“La empresa muere sin la ilusión de las personas”. Entrevista a Jaume Sanllorente, fundador de la ONG Sonrisas de Bombay

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“¿Eres feliz?
¿Vibras con tu trabajo?
¿Te levantas con ilusión?
¿Tu empresa beneficia de alguna manera a la humanidad?
¿Tu vida beneficia a otro ser humano?”
Jaume Sanllorente

Las crisis son una oportunidad para mejorar, y en el campo empresarial, según afirman algunos expertos, puede significar la desaparición de aquellas empresas que no aportan un valor añadido real para la sociedad. Dejarán de existir las organizaciones cuyo único fin es lograr beneficios, a menudo especulando, sin aportar nada a las personas. Solo quedarán aquellas empresas que se enfoquen no solo a su propio beneficio, sino que también tengan en cuenta el beneficio social.

No es de extrañar que muchos círculos empresariales recurran a emprendedores sociales para aprender de ellos y empezar a imprimir un carácter más social y humano a sus organizaciones. Uno de estos emprendedores sociales es Jaume Sanllorente,  fundador de la ONG Sonrisas de Bombay, que en sólo cuatro años cuenta con 350 trabajadores dedicados a ayudar a más de cinco mil personas de las comunidades más pobres de Bombay.

A continuación os dejamos con la entrevista que concedió a El País Negocios:

¿Cuál fue la semilla de esta ONG?
Mi propio despertar. Durante mi primer viaje por la India conocí un pequeño orfanato a punto de cerrar sus puertas y me di cuenta de que podía hacer algo para evitarlo. Aquella decisión me hizo conectar con algo muy profundo que había dentro de mí, y darme cuenta del poder que todos tenemos para convertirnos en lo que hemos venido a ser, haciendo algo que tenga verdadero sentido.

Así decidió dejarlo todo…
Sí. El despertar de la conciencia te mueve siempre hacia adelante, y no en la dirección en la que otros quieren que vayas, sino en la que te indica el corazón. En Bombay empecé a ver a toda persona como lo que realmente es: una extensión de nosotros mismos. La vida me regaló la sonrisa de unos cuantos niños a los que intentaba ayudar, y fue entonces cuando descubrí que el amor es lo que nos transforma y lo que transforma el mundo.

¿Y cómo se materializa ese amor en un proyecto sostenible?
Creando una infraestructura coherente cuyo fin sea atender necesidades humanas de personas que verdaderamente lo necesitan; permitiendo a su vez que otras, que tienen sus necesidades básicas cubiertas, puedan formar parte de un proyecto con sentido, que les entusiasme y les trascienda. Todo esto es posible gracias a nuestros socios y a las fundaciones que colaboran con nosotros. Es increíble la cantidad de ayuda desinteresada que recibimos, aunque cada día está todo por ganar.

Lo contrario de lo que ocurre en la mayoría de empresas…
Muchos trabajadores, por no decir la mayoría, no creen ni en sus empresas ni en lo que hacen, con lo que poco valor añadido van a poder y querer aportar. De ahí que no se motiven a dar lo mejor de sí mismos, y que no pongan su energía, creatividad y entusiasmo al servicio de su profesión. Por eso las cosas están como están. La falta de sentido es la causa de que el trabajo se viva como una forma de esclavitud. Y cuando desaparece la ilusión de las personas muere la empresa. Es una simple cuestión de tiempo.

¿Qué tiene en común Sonrisas de Bombay con una empresa?
Que somos y funcionamos como tal, pero siendo muy conscientes de que tenemos alma y de que nuestra finalidad es servir a la humanidad. Nuestro objetivo es crear riqueza que cree riqueza. Para no perder de vista lo esencial, aplicamos la gestión del sentido común. Tenemos muy clara nuestra misión, nuestra visión y nuestros valores. Desde el primer día nos auditamos. Todas las decisiones que tomamos están encaminadas a mejorar las condiciones de vida de las familias de nuestros beneficiarios, intentando expandir nuestros recursos y nuestra ayuda año tras año.

¿Qué les dice en sus charlas a los jóvenes emprendedores?
Sólo les recuerdo lo que todos sabemos, aunque tendemos a olvidar: que la única organización sostenible es la que beneficia a la humanidad. Que la verdadera finalidad de cada ser humano es entregarse a los demás. Que no hay mayor felicidad que hacer feliz al prójimo. Y es nuestra propia felicidad la que multiplica nuestro sentido común, amor y vocación de servicio.

¿Cómo reciben su mensaje?
Muy bien. La gente está hambrienta de cambios. Se trata de hacernos las preguntas adecuadas y tener el coraje de ser coherentes con las respuestas que encontramos. ¿Eres feliz? ¿Vibras con tu trabajo? ¿Te levantas con ilusión? ¿Tu empresa beneficia de alguna manera a la humanidad? ¿Tu vida beneficia a otro ser humano? Nos han vendido la idea de que la felicidad consiste en saciar nuestros deseos, pero es mentira. Cada uno de nosotros es un medio, no un fin. La felicidad inunda nuestro corazón cuando nos dedicamos a ayudar a los demás. Y esto es algo que no está reñido con nuestra actividad profesional. Todo lo contrario: la crisis actual ha surgido como respuesta a otra pregunta: ¿Qué es lo que le falta al mundo hoy?

Vía: El País

 
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10 Comentarios

  1. 1 - Sandra -La Henna

    14 mayo 2009 15:59

    Pero que GUAPO, ole ole y ole, cuanta belleza. Me ha encantado leer la entrevista,eres maravillosa Mmar.

    Un besazo, Sandra!

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  2. 2 - Mariano

    21 mayo 2010 23:24

    Comparto contigo todas las ideas que expresas, incidiendo en que la verdadera finalidad de cada ser humano es entregarse a los demás. Que el amor al ser humano debe ser la base para su progreso y que la felicidad de uno está ligada a la de los otros. Cuesta muchísimo abandonar una ciudad en la que siempre has vivido, dejar a tu gente, todo lo que te rodea, por ir a otro sitio donde todo es miseria y penuria. La sensación que me puede dar de soledad en ese nuevo entorno me hace pensar que debo permanecer aquí, no soy lo suficientemente valiente para marchar. Sin embargo, pienso que si diera el paso, tal vez pudiera hacerlo, quedarme allí, aportar todo mi ser para el proyecto. Podría ser?
    Gracias.
    Mariano.
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