Hiroshima y Nagasaki: el agosto del horror de 1945 que podía haberse evitado. ¿Qué ha cambiado desde entonces?

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“El objetivo del lanzamiento de las bombas atómicas, sin previo aviso
y sobre población civil indefensa, no era para poner punto y final a
la Segunda Guerra Mundial, como tantas veces se nos ha repetido para
justificar este salvaje crimen. El verdadero objetivo de los EEUU era
poner bajo sus órdenes a las islas japonesas, evitar un largo proceso
de negociación que podría haber hecho que los soviéticos tomaran
posiciones en el Pacífico y, sobre todo, demostrar al mundo
el destino que les esperaba a aquellos países que osasen
oponerse a los intereses estadounidenses”

Hay fechas que se quedarán grabadas en el inconsciente colectivo hasta la eternidad como recordatorio de la crueldad y el delirio del mundo moderno y como símbolo para que no vuelva a ocurrir.

La sonrisa del presidente Harry S. Truman y sus palabras cínicas son el mejor exponente de los intereses dominantes y del poder servil de la ciencia sin conciencia.

“Hemos gastado más de 2.000 millones de dólares en la
mayor apuesta científica de la historia y hemos ganado”
Harry S. Truman

Este vídeo de tan sólo 7′ nos revela interesantes claves sobre los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki con el testimonio del General Curtis LeMay y el Secretario adjunto de la Guerra en esas fechas, John J. Mc Cloy.

En julio de 1945 Japón estaba agotado militar, económica y moralmente. Había perdido todas sus posesiones coloniales y estaba sumida en el caos y destrucción provocado por la guerra. Por ello buscaba una salida negociada a la guerra y una paz honrosa. JAPÓN IBA A RENDIRSE.

Todo esto lo sabía el presidente estadounidense Truman, pero el quería una rendición incondicional y Japón no estaba dispuesto a ceder su soberanía a un país extranjero y enemigo.

Sin embargo, las más de 250.000 víctimas mortales (la mitad instantáneas y la otra mitad a consecuencia de las radiaciones) obligaron al país nipón a aceptar y sirvieron como “lección ejemplar” al resto de los países.

Esas personas fueron “los daños colaterales” de la victoria y el experimento científico del que se jacta Truman.

Ha pasado más de medio siglo y ¿qué ha cambiado?:

  • En el mundo siguen activos más de 22 conflictos bélicos y continua habiendo censura informativa
  • Los motivos para iniciar guerras siguen siendo igual de viles, o sencillamente mentiras (guerra de Irak y las inexistentes armas de destrucción masiva), o auto-atentados
  • Las corporaciones siguen controlando el mundo y la guerra es un negocio muy rentable (ver el documental Zeitgeist parte 2)
  • Las televisiones nos muestran cada día tantas escenas de violencia a todos los niveles que parece la lucha y la sangre es innata a la vida
  • Las armas usadas ya no son nucleares, a gran escala, sino más “discretas”

La verdad es que vivimos en un permanente estado de guerra contra todo: contra otros países, contra la naturaleza, contra los virus, contra los animales, contra nosotros mismos, …

El Sistema y el VIEJO PARADIGMA se encarga continuamente de reforzar nuestras diferencias: color, religión, política, fronteras, sexo, especie … y nunca lo que verdaderamente compartimos. Pero a todos nos une mucho más de lo que nos imaginamos, especialmente a nivel energético.

En 1945, la masa crítica no era suficiente, la mayor parte de la población estaba “dormida”. Pero en el 2009 ya existe toda una Conspiración Espiritual en marcha de personas que trabajan para transformar el mundo en todos los frentes, y, principalmente, empezando por ellos mismos.

El trabajo para trascender las guerras y crear un clima de PAZ INTERNA, previo e imprescindible a la paz externa, es el mejor activismo personal que podemos hacer por Gaia.

Porque, más tarde o más temprano, nos daremos cuenta de que TODOS SOMOS UNO y cada uno tenemos un papel decisivo en el cambio de paradigma.

Vía vídeo: Karbolarium
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13 Comentarios

  1. 1 - Elio Milay

    30 agosto 2009 22:11

    El 6 de agosto de 1945, la ciudad japonesa de Hiroshima, situada en Honshu, la isla principal del Japón, sufrió la devastación, hasta entonces desconocida, de un ataque nuclear. Ese día, cerca de las siete de la mañana, los japoneses detectaron la presencia de aeronaves estadounidenses dirigiéndose al sur del archipiélago; una hora más tarde, los radares de Hiroshima revelaron la cercanía de tres aviones enemigos. Las autoridades militares se tranquilizaron: tan pocos aviones no podrían llevar a cabo un ataque aéreo masivo. Como medida precautoria, las alarmas y radios de Hiroshima emitieron una señal de alerta para que la población se dirigiera a los refugios antiaéreos.

    A las 8:15 a.m., el bombardero B-29, “Enola Gay”, al mando del piloto Paul W. Tibbets, lanzó sobre Hiroshima a “little boy”, nombre en clave de la bomba de uranio. Un ruido ensordecedor marcó el instante de la explosión, seguido de un resplandor que iluminó el cielo. En minutos, una columna de humo color gris-morado con un corazón de fuego (a una temperatura aproximada de 4000º C) se convirtió en un gigantesco “hongo atómico” de poco más de un kilómetro de altura. Uno de los tripulantes del “Enola Gay” describió la visión que tuvo de ese momento, acerca del lugar que acababan de bombardear: “parecía como si la lava cubriera toda la ciudad”.

    Tokio, localizado a 700 kilómetros de distancia, perdió todo contacto con Hiroshima: hubo un silencio absoluto. El alto mando japonés envió una misión de reconocimiento para informar sobre lo acontecido. Después de tres horas de vuelo, los enviados no podían creer lo que veían: de Hiroshima sólo quedaba una enorme cicatriz en la tierra, rodeada de fuego y humo.

    Después de la explosión sobre Hiroshima, los norteamericanos esperaban la rendición inmediata de Japón. Pero esto no sucedió. El alto mando japonés – tan responsable de la tragedia bélica, como lo había sido de millones de muertes en los países invadidos por el ejército fascista del infame emperador Hirohito – dio por hecho que los Estados Unidos sólo tenían una bomba atómica y, ya que el daño estaba hecho, se mantuvieron en armas. Sin embargo, esta actitud de los japoneses fue prevista por los estadounidenses y, para demostrar que tenían más bombas y de mayor fuerza destructiva, arrojaron una segunda bomba atómica.

    El 9 de agosto de 1945, a las 11:02 de la mañana, el espectáculo de la aniquilación nuclear se repitió en Nagasaki, situada en una de las islas menores de Japón llamada Kyushu. El bombardero B-29, “Bock’s Car”, lanzó sobre esa ciudad industrial a “fat boy”, una bomba de plutonio con la capacidad de liberar el doble de energía que la bomba de uranio. Cinco días después, los japoneses se rindieron incondicionalmente ante las fuerzas aliadas, se daba por concluida la guerra y los norteamericanos celebraron la “victoria” y establecieron bases en las islas, iniciándose la era del intervencionismo anticomunista estadounidense, que desembocaría en las guerras de Corea y Vietnam, y que ocasionaría sanguinarios golpes de estado a lo largo y ancho del mundo para favorecer los intereses de Estados Unidos, especialmente en América Latina. Pese a la positiva tarea de pacificación y reconstrucción que se realizó en Japón al acabar la guerra, la hambruna causó estragos en todas las islas y la posguerra se cebó en la gente más pobre, especialmente en los más débiles. Decenas de miles de niños, mujeres y ancianos murieron de inanición y de enfermedades derivadas.

    En Hiroshima y Nagasaki, las bombas nucleares habían arrasado con todo. Sin embargo, los efectos del bombardeo sobre cada ciudad no fueron iguales: la situación geográfica influyó sobre el grado de destrucción. En Hiroshima, emplazada sobre un valle, las olas de fuego y radiación se expandieron más rápidamente y a mayor distancia que en Nagasaki, cuya orografía montañosa contuvo la expansión del apocalipsis.

    Dos kilómetros a la redonda de donde explotaron las bombas, la catástrofe fue absoluta: el fuego y el calor mataron instantáneamente a todos los seres humanos, animales y plantas. En esta zona no permaneció en pie ni una sola edificación y se quemaron además las estructuras de acero de los edificios. Las ondas expansivas de la explosión hicieron estallar vidrios en ventanas situadas incluso a 8 kilómetros del lugar de la explosión. Los árboles fueron arrancados de raíz antes de quemarse y todos los seres vivos fueron abrasados por el calor. En algunas superficies, como los muros de algunos edificios, quedaron plasmadas las “sombras” de carbón de las personas que fueron desintegradas de súbito por la explosión. El calor fundió la ropa en la piel de muchas víctimas, en especial los tejidos o estampados de color oscuro, que absorben más la energía. En la piel de los supervivientes que no se desintegraron ni se derritieron, las quemaduras eran puros tatuajes a fuego. El sufrimiento de estas personas fue infinitamente mayor que el de los convertidos en ceniza carbónica en pocos segundos y las dolorosísimas agonías se contaron por millares.

    El fuego se apoderó de las ciudades, especialmente de Hiroshima, donde se formó una “tormenta de fuego” con vientos de hasta 60 kilómetros por hora. Había incendios por todos lados. Cientos de miles de personas y animales murieron achicharrados, o bien sufrieron las gravísimas quemaduras citadas e incluso heridas por los fragmentos de vidrio y otros materiales que salieron disparados por la explosión. Las tejas de barro de las casas se derritieron y la gran mayoría de las residencias de madera ardieron en llamas. Los sistemas telefónicos y eléctricos quedaron prácticamente arruinados. Se calcula que en Hiroshima desaparecieron cerca de 20 mil edificios y casas, y en Nagasaki quedó destruido el 40% de la ciudad.

    Los daños fueron inenarrables, pero la verdadera tragedia fue la pérdida de vidas humanas. Hiroshima, con una población de 350 mil habitantes, perdió instantáneamente a 70 mil y en los siguientes cinco años murieron 70 mil más a causa de la radiación. En Nagasaki, donde había 270 mil habitantes, murieron más de 70 mil antes de que terminara el año y miles más durante los siguientes años. Se calcula que en total murieron cerca de 250 mil personas.

    El efecto psicológico inmediato a la destrucción fue la parálisis. La población entró en una especie de apática inacción. La limpieza de las ciudades y el rescate de cuerpos no se organizó en algunos sectores hasta algunas semanas después de la explosión. Otro de los efectos que causó la explosión fue la sensación de terror constante. La incursión de un solo avión en el cielo provocaba el pánico colectivo. En la conciencia histórica de Japón, la explosión de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki dejó una cicatriz imborrable, que se ha plasmado a todos los niveles en su cultura y su arte.

    Según los testimonios de quienes presenciaron la devastación, los sobrevivientes de la explosión parecían fantasmas que deambulaban entre cenizas y humo. Fantasmas con la piel derretida y sin pelo, pues se les quemó en la explosión, o fantasmas ciegos, que lo último que vieron fue el resplandor nuclear. Como la mayoría de los médicos y enfermeras estaban muertos o heridos, mucha gente herida no tenía a dónde ir, así que permanecían frente al lugar donde estuvo su casa, desolados. La gran mayoría de los habitantes de Hiroshima y Nagasaki estuvieron expuestos a la lluvia radioactiva y las consecuencias de esta exposición sobre sus cuerpos no fueron perceptibles de inmediato, en muchos casos pasaron días, meses y hasta años antes de que se manifestaran los síntomas del daño, en forma de enfermedades letales.

    Truman fue el presidente norteamericano que tomó la decisión de lanzar la bomba atómica sobre Japón. Tanto Truman como el aparato militar y gubernamental alegaron que el uso de la bomba atómica ayudó a salvar miles de vidas, las mismas que se hubieran perdido si la guerra hubiera continuado durante más tiempo. Otro argumento fue que los alemanes estaban desarrollando una bomba atómica que hubiera sido usada contra los aliados, si éstos no se hubieran adelantado a usarla en contra de Japón. También dijeron que las bombas atacaron exclusivamente blancos militares, dado que Nagasaki era una ciudad industrial donde había una acerera y una fábrica de torpedos. Asimismo, la memoria de Pearl Harbor sirvió de justificación. El 7 de diciembre de 1941 los japoneses habían tomado por sorpresa a los estadounidenses, atacando el puerto de Pearl Harbor. Ese día se hundieron 19 barcos y murieron cerca de 2 mil 400 soldados y marineros. El 6 y 9 de agosto de 1945, los norteamericanos sorprendieron a los japoneses, destruyendo las ciudades de Hiroshima y Nagasaki con dos bombas nucleares. Sin embargo, el saldo de muerte entre los japoneses fue de 240 mil personas, 100 veces el daño causado en Pearl Harbor.

    Los móviles, por supuesto, fueron políticos. Se buscaba la rendición total del Japón antes de que la Unión Soviética entrara de lleno a la guerra en Asia, y el país socialista fortaleciera su posición sobre esta zona. Estados Unidos sabía que si usaba la bomba atómica no sólo incidiría determinantemente sobre la guerra, con el resultado a su favor; sino que la posesión de un arma con la capacidad de exterminio de una bomba nuclear lo colocaba a la cabeza de las naciones del mundo. El uso de la bomba fue una demostración de poder tan efectiva, que sus efectos disuasivos se han prolongado hasta nuestros días.

    La historia de la bomba atómica se inició en agosto de 1939, cuando el presidente Roosevelt recibió una carta de Albert Einstein, en la que le informaba que la división (fisión) del núcleo del átomo de uranio parecía posible, lo cual liberaría una cantidad enorme de energía. En 1940 el gobierno norteamericano echó a andar el ultrasecreto proyecto Manhattan, para intentar ganarle a los alemanes la carrera en la creación de una bomba atómica. Después de invertir 2 mil millones de dólares en este proyecto, la primera prueba de la bomba tuvo lugar con éxito el 16 de julio de 1945 en el desierto cercano a Álamo Gordo, en Nuevo México. En esa fecha empezó la era nuclear.

    La tarea de construir la bomba atómica fue tan complicada y requirió tanto tiempo y dinero, que las dos bombas utilizadas contra Japón eran las dos únicas que había en el mundo en esa época. Pero el día que estalló la bomba en Hiroshima se inició formalmente la competencia en la carrera armamentista. Rápidamente se desarrolló la tecnología bélica nuclear en otras partes del mundo, lo cual dio lugar -a nivel de política internacional- a la llamada “diplomacia atómica”. La primera potencia en demostrar que ya contaba con un arma nuclear fue la Unión Soviética, en 1949. Durante las siguientes décadas, la idea de que una conflagración mundial podía llevar al inminente exterminio de la humanidad -si se producía un enfrentamiento nuclear- determinó el equilibrio de fuerzas en el mundo.

    La Guerra Fría, el periodo que se inició al término de la Segunda Guerra Mundial, implicó un estado de tensión y rivalidad entre las dos superpotencias, la Unión Soviética y Estados Unidos, y de manera indirecta entre sus aliados, ya que puso en muchas ocasiones al mundo al borde de un enfrentamiento nuclear. En el momento álgido de la Guerra Fría, durante la década de los sesentas, Estados Unidos tenía 70 mil cabezas y bombas nucleares, más de 6 mil armas y 5 mil bombarderos estratégicos.

    A pesar de que no se ha vuelto a usar una bomba atómica contra otro país, no se ha disipado el temor de que alguna potencia nuclear use su armamento. La desolación causada por las dos bombas detonadas en Japón, es menor si se compara con el poder destructor de las tecnologías bélicas actuales, además de que ahora hay suficientes bombas para hacer desaparecer todo el planeta Tierra. En 2001, durante la conmemoración del 56 aniversario de las explosiones nucleares en Japón, el primer ministro del país, Junichiro Koizumi, dijo:

    “Como el único país que ha sufrido un ataque nuclear, pedimos a la comunidad mundial que erradique las armas nucleares para construir una Paz duradera, para que la devastación de un ataque nuclear no vuelva a repetirse jamás”.

    Responder
  2. 2 - Elio Milay

    30 agosto 2009 22:13

    Tsutomu Yamaguchi, Superviviente de Hiroshima y Nagasaki

    Tokio, Agosto 2009 (Yoko Kaneko, EFE).- A sus 93 años, el japonés Tsutomu Yamaguchi, superviviente de las dos bombas de Hiroshima y Nagasaki, sigue luchando contra las armas nucleares porque sus “dos muertes” le enseñaron que destruyen la dignidad humana, según explica en entrevista a la agencia EFE.

    Este “doble hibakusha”, como se conoce en Japón a los que sobrevivieron a ambas bombas atómicas, trabajaba en 1945 como ingeniero en la sede de Nagasaki del fabricante de armamento Mitsubishi Heavy, pero habitualmente viajaba a otras ciudades de Japón como Hiroshima, a 300 kilómetros de distancia. A las 8 de una mañana calurosa del 6 de agosto de 1945, el ingeniero estaba de camino a la fábrica de Mitsubishi de Hiroshima cuando, en el cielo, vio dos paracaídas que caían y, poco después, una luz de intenso color blanco. “Nadie sabía lo que ocurrió hasta que lo anunció el Gobierno, pero pensé que había caído el Sol a la Tierra“, confiesa Yamaguchi a EFE en un relato escrito con letra temblorosa que ocupa seis folios, debido a que oye mal y prefiere no hablar por teléfono. La destrucción causada por el bombardero estadounidense “Enola Gay” mató a 140.000 japoneses ese día. Un día despúes Yamaguchi tenía previsto regresar a su ciudad natal, Nagasaki, donde sigue residiendo. El anciano explica que recuperó la conciencia después de recibir la onda expansiva de una bomba que dejó a Hiroshima “completamente destruida, oscura y llena de aceite, sangre y sudor”. Otra de las víctimas, relata, le dijo que su cabeza y sus brazos estaban totalmente quemados pero, pese al dolor, trató de buscar un lugar seguro entre las montañas de cadáveres, mientras empezaba a caer una lluvia negra sobre la ciudad.

    Como cuenta en su libro “La vida regalada”, publicado en 2006, tras pasar la noche en vela, al día siguiente consiguió tomar un tren con centenares de personas hacia Nagasaki, donde le recibió su familia después de casi 24 horas de viaje. Allí nadie se creía lo que contaba de Hiroshima pero cuando tres días después, el 9 de agosto, vio la misma luz en el cielo antes del mediodía, entonces sí la reconoció y se dijo: “Me persigue”. Al término de 1945, 74.000 personas habían fallecido en Nagasaki y otras 140.000 en Hiroshima por las heridas causadas por las bombas atómicas, aunque fueron muchas más las víctimas en años posteriores debido a las radiaciones.

    Para Yamaguchi la sombra de la bomba atómica siempre ha estado presente en su cuerpo. En el verano de 1945 sufrió una fuerte reducción de glóbulos blancos y la pérdida del oído izquierdo, y después se operó de cataratas y perdió la vesícula. Aun así, Yamaguchi no hablaba de su dura experiencia abiertamente pues, según cuenta, “me sentía incapaz de explicar todo aquello”. Todo cambió en 2005 cuando su hijo murió a los 59 años debido a un cáncer que achaca a la radiactividad recibida cuando era sólo un bebé: Su hijo tenía sólo 6 meses en agosto de 1945. Ya con 90 años, en 2006 Yamaguchi protagonizó un documental y se sacó su primer pasaporte para dar conferencias en Nueva York con las que insistir en que las bombas atómicas no tienen justificación, ni siquiera para acabar una guerra. “Me sentí responsable. He muerto dos veces y nací dos veces en esta vida, tengo que contar ese hecho de la historia antes de morirme”.

    Aunque el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, habla de un mundo sin armamento nuclear, Yamaguchi cree “prácticamente imposible” que esto ocurra en unos pocos años de mandato. “Ese país causa guerras por interés de las empresas, no podrá con ello”. Yamaguchi no siente de todas formas rencor hacia EEUU en parte porque después de la II Guerra Mundial trabajó como traductor para los marines norteamericanos y como profesor de inglés en una escuela. “La paz no tiene razas ni fronteras”, afirma Yamaguchi, que a su avanzada edad piensa que su experiencia ha sido “un peso injusto”, pero se concentra ahora simplemente en “vivir como los demás”. Según datos del ayuntamiento de Nagasaki, hubo 34 dobles “hibakushas” que vivieron ambas tragedias. En 2009 quedan apenas 20 testigos.

    Responder
  3. 3 - Elio Milay

    30 agosto 2009 22:14

    Japanese Crimes in China / Crímenes Japoneses en China

    During World War II, the world saw a terrible genocide. Durante la segunda guerra mundial, el planeta asistió a un terrible genocidio. Because of racial discrimination, millions were tortured, raped and murdered. All in the name of national glory. Debido a la discriminación racial, hubo millones de torturas, violaciones y asesinatos. Todo en nombre del patriotismo. Many were sent to work camps, concentration camps, and death camps. The attrocities commited were systemathical methods of submission and humiliation. Muchos fueron enviados a trabajos forzados, campos de concentración, y campos de exterminio. Las atrocidades cometidas eran métodos sistemáticos de sumisión y humillación. Millions died. Millones murieron. But today we’re not going to talk about the persecution of Jews in Europe by Nazi Germany. Pero hoy no vamos a hablar de la persecución de los judíos en Europa por la Alemania Nazi. But on the crimes against humanity commited by the Japanese in China. Sino de los crímenes contra la humanidad cometidos por los japoneses en China. I bet you never heard of that. Apuesto a que jamás ha oído usted hablar de ello.

    Although World War II in Europe officially began in 1939, for China and Japan, it started as early as 1931. Aunque la Segunda Guerra Mundial comenzó en 1939, para China y Japón se inició mucho antes, en 1931. After invasion, the Japanese proceeded with mass killings and executions of Chinese civilians and 23 million were killed already then. Tras la invasión, los japoneses procedieron a masivas masacres de civiles chinos y 23 millones fueron asesinados ya entonces.

    The most infamous of these occured in 1937-1938 in the Southern city of Nanjing, by the river Yang-Tze. La más infame de estas matanzas ocurrió en 1937-1938 en la ciudad meridional de Nanjing, a orillas del río Yang-Tze. In six weeks, around 300.000 Chinese civilians were killed. En seis semanas, alrededor de trescientos mil civiles chinos fueron asesinados. Women were gang-raped and had their abdomens being cut open. A las mujeres se las iba violando en grupo y luego se les rajaba la barriga. It is commonly called the Rape of Nanjing. Se lo conoce comúnmente como “la Violación de Nanjing”. In Japanese high school history textbooks, however, mention of the Rape of Nanjing is much censored. En los libros de texto de los estudiantes japoneses, sin embargo, se censura mucho la mención a Nanjing. In those textbooks, it is termed “the Nanjing Incident”. En dichos libros se refieren a ella como “el Incidente de Nanjing”.

    Besides mass killings, the most gruesome deaths occured in “experimental” camps. The most infamous of these was Unit 731. Además de los asesinatos masivos, las muertes más horribles ocurrieron en los campos de “experimentación”. El más infame de éstos fue la Unidad 731. Prisoners were made to be exposed to weapons such as flamethrowers, grenades, and biological and chemical weapons. Los prisioneros fueron obligados a sufrir los efectos de lanzallamas, granadas, y armas químicas y biológicas. Some were vivisected alive. Algunos fueron diseccionados vivos. Doctors sometimes exposed their victims to Manchurian winters, periodically drenching them in water. After arms and legs were frostbitten, the Japanese would amputate all four limbs so that only the torso and head remained. The torso and head of the human being still alive, would be left for experiments with pathogens and plagues. Los “doctores” exponían a sus víctimas a los gélidos vientos de Manchuria, empapándoles periódicamente con agua. Cuando brazos y piernas se congelaban, los japoneses amputaban las cuatro extremidades, dejando sólo el tronco y la cabeza. El tronco y cabeza de la persona aún viva los utilizaban para seguir experimentando con patógenos y plagas. There were cases where doctors would rape women, and vivisect the unborn fetus for scientific purposes. Hubo casos en que los “doctores” violaron a mujeres, y diseccionaron al feto nonato para propósitos “científicos”. Men, women and children of entire villages were exposed to the bubonic plague, to see the results. Hombres, mujeres y niños de aldeas enteras fueron expuestos a la peste bubónica, para comprobar los efectos.

    Yoshio Shinozuka, the Japanese doctor Mengele, head of Unit 731, and his cronies were allowed amnesty in return for experimental results to the US. Yoshio Shinozuka, el doctor Mengele japonés, jefe de la Unidad 731, y sus compinches, recibieron la amnistía de Estados Unidos, a cambio de la información sobre sus experimentos.

    Even though schools teach and preach about the death of 12 million in Europe, the death of 100.000.000 Chinese through war, preventable famine, mass killings, experimental killings and more, is not taught nor mentioned. Aunque en las escuelas se enseña y moraliza sobre la muerte de 12 millones de personas europeas, la muerte de 100 millones de personas chinas por culpa de la guerra, la hambruna forzada, las matanzas masivas, los asesinatos en experimentos y demás, no es ni enseñada ni mencionada. In Edison’s eighth grade US History textbook, there are two pages about the Holocaust in Europe. En el libro Edison de Historia de octavo curso en Estados Unidos, hay dos páginas sobre el Holocausto en Europa. Of Japanese war crimes, there is one sentence: “The Allies also tried and executed Japanese leaders accused of war crimes.” Sobre los crímenes de guerra japoneses, aparece sólo una frase: “Los Aliados también juzgaron y ejecutaron a los líderes japoneses culpables de crímenes de guerra.” Crimes committed aren’t mentioned. Los crímenes cometidos no se mencionan. It is because the genocide of whites is more important in History than those of non-whites? ¿Es porque el genocidio de blancos es más importante en términos históricos que los genocidios de otras razas?

    While Germany has paid its respects to the dead, outlawed all forms of Nazism and internationally proclaimed its regrets… Japan still honors its war heroes. Mientras Alemania ha rendido homenaje a las víctimas, proscrito todas las formas de Nazismo y proclamado internacionalmente su arrepentimiento… Japón todavía rinde tributo a sus héroes de guerra. Of the people whose relatives died from those war crimes… Japan does not even recognized the suffering that it has caused. A la gente cuyos familiares murieron a causa de esos crímenes de guerra… Japón ni siquiera les reconoce el sufrimiento que se les infligió. In 2001, for instance, while former Japanese Prime Minister Koizumi talked against nuclear weapons while conmemorating the bombings of Hiroshima and Nagasaki, he also visited a war shrine honouring the Japanese dead “heroes”. En 2001, por ejemplo, mientras el ex-primer ministro japonés Koizumi hablaba contra las armas nucleares en la conmemoración de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, visitó también un monumento bélico honrando a los “héroes” japoneses fallecidos.

    We could talk long about Chinese crimes too… Podríamos hablar largo y tendido acerca de los crímenes chinos también…

    No country is free of having cruel people inside. Ningún país se libra de criar gente cruel en su interior. And that is because one half of the world population consists of males. Y eso se debe a que la mitad de la población mundial está formada por machos. No matter the place, no matter the country, no matter the century. No importa el lugar, no importa el país, no importa la época. Look at the mass crimes against human beings, animals or environment. Which sex is always responsible for that? Fíjese usted en las masacres contra seres humanos, animales o medio ambiente. ¿Qué sexo es siempre el responsable de eso?

    Responder
  4. 4 - Can-Men

    30 agosto 2009 23:12

    Hola Elio

    Muchísimas gracias por tus aportaciones sobre las bombas atómicas y los crímenes japonenes.

    Me he tomado la libertad de poner negritas para facilitar la lectura.

    Me ha sorprendido mucho la historia del doble superviviente y su actitud ante la vida y compromiso con los demás.

    Hemos vivido tiempos oscuros y ningún país se libra. Ojalá vivamos pronto una época de mucha más conciencia.

    Felicidades por tu blog. Impresionante tu presentación.

    Saludos afectuosos

    Responder
  5. 5 - exponente

    31 agosto 2009 08:33

    la estupidez del ser humano al servicio de su propia destruccion, imaginense esos recursos usados en mejorar la vida humana…
    Responder
  6. 7 - Juanjo

    2 septiembre 2009 13:11

    Supuso una crisis que cambió el paradigma en Occidente, aceptando que las personas tienen el derecho a la vida.
    En los 80 empezaron con el resto de derechos humanos, sobre todo después de las dictaduras de Chile y Argentina.
    Y ahora estamos con el derecho de la mujer, a la alimentación y el agua potable.
    Responder
  7. 8 - pablo romero hodgson

    3 septiembre 2009 04:09

    baya,se lo tenian bien escondido los nipones,con sus crimenes en china si que cobraron mas vidas los japoneses en china que lo que causo la bomba atomica,deberia pedir disculpas al mundo,tal como lo ha hecho alemania por la masacre a comunidades minoritarias, de modo que el hombre a dominado al hombre para perjuicio suyo.
    Responder
  8. 9 - Can-Men

    5 agosto 2013 11:46

    Documentos desclasificados por EEUU revelan que Reino Unido apoyó el bombardeo nuclear de Hiroshima y Nagasaki

    Responder

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