Michael Turner, cosmólogo: “Sin duda hay vida en otros planetas”

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“Nuestra propia galaxia puede estar hirviendo
de otros seres vivos y nosotros ni enterarnos”
Michael Turner

La historia es la típica asignatura que aprobamos con más o menos problemas, pero que tendemos a olvidar en el momento que acabamos el examen. Y con ello logramos hacer realidad el famoso refrán: “el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”.

Michael Turner es un cosmólogo que está al cargo de la investigación pura del gobierno de Estados Unidos: un investigador que desde la Universidad de Chicago ha profundizado en nuestro conocimiento del universo y cuyos libros son de obligada lectura y estudio para todos los estudiantes de astronomía.

Y cree que hay vida en el universo…

En la base de los estudios de Turner está la combinación entre el estudio de la astronomía y las partículas elementales de la materia, la llamada “matéria oscura“. Seguramente estamos muy cerca de poder re-descubrir el famoso principio de correspondencia, o que “como arriba es abajo”: Hermes Trismegisto seguramente tendría mucho que decir al respecto…

Y no sólo eso: dice claramente y sin ambages estar convencido de la existencia de vida extraterrestre. Los argumentos que aporta son totalmente lógicos… y me llevan a plantearme dónde se ha ido la lógica de los miles de científicos que han defendido justo lo contrario.

Y es que, como decía al principio, la historia se nos olvida. Olvidamos, como plantea Turner, que los españoles no sabían que existía América hasta que la descubrieron, o en su caso, hasta que la tecnología les permitió llegar a las costas americanas.

¿Qué dirán todos los incrédulos de la vida extraterrestre cuando por fin seamos capaces de construir el barco que nos lleve a ella? O tal vez ya ha pasado

El camino de convergencia entre ciencia y espíritu sigue su curso. Os dejo con sus palabras en la entrevista de La Contra de La Vanguardia del 3-10-2003.

¿Hay alguien ahí fuera?
Yo estoy convencido.

¿Pruebas?
Los números. Hay cien mil millones de galaxias, cada una con cien mil millones de estrellas en las que cabe toda forma de vida imaginable.

¿Por qué no dan señales de vida?
Distancia. La Luna está a un segundo a la velocidad de la luz, pero la estrella más cercana dista cuatro años luz, la distancia hasta el final de nuestra galaxia es de cien mil años luz y la galaxia vecina más próxima está a un millón de años luz. En cambio, nuestra capacidad de trasladarnos por el espacio es más primitiva que la que teníamos de viajar por el planeta hace mil años. Así que nuestra propia galaxia puede estar hirviendo de otros seres vivos y nosotros sin enterarnos.

Entonces es como si no estuvieran.
No, porque aunque no sepamos de ellos, saber que existen cambia nuestro concepto del  mundo. Hoy vivimos como los europeos antes del descubrimiento de América. Creían estar solos en la Tierra, pero en realidad su única soledad era la distancia insalvable para su capacidad tecnológica de moverse. Hasta hace sólo 80 años, creíamos que nuestra galaxia era única en el universo y hoy sabemos que hay cien mil millones más.

Otra lección de humildad.
Exacto. Si somos humildes, reconoceremos que lo que ha ocurrido en este planeta, nuestra vida y la aparición de la especie humana, no es nada extraordinario. Aceptemos que no somos un milagro excepcional ni mucho menos único en el universo.

¿Una mera coincidencia?
Química, mera y pura química. Un proceso químico que puede muy bien haberse repetido en millones de otros planetas. Yo soy humilde y acepto no ser tan singular y que en el universo se pueden dar otros tantos billones de vidas tan inteligentes como la mía. En cambio, como cosmólogo reconozco que debo incurrir en cierta arrogancia…

¿Para qué?
Para creer que con este pequeño cerebro podemos llegar a pensar el universo.

¿Qué hemos aprendido hasta ahora?
Somos como un ciego que palpa un elefante: no sabemos la forma que tiene el universo, pero intuimos sus partes. Hoy con el telescopio Hubble podemos explorar el último confín del universo. Sabemos que el cosmos tuvo un principio, pero todavía no sabemos si tiene un final, aunque hemos descubierto otros finales interesantes.

¿Finales definitivos?
Sí. Las estrellas se apagarán en un billón de años y en sólo cinco mil millones de años, nuestra estrella, el Sol, se habrá consumido.

Habrá que darse prisa…
También sabemos que el universo se expande y en los últimos cinco años hemos descubierto que, además, esa velocidad cada vez es mayor: como si alguien estuviera poniendo el pie en el acelerador. Sabemos que en cien mil millones de años veremos muchas menos galaxias en el cielo

Cuando dice “podremos”… ¿Quiénes?
Espero que nosotros, aunque ciertamente no podremos ver esas estrellas desde este planeta, porque el Sol se habrá apagado ya. Así que o nos habremos ido a otra galaxia o los humanos ya no estaremos aquí.

Pese a todo, le veo optimista.
Tal vez si me miro a mí mismo como ser finito no tenga demasiados motivos para el optimismo, pero como científico los números me excitan y veo posibilidades.

¿El universo no le parece indiferente?
Esa preocupación por que alguien se preocupe de usted es muy poco científica. Los científicos no esperamos jamás que el universo tenga interés en nosotros. Lo que causaría a los científicos pesimismo y tristeza sería un universo perfectamente predecible y cerrado: pequeño y sin  sorpresas. Y, afortunadamente, es todo lo contrario. Aunque sea indiferente, el universo es interesante.

Pero usted no estará.
De algún modo, estaré. Mis átomos estarán con los suyos y los de toda la humanidad porque estamos hechos de la misma sustancia de las estrellas, como dijo Sagan, y ésa es una aserción al tiempo poética y científica.

Pero no estaremos del modo que interesa.
La inmortalidad dejaría mi vida sin sentido. A mí me sobra con los ochenta o noventa años que me tocan de vida por estadística.

Yo preferiría tener la opción de acabar de pagar mi hipoteca…
Si lo medita, verá que la inmortalidad es un deseo infantil. A mí me interesa más ser un eslabón, si quiere minúsculo, en la cadena de la ciencia hacia el futuro. Y si usted lo desea, también puede unirse al equipo.

Ya lo hago: pago mis impuestos.
Hace bien, porque la investigación es costosa. Yo soy el responsable del presupuesto de ciencia básica de Estados Unidos: mil millones de dólares este año.

Eso también es mucho futuro…
Mi especialidad es la energía oscura. El universo está compuesto de átomos, materia oscura y energía oscura. Usted habrá oído hablar de la materia oscura: pues de la energía oscura todavía sabemos menos. Estamos muy confundidos. Yo sé que es la que mantiene el universo unido de algún modo y evita que nos disgreguemos.

Parece importante
Ya ve: las partículas elementales de la materia y lo más grande están relacionados…

En lo ínfimo, lo mayor…
Por eso apoyaré la investigación de esas partículas elementales, para saber más del cosmos. Además, la fuerza de la gravedad, como el sonido, tiene ondas –lo demostró Einstein–: queremos detectarlas y medirlas.

Via: La Contra
En El Blog Alternativo: Ciencia y Espiritualidad

 
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6 Comentarios

  1. 2 - Peregrino

    7 julio 2009 12:20

    Ja, ja, bueno, ten en cuenta que es un científico bastante “terráqueo”… Pero me pareció muy interesante constatar que ya no somos cuatro locos los que decimos que hay vida ahí fuera. Un saludo.
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