¿Pronto seremos todos vegetarianos?

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“Muchos ven este movimiento como una continuación de la lucha
contra el racismo y el sexismo, y creen que el concepto
“DERECHOS DE LOS ANIMALES” pronto será tan común como
la igualdad de salario y oportunidades para las mujeres
y las minorías. Si eso sucede – y yo creo que así será – los
efectos en los alimentos que comemos, cómo los producimos
y el lugar que ocupan los animales en nuestra sociedad
serán notorios. Si ésto parece radical, así también lo fueron
el sufragio y los derechos civiles hace algunas décadas”
Peter Singer

“¿Pronto todos seremos vegetarianos?” es un artículo de Peter Singer, profesor de bioética en Princeton y uno de los teóricos antiespecistas más importantes.

Es autor de varios libros en español como “Liberación Animal“, “Somos lo que comemos”, “Ética práctica” o “Ética para vivir mejor” y recientemente ha publicado “The Life You Can Save: Acting Now To End World Poverty,” (La Vida que Puedes Salvar: Actuar ahora para Terminar con la Pobreza Mundial).

En este breve texto aparecido en el periódico Animalis nº 5, Peter Singer expone su convicción de que pronto ocurrirán cambios en nuestros hábitos alimenticios. Y no por razones de salud, de ecología, de crisis mundial, … sino por pura ÉTICA, como una evolución natural de los derechos de las personas a otros seres vivos.

Él habla de una transición paulatina comenzando por mejorar las condiciones de vida de los animales en las actuales “fábricas de carne“, la ganadería ecológica sería una opción, pero prevee que comeremos carne hecha en laboratorios.

Las declaraciones de Peter Singer siempre son controvertidas. Espero que no acabemos comiendo carne artificial cuando no es necesario comer proteínas animales para gozar de una buena salud, pero si esa fuese la solución temporal para acabar con la actual tragedia animal, habría que pensárselo…

Este es el pronóstico de futuro del Sr. Singer sobre nuestra alimentación:

La idea de que los animales debieran tener derechos fue muy ridiculizada cuando se presentó en los 70. Es ahora cuando se está aceptando. El movimiento tiene decenas de millones de adherentes y ha convencido a la Unión Europea para que solicite que todas las gallinas tengan espacio suficiente para extender sus alas, echarse y poner sus huevos en un nido, y que rechace mantener cerdos y terneros en jaulas demasiado angostas que no les permiten caminar o darse vuelta.

Muchos ven este movimiento como una continuación de la lucha contra el racismo y el sexismo, y creen que el concepto “derechos de los animales” pronto será tan común como la igualdad de salario y oportunidades para las mujeres y las minorías.

Si eso sucede – y yo creo que así será – los efectos en los alimentos que comemos, cómo los producimos y el lugar que ocupan los animales en nuestra sociedad serán notorios. Si ésto parece radical, así también lo fueron el sufragio y los derechos civiles hace algunas décadas.

La noción de que debiéramos reconocer los derechos de los animales descansa en una base ética firme: un ser es sensible sin importar a qué especie pertenece. El dolor es dolor, ya sea si es el dolor de un gato, un perro, un cerdo o un niño.

Los humanos somos muy diferentes unos de otros. Un adulto típico puede razonar y hacer muchas otras cosas que los animales no pueden hacer. Pero no todos los seres humanos son capaces de razonar. Y sin embargo nos esforzamos por proclamar que todos los humanos tienen derechos. ¿Qué justifica que les neguemos al menos algunos derechos a los animales no humanos?

El derecho más elemental que cualquier ser sensible puede exigir es que se consideren sus intereses básicos. Así, acordamos que la forma en que tratamos a los animales en laboratorios y granjas industriales es incorrecta.

Si la sociedad gradualmente aceptara los derechos de los animales, daría como resultado grandes cambios: algunas personas podrían aceptar la carne, huevos y lácteos obtenidos ‘compasivamente’ si los animales vivieran una buena vida, pero ésta sería una etapa provisoria.

En la medida que la demanda por productos animales disminuya, la industria de la carne criaría menos pollos, pavos, cerdos y vacas. Las granjas de producción masiva desaparecerían.

Si queremos continuar comiendo carne, tendremos que confiar en los científicos que actualmente están tratando de producir carne en probetas. Cuando lo logren, será algo real, obtenido de células animales, no un sustituto de soja, y podría incluso no diferenciarse de la carne que comemos hoy.

Y como no involucraría animales, y por tanto no habría sufrimiento ni matanzas, no habrían tampoco objeciones morales.

El mundo avanza en esta dirección, y cada día será mejor visto que reducir nuestro impacto perjudicial para los animales es una obligación moral.

Vía artículo: Anima Naturalis, periódico Animalis 5 (página 9)
Sitio oficial: Web de Peter Singer
Más información: Libros de Peter Singer en español
Más información: Wikipedia
En El Blog Alternativo: Vegetarianismo

 
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4 Comentarios

  1. 1 - Marisilla

    1 octubre 2009 21:41

    Yo tengo un blog: cuatropatitasbc.blogspot.com en el que cada día cuelgo montones de perritos que son abandonados, maltratados, etc, etc…
    ¿Dónde están los derechos de esos animales??. Creo que primero deberíamos empezar por ahí, pero por desgracia…me temo que somos nosotros más animales….una pena..es una pena…
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