NUESTRA CONTAMINACIÓN INTERNA: cómo afectan los productos tóxicos persistentes a nuestra salud y las medidas para combatirlo

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“El 100% de la población tiene compuestos
tóxicos persistentes en el organismo”

“La principal fuente de entrada es la GRASA DE ORIGEN ANIMAL.
De hecho, la mayoría de estudios indican que el 98% o más de
las concentraciones de una persona provienen de la grasa
animal que ingiere en una dieta habitual”

“El plaguicida DDT se prohibió en el 1977 pero todavía no
ha desaparecido de la cadena alimentaria. Muchos estudios
han demostrado que todavía se puede encontrar en piensos
para animales, en animales muy jóvenes… Y hoy también se
encuentra en la mantequilla y la leche de EEUU y otros países”

“Hace años que en mi familia compramos ALIMENTOS ECOLÓGICOS
a cooperativas que hacen las cosas de otra manera. Lo malo
es que es un producto que no llega a la gente
con pocos recursos económicos”

“Debemos exigir que los políticos tengan en cuenta a la
“SALUD EN TODAS LAS POLÍTICAS”…  Solamente así podremos
solucionar la herencia tóxica de una sociedad que a veces
es bastante consumista y que minimiza o soslaya
los estudios que alertan de la contaminación que sufrimos”

Miquel Porta Serra

Nuestra contaminación interna” de Editorial Catarata es el primer libro que recoge 40 investigadores sobre los niveles que alcanzan los principales compuestos tóxicos persistentes en la población española, y podría ser extrapolable a muchos otros países porque no vivimos en una burbuja y todos estamos muy expuestos a estos problemas.

La contaminación humana por compuestos tóxicos persistentes es una de las características más definitorias y sin embargo ignoradas de nuestra sociedad.

Hoy la exposición a estos compuestos —fundamentalmente, plaguicidas y residuos industriales— empieza en el vientre materno y se prolonga durante toda la vida. Las personas nos exponemos a ellos prácticamente sin advertirlo, según algunos expertos apenas los podemos eliminar y la acumulación corporal aumenta paulatinamente con la edad.

Y aunque existe incertidumbre y preocupación científica sobre efectos nocivos sobre la salud, este libro defiende que no tengamos miedo, pero sí información científica, crítica e independiente para construir una sociedad más sana.

“Nuestra contaminación interna” es una obra de varios autores entre los que destaca Miquel Porta Serra, doctor en Medicina, catedrático de Salud Pública de la Universidades Autónoma de Barcelona y de Carolina del Norte, investigador del IMIM y articulista en prestigiosas revistas científicas internacionales.

Existen dos extensas entrevistas al Dr. Serra en Ecoalimenta y en la SEAE, Sociedad Española de Agricultura Ecológica, y aquí recogemos varios extractos de las mismas con 5 de sus planteamientos más importantes:

1. TIPO DE COMPUESTOS TÓXICOS Y NIVEL DE CONTAMINACIÓN

“Se refiere a la acumulación en el organismo humano de contaminantes químicos, a la impregnación corporal de plaguicidas y residuos industriales como los PCB (policlorobifenilos) o las dioxinas. Sustancias cuyas concentraciones van aumentando en nuestros cuerpos a medida que crecemos, pues los organismos vivos no las podemos excretar. En nuestros estudios de investigación medimos estos contaminantes en sangre, grasa corporal, en las placentas…”

“El mayor hallazgo es que en el 100% de la población hemos encontrado algunos de los 19 compuestos que buscábamos. Además, aquellas personas en las que hemos detectado una menor presencia de compuestos, tienen tres de ellos, y el 62% de la población presenta más de 10 compuestos. No son hallazgos sorprendentes, pues se han obtenido también en otros países del mundo”

La mayoría de la población, no obstante, presenta niveles relativamente bajos de los compuestos persistentes analizados, pero una minoría presenta concentraciones más elevadas que el resto de la población. El hexaclorobenzeno, por ejemplo, tiene unas concentraciones sanguíneas que pueden ser 6.000 veces más altas que en la persona con menor contaminación. Como también esperábamos, el compuesto con concentraciones más altas es el DDE, que es el principal producto en el que se degrada el famoso plaguicida DDT, prohibido en 1977. Las concentraciones de DDE pueden ser 7.000 veces más altas que en la persona con menos presencia”

2. CRITICA A LOS MÉDICOS POR SU DESINTERÉS EN EL TEMA

“Conozco a mucha gente cuya profesión no es científica o médica y que está mucho mejor informada y concienciada que la mayoría de médicos, salubristas o químicos. Me refiero a que tienen mucho interés, conocimiento y criterio sobre las relaciones entre medio ambiente y salud pública”

3. RELACIÓN ENTRE TÓXICOS Y ENFERMEDADES HABITUALES

“En el libro invitamos a reflexionar sobre hipótesis como ésta: “Es probable que la distribución poblacional de algunos CTP explique una parte relevante de la carga social que hoy suponen algunas de las enfermedades y transtornos más prevalentes”. Entre ellos, infertilidad, malformaciones congénitas, problemas de aprendizaje y desarrollo neuroconductual, obesidad, diabetes, varios cánceres, Alzheimer, Parkinson… La conciencia sobre esos riesgos es nítida en amplias minorías en todo el mundo, también en España. Aunque, ciertamente, el conocimiento sobre los efectos adversos de los CTP está empapado de incertidumbres, no puede ser de otro modo”

4. ACTITUD Y MEDIDAS RECOMENDADAS

“Las medidas individuales son limitadas, aunque ayuda evitar en la medida de lo posible la ingesta de grasas. Sin olvidar que fumar es poco coherente con preocuparse por la exposición a CTP…”

No debemos tener miedo, pero sí informarnos más, concienciarnos y quizá tener más preocupación, pero una preocupación sana y activa, que nos lleve a cambios en nuestros hábitos cotidianos, a ser menos contaminantes. Hay incertidumbres muy importantes sobre los efectos que estos compuestos pueden tener en nuestra salud. Lo que sí sabemos es que, por supuesto, NO SON INOCUOS. Por un lado, tenemos algunas concentraciones que son muy elevadas, y por otro, tenemos concentraciones bajas pero que aumentan progresivamente durante la vida de cada persona. Las concentraciones reducidas pero que se tienen a lo largo de toda la vida pueden ser más peligrosas que una concentración muy alta en un momento concreto, breve”

“Sobre todo medidas interdepartamentales, “transversales”, porque todos los departamentos y ministerios son responsables. Es uno de los valores del estudio: recuerda que el problema afecta a todos los ámbitos de gobierno: alimentación, salud, ganadería, industria, educación, medio ambiente, economía… Debemos exigir que los políticos tengan en cuenta a la “SALUD EN TODAS LAS POLÍTICAS”. No sería tolerable que el Departament d’Agricultura, Alimentació i Acció Rural gobernase sólo para los ganaderos, debe gobernar para todos los ciudadanos. Solamente así podremos solucionar la herencia tóxica de una sociedad que a veces es bastante consumista y que minimiza o soslaya los estudios que alertan de la contaminación que sufrimos”

“La administración lleva años haciendo inspecciones y estudios sobre los tóxicos en la alimentación, y están a disposición del público. Las medidas para reducir nuestra contaminación deben ser siempre colectivas, tomadas por las empresas y las administraciones; son políticas públicas y privadas que las organizaciones ciudadanas podemos incentivar, exigir. También, si nos organizamos mejor, podemos conseguir que los productores de piensos controlen mejor la presencia de tóxicos, impulsar más inspecciones de ganadería. Todo esto, desde organizaciones ciudadanas de toda índole.

“Existen organizaciones que se preocupan por defender el medio ambiente, pero que, paradójicamente, tienen poco en cuenta a la especie humana. Los tóxicos que encontramos en la placenta y en el cordón umbilical demuestran que no vivimos en una fortaleza: los tóxicos penetran en nuestro interior. Por eso todas organizaciones preocupadas por la naturaleza, el medio ambiente y la cultura deben incorporar a su programa la prevención de la entrada de tóxicos en nuestro organismo. Sólo entonces la gente conocerá el problema y aumentará la presión ciudadana para mejorar las cosas”

5. EL PAPEL DE LOS ALIMENTOS ECOLÓGICOS

“Hace años que en mi familia compramos alimentos ecológicos a cooperativas que hacen las cosas de otra manera. Lo malo es que es un producto que no llega a la gente con pocos recursos económicos. De todas maneras, en la edad adulta ya es difícil reducir la presencia de tóxicos. Recordemos que una parte de los tóxicos los “heredamos” al nacer, es un ejemplo de herencia no genética, sino ambiental. Y sería un error pensar que sólo mediante la alimentación ecológica podríamos solucionar este problema. Es cierto que es un sector indispensable y que debe crecer mucho más, pero el problema es global”

En cristiano: ESTAMOS ENVENENADOS por todos los lados, por los químicos que la agricultura convencional utiliza, por los residuos industriales en una época de desarrollo sin escrúpulos y donde la ganancia era más importante que las personas, por los aditivos alimentarios y todo lo que contienen los alimentos envasados del supermercado, por el aire…

Y mientras cambia la conciencia global y la política para evitar todo eso, cada uno podemos cuidarnos al máximo con una alimentación y hábitos de vida sanos a todos los niveles.

Como dice el documental francés: nuestros hijos nos acusarán por haber expuesto su infancia a tóxicos, pero, poco a poco, debemos trabajar para que nuestro nietos no estén envenenados desde el útero.

Y puede hacerse…

Vía noticia: Ecoalimenta
Más información: SEAE: Sociedad Española de Agricultura Ecológica
Más información: Editorial Catarata
Tienda online: Casa del Libro
En El Blog Alternativo: “Aditivos alimentarios, peligro”
En El Blog Alternativo: “El detective en el supermercado”
En El Blog Alternativo: “Nuestros hijos nos acusarán: documental francés sobre la infancia expuesta a tóxicos”

 
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5 Comentarios

  1. 1 - Emilio Rey

    18 febrero 2010 10:29

    la cantidad de nuevos productos químicos empleados por la Agricultura convencional es inpensable y el conocimiento de sus efectos en la salud de la gente ignorado por la mayoría de los usuarios.Los gobiernos debieran controlar la venta y uso de dichos productos y que se utilizaran bajo en control de expertos ambientales, con lo que el ahorro en los sistemas de salud de los estados compensaría con creces el coste de dichos controles.El problema es que necesitamos políticos preparados y ¿dónde están?…..
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