PRENSA ROSA: informar, opinar, juzgar o manipular

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No soy muy partidaria de la televisión. De hecho, viví durante tres años sin ella. Escuchaba la radio, leía más frecuentemente y estaba perfectamente informada.

Aún así, no la rechazo totalmente, es más, terminé comprando una y ahora convivimos relativamente bien. Dentro de la programación de la televisión hay bastante oferta, aunque en el medio rural las opciones sean menores y la posibilidad de escoger algo de calidad o más complicado, o más caro.

En cualquier caso quería hablar en el día de hoy de la prensa rosa. No soy enemiga visceral de la crónica social. Reconozco que hay ciertos momentos en los que me abandono al ocio pasivo e irreflexivo.

No obstante, cada día disfruto menos de este collage de despropósitos. El nivel de insulto al intelecto humano ha alcanzado límites insospechados. Este verano he apagado la televisión en un par de ocasiones hasta pasar a no volverla a encender.

Lo más triste de todo es que cada día pienso no en que tanto despropósito tiene que estar amañado. No puede ser natural, no puede ser humano.

Los periodistas que participan de este circo, defienden la dignidad de su trabajo por el derecho a informar!!! Insisten tanto en la idea que al final cambiarán el propio concepto de informar.

INFORMAR: no es juzgar, expoliar, vilipendiar, etc…

En segundo lugar, defienden la respetabilidad de su tarea en base a que el famoso vende su vida y a cambio entran hasta en su parte más escatológica. E insisten tanto en este concepto que al final cambiarán el propio derecho a la intimidad de las personas, vendan o no vendan algo en concreto.

VENDER: no da derecho a invadir, usurpar, violar

Por último, justifican su encomiable labor gracias a la demanda de los espectadores, a la audiencia que demanda. E insisten tanto que al final lograrán cambiar la verdad misma y nos harán creer que no demandaríamos otro tipo de programas de mayor calidad si los hubiera disponibles a horas y en cantidades razonables.

Estimados profesionales de la prensa rosa, cuando jueguen a esto, no sé si son conscientes, pero juzgan, juzgan sin cesar: “que si no se quien es mala madre, o esposa interesada, o víctima o verdugo. Y lo hacen sin impunidad, cuales dioses que poseyeran la verdad absoluta.

Pero en realidad ustedes lo saben, en realidad manipulan, crean los personajes, los reproducen, los desarrollan y los matan. A su antojo, en función de audiencias que alimentan interesadamente y cada vez la crónica rosa es más baja, más soez, más vulgar, más rastrera, más mal educada.

Pero al final se lo tenemos que agradecer. Están siendo nuestros maestros. Nos muestran lo que no hay que ver, lo que no hay que ser, a lo que no hay que aspirar.

La próxima vez que organicen un programa, reflexionen y pregúntense, ¿Qué de bueno, positivo y creativo, pueden ofrecer al mundo? Quizás entonces empiecen a dar un giro a su oficio, al que desde luego le deseo larga vida. Pueden transformarse antes de que su propia tela de araña (::::J les estrangule y acabe con todos.

Tomen, por ejemplo, el esperpento al que han llegado dando cabida en sus programas a mujeres a la que pagan por contar sus malos tratos. Qué vergüenza, que agravio para tantos sufridores de este drama emocional.

Ustedes tienen los conocimientos y un eco social que les hace más culpables. Tienen la responsabilidad de informar, de educar y de crear. Y a cambio sólo, desinforman, deforman y destruyen (relaciones, amistades, incluso VIDAS).

Recuerden a aquellos personajes famosos que tienen algo que enseñarnos de su experiencia de vida, que hay muchos. Recuerden su labor de no tapar con espacios muertos su responsabilidad de control de la democracia, de nuestros políticos. Esos políticos, en general, cuya catadura moral e intelectual está íntimamente relacionada con la catadura moral e intelectual de sus personajes, de sus compinches.

No todos los periodistas deben cubrir el mismo área pero sí todos tienen un objetivo común: el de defender la libertad, todo tipo de libertad, incluso la de no querer expresarse.

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