MUJERES CONTRA LA MUTILACIÓN DE LA MATERNIDAD. Lactancia y voluntariado

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“Este no es un problema de cuatro madres locas,
ya que con niños fuertes, sanos y preparados
no habría tantos ingresos en hospitales, ni tantas bajas laborales de padres.
En resumen, menos gastos sanitarios”
Mar Alegre

Estamos acostumbrados a que el voluntariado se asocie a países pobres y lejanos o a perfiles sociales de marginalidad, pero uno de los voluntariados más importantes, mejor organizados y más eficaces son las redes de madres que ayudan a otras de igual a igual, con más experiencia y conocimientos unas pero desde el mismo nivel. En concreto, los grupos de este tipo con más presencia y actividad son los grupos de apoyo a la lactancia materna con representación en casi todas las provincias españolas y en muchísimos países del mundo.

Una de nuestras lectoras, Mar Alegre, nos envía un artículo que el periódico El Mundo acaba de dedicar al grupo de apoyo de lactancia donde ella participa, SINA en Valencia, titulado: “Madres contra la mutilación de la maternidad“.

Son madres que además de atender a sus familias y sus trabajos habituales han decidido dedicar unas horas semanales y su compromiso personal para ayudar a otras mujeres a tener una maternidad mamífera sana que en muchas ocasiones la sociedad y los profesionales nos niegan con su desconocimiento o mala praxis.

Su misión es que las madres que tengan cualquier dificultad (incomodidad, mastitis, grietas, ganancia de poco peso del bebé, vuelta al trabajo, etc.) y deseen superarla y apostar por la lactancia materna puedan hacerlo con sus consejos y amplia formación.

Por experiencia propia puedo asegurar que estos grupos son como oasis dentro del Sistema. Es verdad que las propias amigas y un entorno comprensivo son también un gran recurso en la crianza, pero ciertos temas y problemas necesitan de asesoría mucho más especializada: grupo de lactancia o pediatra experto.

La sociedad todavía no ha valorado ni reconocido el papel de los miles de madres en el mundo que nos ayudan a las demás, pero ellas son las verdaderas alquimistas de un mundo mejor y la vanguardia de la revolución de las madres.

Incómodas a veces para muchos profesionales porque suelen estar muy bien formadas y manejar conocimientos científicos muy actualizados y contradictorias para cierto sector del feminismo que aun no han entendido que los países más avanzados socialmente y con mayor presencia femenina en el poder son aquellos que más protegen la maternidad y al eslabón más debil, al bebé, los grupos de apoyo a la lactancia están ahí para recordarnos lo que somos y lo que podemos llegar a ser, si así lo decidimos.

Y teniendo en cuenta que la oxitocina de la lactancia y de la crianza con apego es el ingrediente principal para transformar el mundo, pocos premios Nobeles de la Paz se lo merecen tanto como ellas.

Desde aquí nuestra más sincero agradecimiento y admiración por todas las madres voluntarias que están tejiendo la cadena energética de la sabiduría de la maternidad con tal fuerza y amor, que esta vez nadie la podrá volver a romper.

Y esta es Mar Alegre, sus hijos y el artículo de El Mundo:

La lactancia materna es una práctica natural respetada en países más avanzados que el nuestro -con bajas por maternidad de entre uno y dos años- y también en otros no tan desarrollados -los bebés africanos no se separan de sus madres ni siquiera cuando éstas van al campo a trabajar-.

En España, sin embargo, la cultura del biberón se ha ido imponiendo desde que se produjo el boom de la incorporación de la mujer al trabajo, allá por los años setenta del pasado siglo. Hoy, en los albores de la nueva centuria, las necesidades laborales y el valor económico de estas ocupaciones priman sobre los designios de la naturaleza, que dictan que madre e hijo deben ser inseparables al menos “durante los dos primeros años de vida” del recién nacido.

El sistema propone que renuncies a ser madre y desprecia a la sociedad y la condición humana”, afirma Mar Alegre, profesora de Educación Secundaria y voluntaria en una asociación de apoyo a la lactancia materna y la crianza consciente.

Esta valenciana de 37 años siente que “se está mutilando la maternidad” y, frente a la medida del Gobierno español de crear una red de escuelas infantiles para niños de 0 a 3 años, propone que la baja por maternidad alcance un mínimo de seis meses, pese a que esta petición no es más que “suplicar miseria”.

Tras nueve años como docente, Mar considera que los adolescentes, en general, están desatendidos por el sistema y la familia, hecho que vincula con la falta de respeto a la biología que se gesta desde el momento en que se pasan por alto las recomendaciones de la OMS sobre el tipo de alimentación y el afecto que necesitan los recién nacidos. Y es que la lactancia materna y la crianza con apego previenen las actitudes violentas del pequeño y el adulto y ayudan a que el niño crezca seguro y con la autoestima y las necesidades afectivas cubiertas.

Mar Alegre tiene tres hijos, de siete, seis y dos años y un trabajo, pero con la ayuda de su pareja y su familia, saca tiempo para llevar a cabo su tarea de voluntaria, ayudando a las madres que lo desean. Este “no es un problema de cuatro madres locas”, ya que con niños fuertes, sanos y preparados “no habría tantos ingresos en hospitales, ni tantas bajas laborales de padres”. En resumen, menos gastos sanitarios.

Su primer hijo, Enrique, nació en un “ambiente hostil” en cuanto al desconocimiento de las buenas prácticas de lactancia. Con apenas un mes de vida, el médico no dudó en su diagnóstico al observar a aquel bebé “delgado y sano”: ‘Su leche no le alimenta’, tras lo cual le escribió en un papel la consiguiente marca comercial.

Mar recorrió varios pediatras y pudo comprobar que el más mínimo detalle que se saliera de los parámetros considerados ‘normales’ era considerado un problema achacable al pecho. Fue “a la contra de todo” y esta “paranoica” contradicción con las recomendaciones de la OMS y del Comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría hizo que Enrique “no tuviera una lactancia todo lo feliz que me hubiera gustado”.

La experiencia vivida le ayudó mucho con sus otros hijos. Miguel tomó pecho durante año y medio y Santiago, el pequeño, sigue mamando a sus 23 meses, al menos dos horas al día. “Es cuestión de querer”, apunta Mar, quien añade que “con un bebé y dos tetas, o una, basta”.

Todas las mujeres pueden hacerlo, la pija, la guapa, la fea, la rumana y la española”, concluye. Buena muestra de ello es nuestra protagonista, que aprovecha cualquier mínimo resquicio en su jornada materno-laboral para atender las dudas de madres interesadas en la lactancia materna a través del móvil de la asociación en la que trabaja como voluntaria.

Atiende a las mamás que llaman al 639 514 851 en el trayecto del trabajo a casa, mientras tiene a su hijo colgado en el pecho o cuando sus otros dos hijos están en el colegio o duermen. Y en los ratos de ocio aprovecha para entrar en el foro que la asociación tiene en Yahoo, dar consejos por e-mail, organizar fiestas y conferencias y elaborar folletos y guiones para charlas.

La clave es reducir al máximo el trabajo presencial, apoyarse en las nuevas tecnologías -no en vano es profesora de esta materia- y, por encima de todo, tener pasión por hacer estas cosas. “Nadie hace nada de forma gratuita. Nosotras cobramos en gratificación, con la sonrisa de una madre o la repercusión mediática de la ‘Gran tetada’. Por dinero no lo haríamos”, sentencia.

Cuando Mar habla de ‘nosotras’, se refiere a las más de 50 socias y, en especial, la veintena de voluntarias que integran la asociación Sina, fundada hace 16 años en Valencia con el fin de cubrir las lagunas sociales en cuestión de lactancia materna y fomentar la crianza consciente.

Algo se ha conseguido, ya que de la ‘generación del biberón’ de finales del pasado siglo hemos pasado a una sociedad en la que libros que tratan esta práctica natural se convierten en best sellers, caso de ‘Un regalo para toda la vida’, del doctor Carlos González, auténtica “Biblia” de la lactancia materna.

Desde la asociación se difunden las prácticas idóneas para una lactancia feliz, cimentadas en una buena información desde el embarazo, un parto en el que se respete al máximo el proceso natural, “sin cesáreas innecesarias”, el inicio temprano de la lactancia, el contacto físico con el bebé a todas horas y la no interferencia de chupetes, tetinas u otras sustancias.

Las madres deben tener claro que el pecho es el alimento principal y que al ir introduciendo alimentos complementarios hay que apostar por la calidad y no por la cantidad.

Desde Sina reconocen que en el último lustro ha ido creciendo el interés por la lactancia materna. Se multiplican las entradas en webs especializadas, los médicos son prolactancia y cada vez son más las madres que optan por dar pecho a sus bebés, desafiando al sistema.

La gente “está muy receptiva”, pero eso no quiere decir que toda la información que fluye garantice las buenas prácticas. La asociación busca que la mujer que quiera criar a su hijo o hija de forma consciente tenga el apoyo que necesita, contemplando la felicidad del niño y la de la madre.

Para ello, Sina normaliza la imagen de la lactancia materna en la sociedad. Siendo dos fenómenos naturales, “no hacen falta las asociaciones para enseñar a andar a los niños, pero sí las de apoyo a la lactancia”, señala Mar.

En esta línea educativa y de conciencia social se enmarcan las fiestas de la lactancia, como la gran tetada, las reuniones semanales con madres en grupos de apoyo, las charlas y conferencias sobre lactancia, alimentación infantil y crianza y las salidas familiares para compartir experiencias.

A la tarea divulgativa cabe añadir servicios como la asesoría telefónica, la formación para madres voluntarias y el proyecto ‘Armoniza’ de conciliación de la lactancia materna y el trabajo, amén de toda la información recogida en la web de la asociación.

Mar Alegre predica con el ejemplo. Sus hijos se sienten orgullosos de la tarea que realiza para ayudar a otras madres con sus bebés y “se lo dicen a sus amigos”. Con los niños se puede contar para hacer muchas más cosas de las que pensamos. Y lo más importante: aprenden que “la entrega a los demás es algo normal”, como la lactancia materna.

Vía: El blog de Sina. Publicado originalmente en El Mundo
En El Blog Alternativo: Lactancia
En El Blog Alternativo: Maternidad

 
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17 Comentarios

  1. 1 - Alicia

    19 mayo 2009 12:19

    Enhorabuena! Cada vez somos más, y esto significa que las cosas están cambiando.
    Si esto es estar loca. Viva la locura!
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