KUNG FU: encontrar la compasión en la valentía

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“Ignora la lengua que ofende, esquiva el golpe provocador,
huye del asalto del fuerte.”

“¿No son esos los actos de un cobarde?”

“El jabalí huye del tigre sabiendo que ambos están provistos de armas poderosas por la Naturaleza y que pueden matar. Al huir salva su propia vida y la del tigre. Eso no es cobardía, es amor a la vida.”
Serie de TV Kung Fu (1972-1975)

Uno de los efectos más negativos del patriarcado que hemos estado heredando durante siglos son las nociones opuestas de “valentía-cobardía“. Con el dominio de la visión masculina de esos términos, el verdadero significado templado por el lado femenino ha quedado oculto…

¿Cuál es la verdadera valentía? Como tal, pareciera un término típicamente activo, de acción, y por lo mismo masculino. Obviamente, no estoy hablando de género, sino de los principios esenciales en todo ser humano.

Pero lo que ejemplifica muy bien el fragmento de la serie de Tv Kung Fu es que éste concepto va mucho más allá de la acción ciega. La valentía sin la compasión no es nada: es mera acción sin objetivo puro, un desperdicio de energía que se acaba pagando.

El ejemplo más relevante de lo que se puede conseguir con la valentía de la no-acción fue Gandhi y su cruzada pacífica ante el imperio inglés. La violencia y la reacción airada puede tener réditos inmediatos, pero efímeros: la resistencia pacífica y sin concesiones lleva a la victoria final… para los dos bandos.

Valentía y compasión, dos términos que deberían ser complementarios.

Quizás eso es lo que quería decir Jesús con lo de “enseñar la otra mejilla…”

Vía vídeo: Sermasyo

 
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