Ángeles Hinojosa y cómo influye la forma de nacer en la persona y la sociedad (2/2)

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“Hace pocos años que sabemos que los bebés sienten, y por tanto gozan
o sufren dentro del claustro materno y cuando están naciendo.
Hasta el año 1985, se intervenía quirúrgicamente a los recién nacidos
sin anestesia, porque creían que no sentían dolor físico.
A nadie se le pasaba por la cabeza que tuvieran emociones”
Ángeles Hinojosa

Ángeles Hinojosa es la Presidenta de la Plataforma Pro Derechos del Nacimiento de la que hemos hablado en este post y está volcada en crear una nueva cultura del nacimiento concienciando a la población y a los profesionales sobre la necesidad de humanizar la asistencia al nacimiento, cumplir las recomendaciones de la OMS y dar un trato respetuoso y amoroso al recién nacido como germen básico de un mundo mejor.

Además, ha creado un método propio de reflexología podal infantil y es experta en la técnica de rebirthing (renacimiento) gracias a la cual descubrió la historia de su nacimiento. Este hecho le permitió comprender y aceptar muchos aspectos de su vida y fue el detonante de su vocación y compromiso por defender los derechos de los bebés.

En esta entrevista concedida a la ya no existente revista Única explica cómo influye el embarazo y el nacimiento en la persona y en la sociedad actual.

Pero lejos de querer culpabilizarnos y angustiarnos por algo que ya ha pasado, es una información para tomar conciencia, sanar heridas, perdonar y perdonarnos y sobre todo, dejar de reproducirlas inconscientemente para que nuestros hijos y las siguientes generaciones lo hagan mejor.

Porque como dice el sabio y obstreta Michel Odent: “Para cambiar el mundo, antes hay que cambiar la forma de nacer”.

¿Es cierto que nuestra personalidad puede tener mucho que ver con la forma en que hemos nacido?
Las últimas investigaciones concluyen que las experiencias vividas desde el principio de la vida prenatal hasta los dos años marcan de forma definitiva la personalidad. Cuando decimos «nacimiento» nos referimos a la concepción, gestación, nacimiento y primera infancia.

¿Y qué podemos denominar como un “nacimiento traumático”?
Todo aquel que se produce sin la conciencia de las personas que lo asisten. Es decir, que no tienen conciencia del impacto que supone la vivencia para el que está naciendo. El maltrato en el nacimiento se viene produciendo desde siempre. Hace pocos años que sabemos que los bebés sienten, y por tanto gozan o sufren dentro del claustro materno y cuando están naciendo. Hasta el año 1985, se intervenía quirúrgicamente a los recién nacidos sin anestesia, porque creían que no sentían dolor físico. A nadie se le pasaba por la cabeza que tuvieran emociones.

¿De qué manera nos marca un nacimiento “traumático”?
Cada experiencia vivida por la madre mientras está embarazada aporta al bebé información sobre lo que es vivir. Cada acto que se realice con él o con su madre durante el nacimiento queda grabado en su memoria. En el futuro, una situación que se asemeje a una experiencia vivida en esa época producirá en él la misma emoción que sintió la primera vez, sin poder identificar la causa porque está oculta en su subconsciente.

¿Puedes ponemos algún ejemplo?
Cuando se induce un nacimiento, se está privando al bebé de decidir cuándo está preparado para nacer; el bebé siente que no se le considera, que no se le tiene en cuenta. Cuando se le separa de su madre nada más nacer sin que haya tenido tiempo para reencontrarse con ella, el bebé pierde toda la referencia de lo conocido; el terror y la desolación se instaurarán en él. Esas sensaciones que darán grabadas en su mente y le acompañarán el resto de su vida, reviviéndolas cada vez que viva una situación que él relacione con una pérdida.

Tal como lo describe, posiblemente es la forma en que hemos nacido la mayoría de nosotros…
Por supuesto. Al no conocer sus consecuencias, los nacimientos nunca se cuidaron. Los resultados de las experiencias vividas se reflejan en el estado emocional de la mayoría de nosotros.

¿Otra forma de tratar al bebé podría evitar estos daños?
Cuando un bebé es maltratado en un momento tan crucial de su vida necesita, sobre todo, contención física (BRAZOS) cosa que pocos de nosotros hemos tenido. La mayoría pasamos del vientre materno a la cuna con la excepción de los ratos de lactancia, los que tuvimos la suerte de mamar. Los padres, de haber tenido conocimiento de que su bebé estaba sufriendo, lo habrían acunado más tiempo para consolar su soledad. El amor y el respeto son las mejores medicinas para reparar las heridas emocionales.

Muchos científicos han estudiado este tema a lo largo del siglo XX, ¿no es así?
Sí, los expertos en Psicología perinatal han constatado de qué forma impacta al ser todo lo vivido en esas épocas. Asumir que eso es cierto nos pone en un dilema difícil de solucionar si se siguen haciendo las barbaridades que se hacen con el embarazo y el parto. Es más cómodo no escuchar cuando alguien alerta de las consecuencias que acarrea el intervencionismo excesivo al que se someten unos procesos totalmente fisiológicos como son gestar y parir.

¿Qué relación tiene el nacimiento con lo violenta que puede ser una sociedad?
Hay estudios que relacionan la violencia juvenil con la generada en las salas de partos. Si recibimos lo que damos, y si tenemos en cuenta la poca atención y la violencia con la que se coge a los bebés en su entrada al mundo, no es de extrañar lo que estamos viendo en todas partes, incluida nuestra cultura.

¿Y por qué hay tantas resistencias a asistir el parto con respeto, si se sabe lo importante que es para el bebé y la madre?
No, no se sabe o no se quiere saber. Debemos tener en cuenta que la gran mayoría de los profesionales que actualmente están en los centros sanitarios no saben atender un parto fisiológico. Están acostumbrados a intervenir, y en un parto fisiológico hay que estar observando desde lejos, pero dejando hacer a la mujer y al bebé, y sólo observando.

¿Cuáles son los protocolos hospitalarios traumáticos para el bebé?
Todos los que interrumpen el desarrollo natural del parto/nacimiento. No existe una sola intervención que no tenga un efecto negativo en el proceso.

Si nuestro hijo ha tenido un nacimiento difícil, ¿podemos curar sus heridas?
Como decía, el amor y el respeto son los mejores bálsamos que existen. Debemos contenerles en nuestros brazos, sobre todo los primeros meses; no dejarles dormir solos; permitirles expresar con el llanto el dolor, el estrés, la pena o cualquier otro sentimiento que necesiten expresar; respetar su estado de ánimo y apoyarlo, procurando no angustiamos con él y, sobre todo, ponernos en su piel y NO HACERLE JAMÁS NADA QUE NO NOS GUSTARÍA QUE NOS HICIESEN A NOSOTROS.

La mayoría de nosotros hemos tenido una primera infancia difícil. Supongo que el primer paso para superar esas heridas es ser consciente de ellas…
Sí, pero no nos podemos quedar solamente en eso. Hay que ir más allá y limpiar de resentimiento, culpa y dolor nuestra vida. Hacer un trabajo de reconocimiento y perdón hacia nuestros padres, que lo hicieron con nosotros lo mejor que supieron. Eso nos permitirá estar más preparados para criar a nuestros hijos sin repetir esquemas.

REVISTA ÚNICA: Texto de Amparo Coscolla y foto de Roger Casas

Sitio oficial: Método Ángeles Hinojosa de Reflexología Podal
Más información: Artículos de Ángeles Hinojosa
En El Blog Alternativo: Parto

 
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