Nueva planta termosolar en Granada (demandemos políticas sostenibles)

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Ayer se inauguró en Aldeire, en la provincia de Granada, una nueva planta solar de tecnología termosolar. Me ha llamado la atención su poca repercusión en los medios de comunicación habituales y sobre esto quiero destacar que se publicitan extraordinariamente las noticias medioambientales negativas y las positivas pasan de largo y sin apenas impacto mediático.

No voy a abundar en los detalles técnicos de esta nueva planta termosolar en Andalucía, que es líder nacional en esta tecnología y que de aquí a los próximos años tendrá unas diez instalaciones de este tipo en marcha (ya hay dos en funcionamiento en Sevilla).

Para quienes no lo sepan, estos complejos consisten en enormes espejos (cilíndrico-parabólicos o planos), que concentran la luz del sol en un punto donde se alcanza una enorme temperatura que a su vez se usa para calentar un fluido termodifusor que finalmente provocará vapor y, éste, citando a los orígenes de la revolución industrial, moverá una turbina que será la que en última instancia genere le electricidad.

La de Aldeire suministrará 50 megawatios, suficiente para alimentar a 30000 hogares y cuenta con la novedad de que almacena el calor para seguir generando electricidad incluso cuando el sol se ha puesto.

Algún gurú de la energía dijo que conque se cubriera el uno por ciento de los desiertos que existen en el norte de Africa con plantas de este tipo (solares y fotovoltaicas), se generaría electricidad suficiente para abastecer a toda Europa. ¿Utopía?. No, sencillamente es una cuestión de política y de inversión económica.

La tecnología está ahí desde hace tiempo y que se use para reducir emisiones de CO2 y para reducir nuestra dependencia energética es cuestión de política: de hecho, la proliferación de la proyectos solares a lo largo de toda la geografía española se debe al real decreto del gobierno de Zapatero que establece la obligación de que las compañías eléctricas compren esta energía a un precio mayor de lo que costaría producirla con otro tipo de centrales, del mismo modo que gobiernos anteriores propiciaron el desmán urbanístico con una supuesta liberalización del suelo… Lo que quiero decir es: casi todo es política, que es la que establece las reglas de juego económico.

Ahora debemos ser ciudadanos responsables, o eso nos dicen, y aliviar en nuestras conciencias nuestra huella ecológica con diversas actitudes que implementamos en casa o cuando compramos. Del mismo modo que me gustaría que esto no fuera una simple moda (aunque muchos nos enganchamos a ella hace ya muchos años), también me gustaría que como ciudadanos le exijamos a nuestros gobiernos políticas en este sentido, porque nuestra actitud individual, aunque necesaria, no puede ser suficiente.

Desde cualquier punto de vista, creo que esta nueva planta termosolar, además del empleo que habrá generado y generará en su fase de mantenimiento, es una buena noticia para todos.

 
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Una Respuesta

  1. 1 - Fernando

    8 julio 2009 09:37

    Me parece muy buena la crítica, es más, yo siempre he pensado: “¿qué hubiese pasado si el petroleo fuera inagotable, estaríamos hablando de energías renovables, o hubiesemos llegado realmente a una catástrofe mundial para que los gobiernos actuasen?
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