. En un momento de su existencia, y normalmente debido a una experiencia extrema y emocionalmente muy dura (astrológicamente estas experiencias son relativas al signo de Escorpio, al planeta Plutón y a la Casa 12), renuncia a Dios culpándole por la injusticia de tener que vivirlo; y también renuncia a su Alma, que representa la conexión directa con él.

El Alma se acostumbra a definir como las experiencias guardadas de vidas anteriores y como la parte luminosa del ser. Por ese motivo esa renuncia convierte a la persona en alguien sin propósito, sin luz y sin sentido trascendente. Los vampiros nunca mueren físicamente, puesto que esotéricamente no tiene sentido encarnar y desencarnar sin que el Alma cumpla su propósito de experiencia en la materia. Al no haber Alma no hay sentido global, sólo existencia física superficial.

Esa renuncia a Dios también les supone no poder soportar la luz del Sol, que tradicionalmente está atribuida al origen de la vida y a la manifestación física de un Ser Supremo. No duermen, puesto que el Alma no necesita conectarse con los planos sutiles; y se alimentan de sangre, que representa aquello que simboliza la vida en su nivel material más denso. Su incapacidad de generar energía vital desde su Alma les obliga a alimentarse de aquello más básico para sobrevivir. Es decir, son sus instintos quiénes mandan.

Este fragmento de la película “Drácula de Bram Stoker”, de Francis Ford Coppola, muestra muy bien el origen esotérico del vampiro como personaje oscuro:

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Es por eso que el vampiro responde a la personificación del arquetipo “sombra”; Según el psicólogo suizo Carl G. Jung los arquetipos son modelos psicológicos que residen en el inconsciente colectivo. Estos arquetipos son duales, pudiéndose manifestar como luz o como sombra. El arquetipo “sombra” representa el lado instintivo del hombre, su faceta animal más oscura. Eso les da ese atractivo físico y sensual, que sumado al magnetismo que poseen se convierte en su principal baza para cumplir sus propósitos.

Normalmente un arquetipo representa una idea o modelo que al interiorizarse conlleva aprendizaje y evolución. La figura del que ha renunciado a su Alma, del que ya no puede vivir en la luz y que debe alimentarse de los demás, simboliza al hombre materialista y despiadado que ha renunciado a lo trascendente para vivir en la oscuridad y que sólo sale de su guarida para alimentar a su propio ego y necesidades. Un perfil muy familiar, ¿verdad?

La tradición y el folclore han representado durante siglos la manera de transmitir conocimiento, por eso los personajes, mitos, cuentos e historias contienen tanta cantidad de sabiduría.

En esta época en que tantos cambios a nivel interno se están dando, nuestra captación, percepción y comprensión de los arquetipos también evoluciona. Por ello continúa existiendo el vampiro mítico que teme a la luz y que bebe sangre, y ha surgido el vampiro que quiere abandonar su condición o, como mínimo, desea retomar el camino correcto. Es decir, se empieza a manifestar la parte luminosa de dicho arquetipo.

Este vampiro ya no teme a la luz, incluso puede moverse durante el día. Además, pretende enamorarse y anhela su vida anterior como mortal. Continua sujeto a sus instintos y a su condición, pero lucha para liberarse.

Por ejemplo, el vampiro Bill Compton en la serie “True Blood”, tiene una gran disposición ética (al inicio de la serie) y aunque sabe de su condición es consciente de sus instintos y lucha por no perder los sentimientos de amor, justícia y humanidad.

La niña vampiro en la película “Entrevista con el Vampiro”, de Neil Jordan:

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O el vampiro Edward Cullen en “Crepúsculo”:

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Estas significaciones en el cine representan el modelo de aquél que tiene la opción de resarcirse de lo oscuro para volver a lo luminoso. De dejar de entorpecer la evolución humana, de manifestarse en la oscuridad para trabajar desde la luz. Se nos da esa oportunidad. Como toda idea preexiste, los guionistas y escritores las captan para dejarlas plasmadas en sus obras.

Por eso hay tal cantidad de películas, libros y música con modelos de magia blanca en contrarrestación a la magia negra: Harry Potter, El Señor de los Anillos, La trilogía de La Materia Oscura de Phillip Pullman…

Todo ello son arquetipos y modelos de los que podemos extraer conocimientos profundos sobre el ser humano. En eso se ha basado históricamente la mitología. Las artes, que actualmente suplen a la tradición oral, se hacen eco de los numerosos cambios internos que estamos viviendo a través de los símbolos e ideas. Es lo mismo de siempre, pero con formatos del S.XXI.

Imagen: Fotograma de “Nosferatu”.
Más Información: Literatura sobre vampiros

Carles Pérez (Karolus)
Astrólogo, Terapeuta Transpersonal, Morfopsicólogo y Formador en Being The One
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10 Comentarios

  1. 1 - Leslie Rosario Moncada S

    17 mayo 2009 19:11

    Este articulo de vampiros esta muy bien relacionado, entre la psicoespirtualidad y la realidad humana de una sociedad en la eterna busqueda de su conciencia. Muchas gracias por escribir este tema, que me hace hacer mi propio viaje interno
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  2. 3 - Karolus

    19 junio 2009 21:26

    Muchas Gracias!

    Pues desconozco si existe información concreta al respecto. El artículo parte de la visión histórica del vampiro, el legado artístico clásico y la transmisión popular relacionada con conocimientos de Sabiduría Perenne y Psicología Arquetípica. Quizá leer a Jung y sus tratados sobre arquetipos puede ser un buen inicio.
    Un saludo!

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  3. 4 - KENIA

    7 enero 2012 23:35

    Hola, te escribe Kenia Rivera, soy periodista y estoy haciendo un reportaje acerca del repentino éxito de las muñecas monster High inspiradas en sagas como Crepúsculo. Quisiera tener una entrevista contigo para hablar sobre vampiros y sus significaciones en la sociedad. te dejo mis datos para que por favor puedas pasarme los tuyos lo más pronto posble, de verdad me urge localizarte, Gracias! correo: ken.rive@hotmail.com
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