¡Quiero un dispositivo de lectura electrónica!

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…nada me gusta más que una habitación repleta de libros como el cementerio de los libros olvidados o una pared tapizada de volúmenes donde con cada adición vamos dejando un rastro de nuestra propia existencia

España es un país en el que se edita mucho, muchísimo, pero se lee muy poco. ¿Qué ocurre con todos los libros impresos que finalmente son devueltos por las librerías?. Me temo que la mayoría de ese material tiene que ser destruido.

Aún estamos acostumbrados a adornar nuestros salones con algunas filas de libros o a tener auténticas bibliotecas particulares con todas las publicaciones, revistas, artículos impresos, etc. que vamos acumulando a lo largo de los años. A mí me gusta muchísimo comprar libros (sobre todo leerlos, eh!), y reconozco que me resulta imposible deshacerme de ninguno de ellos.

El libro, como objeto, es más que eso, es un auténtico símbolo cultural, un icono y pocas cosas hay que estemos tan poco dispuestos a sustituir o a eliminar definitivamente; pero ¿qué sentido tendría seguir imprimiendo en papel cuando la tecnología nos ofrezca una alternativa de lectura con la misma calidad que este?.

No estoy hablando de leer y dejarnos los ojos en la pantalla de un portátil, sino de esos gadgets que con más o menos difusión y éxito, se están abriendo camino con el tiempo y que van amenazando el imperio de las editoriales al igual que el mp3 supuso una revolución para la música.

Mucho antes que el más conocido Kindle de Amazon, ya estaban disponibles dos auténticos intentos de lectura electrónica, el Sony Reader y el iRex, todos basados en la tecnología de tinta electrónica eInk pero con funcionalidades aún limitadas y alto precio.

Quienes lo han probado, afirman que el de Amazon es el que más se aproxima a una experiencia lectora en papel, aunque aquí no me interesa hablar de la calidad de estos aparatitos sino del rechazo innato que provocan en la mayoría de la gente.

Del mismo modo que cada vez nos resulta más engorroso coleccionar cds o dvds porque preferimos nuestros discos duros externos con toda la música que nos gusta, sostengo que el mundo editorial sufrirá el mismo cambio de paradigma (o shock) que sufrió y aún sigue sufriendo el mercado musical. Algunos llaman a esto superación de un mercado por una disrupción tecnológica (puff…).

¿Por qué tener doscientos kilos de papel en libros en casa cuando es posible que de aquí a poco podamos tener la misma calidad de lectura en un dispositivo cómodo y portátil, donde podamos tener almacenados todos nuestros libros o con acceso a ellos?. ¿No es esto ahorrar papel?.

A mí no me gusta usar el término ahorrar, cuando en realidad de lo que se trata es de un fenómeno de eficiencia. Que conste que nada me gusta más que una habitación repleta de libros como el cementerio de los libros olvidados o una pared tapizada de volúmenes donde con cada adición vamos dejando un rastro de nuestra propia existencia.

Con el tiempo la lectura electrónica se impondrá sobre la lectura en papel, para ello muchos negocios tendrán que adaptarse, algunos desaparecerán, otros nuevos se crearán, pero, sobre todo, tendremos que cambiar de chip en este asunto que creíamos inmutable.

Esta será una historia similar a la que hemos vivido en relación a la música desde la popularización de los mp3 (y su pirateo); veremos cómo los grandes grupos editoriales lanzarán el apocalipsis sobre nosotros aduciendo que la cultura se acaba (o su negocio, no se sabe), pero este espinoso tema, lo dejaremos para otro momento.

La propuesta de Amazon (inglés)
La propuesta de Sony (inglés)
El Iliad de iRex
ILIBER

 
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6 Comentarios

  1. 2 - jReilly

    9 julio 2009 20:36

    Hola, yo el que he usado no cansa nada la vista; verás, la diferencia con respecto la pantalla de un portátil es que ésta está retroalimentada, emite luz; sin embargo, la tinta electrónica no, de modo que, al igual que con el papel, necesitas iluminación para leer. Sólo hay un fabricante de “paneles” de tinta electrónica, ya que es una patente de eInk; por tanto, me atrevo a decir que poca diferencia habrá entre unos dispositivos de lectura y otros. Se tiende a pensar que estos cacharros son un “mini portátil”, y no tienen nada que ver; la lectura el cómoda puesto que para eso están pensados.
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  2. 3 - Can-Men

    9 julio 2009 21:11

    Yo entiendo esto para novelas que pasan por tu vida sin pena ni gloria, pero ¿qué hacemos las personas que SUBRAYAMOS los libros y recurrimos a ellos con cierta frecuencia?

    ¿Y qué pongo en las estanterías cuando tengo un salón con 2000 libros?

    Ya sé que es una pregunta frívola pero una casa sin libros me parecería, … fría??

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  3. 4 - jReilly

    9 julio 2009 23:35

    Pues estoy muy de acuerdo contigo, can-men, me no puedo dejar de seducirme por estos aparatitos que en muchas ocasiones pueden ser muy útiles; tampoco hay que elegir entre un medio y otro, no?, sino combinarlos como mejor se nos antoje: como con cualquier otra cosa, la tecnología hay que usarla con inteligencia para dominarla a nuestro gusto y que no sea ella que nos domine. No obstante, este tipo de dispositivos suponen un cambio disruptivo, en el sentido en que modifica (y supuestamente mejora) cómo hacíamos algo antes. Recuerdo hace no tantos años que había gente que se preguntaba que para qué iban a necesitar un teléfono móvil cuando con el fijo va-que-chuta…, y del mismo modo que cuando nuestro archiconocido Gutenberg inventó la imprenta, se le echaron encima los del gremio de copistas… Esto desde luego da para pensar un ratito.
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  4. 5 - Juanjo

    10 julio 2009 16:03

    Can-Men. Seguramente tendrán la pantalla táctil para que puedas subrayar.
    Pero te entiendo. Yo de vez en cuando escucho mis vinilos, a tientas con la aguja, pero casi siempre escucho mp3.
    Y gracias a vosotros, por este ‘peaso’ de página, en la que sí me dejo los ojos a diario.
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