Entrevista y vídeo con Rupert Isaacson, el padre del niño de los caballos: “Nunca debes ser demasiado rígido en tus creencias”

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“Ha cambiado mi visión de la vida: hoy sé que
no debes ser nunca demasiado rígido en tus creencias
y que el autismo no era un problema que había que resolver,
sino UNA MANERA DISTINTA DE ENFOCAR EL MUNDO.
He conocido a varios adultos autistas que llevan una vida muy eficaz,
pero todos se han criado lejos del estrés de la ciudad.

“… el escepticismo es un buen refugio, pero con él nunca se avanza.
Rowan no se curó, pero sanó y no puedo explicar ni cómo ni por qué.
Llega un momento en que uno debe sentirse cómodo
aunque no lo comprenda todo”
Rupert Isaacson

Rupert Isaacson es el padre de Rowan, el niño de los caballos, de cuya historia hablamos en este post y que recientemente ha visitado Barcelona para promocionar el libro del mismo nombre de editorial Urano.

Rupert era periodista, entrenador de caballos y defensor de los derechos humanos, pero la enfermedad repentina de su hijo paralizó su vida y le obligó a “decir adiós a sus sueños”.

Sin embargo, a raíz del contacto de Rowan con una yegua y la mejoría que experimentó, la familia al completo se embarcó en una emocionante aventura por Mongolia, entre chamanes y caballos, que relata en el libro y en la película “The Horse Boy” para compartir sus vivencias e información con otros padres en su misma situación.

En este vídeo de 5′ Rupert Isaacson, con total sinceridad, explica cómo ha cambiado su hijo y ellos mismos con esta experiencia.

Rowan sigue siendo autista, pero han desaparecido tres disfunciones (incontinencia, ataques de rabia incontrolados e incapacidad para relacionarse) que reducían su calidad de vida, y sus padres HAN ACEPTADO EL AUTISMO de su hijo como una característica más de él, demostrando así al mundo que lo que muchas veces consideramos una discapacidad, defecto, anomalía es simplemente un concepto de Vida diferente del oficial.

Ya no lo ven como un fracaso de sus genes, ni de sus agendas porque no pueden “hacer lo mismo de antes”, sino como parte del aprendizaje y amplio abanico de la vida.

El autismo es una parte de su personalidad y muchos de sus dones, de su belleza está relacionada con su autismo. No me interesa una cura. Estoy interesado en que mi niño sea feliz”

Otras dos lecciones de esta historia además del tesón y el amor incondicional de sus padres, son: el poder sanador de los animales, los caballos en este caso, que en su sabiduría han podido conectar con estos niños tan especiales y sensibles, y el papel de los chamanes o la MEDICINA ESPIRITUAL, la que contempla a la persona como mucho más que un cuerpo físico, que busca las causas de los síntomas en los cuerpos sutiles y que no necesita pastillas para sanar, para ayudar al Alma a expresarse.

Esa es también la medicina del Nuevo Paradigma junto con la medicina cuántica.

Y este padre ha dejado atrás sus prejuicios y sus creencias para rendirse a las evidencias y la mejor calidad de vida de su hijo tal como explica en esta entrevista a La Contra de La Vanguardia del 18-7-2009.

Desde luego, “El niño de los caballos” es una historia llena de mensajes sobre el sentido y la magia de la Vida.

Tengo 42 años. Nací en Londres y vivo en Texas. Estoy licenciado en Historia y tengo un máster en Derechos Humanos. Estoy casado y tengo un hijo. Soy liberal, provengo de una familia colonial sudafricana que cometió bastantes desmanes. Colaboro con sanadores espirituales.

A mi hijo Rowan, con dos años y medio, le diagnosticaron autismo. Fue como un golpe en la cara con un bate de béisbol: dolor y una vergüenza irracional. Y culpabilidad.

¿…?
Culpas a tus genes. Decidí que tenía que encontrar la forma de penetrar en el mundo de mi hijo y lo encontré sorprendentemente a través de una yegua llamada Betsy.

Volvamos al principio.
Crecí en Londres, de una familia sudafricana con gran afinidad por los caballos, salvo mis padres. Con mis primeros ahorros, a los 14 años, me compré un caballo y me hice adiestrador de caballos. Paralelamente, estudié la carrera. Mi sueño era compartir con mi hijo el amor a los caballos, pero se derrumbó cuando le diagnosticaron autismo.


Vendí mi caballo, dejé de montar y de viajar (trabajaba como activista de derechos humanos en África y como periodista). Todo se detuvo. Rowan tenía brotes neurológicos que le provocaban berrinches muy violentos. Donde mejor se sentía era el bosque.

¿Iban a menudo?
A diario. En una ocasión se puso a correr y entró en la cuadra del vecino. Los caballos estaban pastando y se tiró entre sus patas boca arriba, pero no le patearon. La yegua alfa los apartó, inclinó la cabeza e hizo los gestos típicos de sumisión. Nunca había visto a un caballo hacerlo espontáneamente.

Curioso.
Ese mismo año, 2004, ocurrió otra cosa: yo estaba implicado en la lucha de los bosquimanos de Botsuana contra la expropiación de sus tierras y llevé una delegación a la ONU. Algunos de ellos eran sanadores y se ofrecieron a trabajar con Rowan.

¿Y?
Perdió alguno de sus síntomas, pero cuando se marcharon la mejoría desapareció, aunque no su afición a Betsy, así que le pedí al vecino que me dejara montarla con Rowan.

¿Cómo se comportaba Rowan?
Fue como descorchar una botella, empezó a hablar de forma espontánea y seguida. Así que prácticamente vivíamos encima del caballo. Aquellas dos experiencias me llevaron a Mongolia, donde domesticaron por primera vez a los caballos y donde existe una fuerte tradición chamánica. Pero nunca abandoné la terapia convencional.

¿Qué opinó su mujer?
A Kristin no le gustan los caballos y viajar con Rowan es muy complicado: incontinencia, unas rabietas terribles e incapacidad para relacionarse; pero cuando cumplió cinco años iniciamos nuestro viaje.

¿Qué ocurrió?
Pensé que había cometido un gran error. Vimos a nueve chamanes. El primer ritual se hizo interminable para Rowan y muy estresante para Kristin y para mí: parte del ritual era propinarnos latigazos en la espalda; y a Kristin le hicieron lavarse la vagina con vodka. Parecía el fin de mi matrimonio.

… Como mínimo.
Pero algo cambió en Rowan, hizo algo sorprendente: abrazó al hijo del guía que tenía su edad, así que le pedimos al padre que nos acompañara en nuestro viaje a caballo. Se hicieron buenos amigos. Atravesamos Mongolia y llegamos al sur de Siberia.

¿En busca de quién?
De los pastores de renos, cuyos chamanes son conocidos por su gran poder. Ghotse vivía en la cima de una montaña y sus rituales eran distintos de lo que habíamos vivido.

¿Usted se creía todo esto?
Se trata de experimentarlo, no es un proceso racional. Tampoco hay ningún científico que entienda lo que es el autismo. Después de tres días de trabajar con Rowan, el chamán nos dijo que iría perdiendo los síntomas del autismo hasta cumplir los 9 años.

¿Sin condiciones?
Nos dijo que debíamos llevarle a una ceremonia chamánica una vez al año. Yo no sabía qué pensar, pero ese mismo día Rowan se fue junto al río e hizo sus necesidades y en tres semanas sólo tuvo seis rabietas, cuando lo normal es que tuviera seis al día.

¿Y no volvió atrás?
Cuando llegamos a casa Rowan seguía siendo un niño autista, pero las tres disfunciones más graves se habían curado y no ha parado de progresar. Así que, sin dejar la terapia convencional, una vez al año realizamos esa aventura familiar de viajar en busca de chamanes.

Y ahora se dedica a la equinoterapia.
Ofrezco un lugar en plena naturaleza con diversos animales para que los terapeutas trabajen. Ha cambiado mi visión de la vida: hoy sé que no debes ser nunca demasiado rígido en tus creencias y que el autismo no era un problema que había que resolver, sino una manera distinta de enfocar el mundo. He conocido a varios adultos autistas que llevan una vida muy eficaz, pero todos se han criado lejos del estrés de la ciudad.

¿Qué otras cosas ha comprendido?
Mire, yo también soy periodista, y el escepticismo es un buen refugio, pero con él nunca se avanza. Rowan no se curó, pero sanó y no puedo explicar ni cómo ni por qué. Llega un momento en que uno debe sentirse cómodo aunque no lo comprenda todo.

… Sería imposible.
Hoy sé que lo principal es escuchar a tu hijo, porque Rowan me llevó al caballo. Como no podía expresarse, lo hizo colocándose entre ellos y tuvo que hacerlo varias veces hasta que entendí y lo monté sobre uno.

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Más información: The Horse Boy movie
Más información: The Horse Boy Foundation
Más información: El Mundo
En El Blog Alternativo: La historia del Niño de los Caballos
En El Blog Alternativo: Terapeutas de cuatro patas y Animales terapeutas con chicos con problemas

 
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5 Comentarios

  1. 1 - Marisilla

    26 julio 2009 09:57

    Yo conozco a una madre coraje cuya lucha tambien es fantastica. Os dejo su blog para que la visiteis elsonidodelahierbaelcrecer.blogspot.com.
    Un saludo.
    Responder
  2. 2 - Can-Men

    27 julio 2009 15:04

    Gracias Marisilla por el dato.

    Estas madres y familias son un ejemplo en una sociedad que evita las diferencias a toda costa pq demuestran una gran entrega, no resignación y que la verdadera felicidad en el día a día y los pequeños avances.

    Saludos

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