Croquetas de espinacas y piñones

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Todos sentimos nostalgia de las croquetas de nuestras madres o abuelas, y eso lo saben perfectamente y lo aprovechan las marcas de alimentación cuando nos venden sus productos “como los de casa”.

Aroma, calidad, sabor casero, cuidados, presencia en el hogar, amor… son varios de los ingredientes de las croquetas de nuestros predecesores, pero con buena intención y apenas esfuerzo nosotros también podemos tener todo eso y ofrecérselo a nuestros hijos.

Las croquetas de espinacas y piñones son parte del recetario de las abuelas porque son la clásica receta vegetariana para sustituir a las croquetas del cocido.

Las croquetas de espinacas y piñones tienen un sabor suave, rico y crujiente en la que disfrutamos de la verdura preferida de Popeye, rica en vitaminas antioxidantes, magnesio y ácido fólico, y del piñón, el fruto seco más ecológico que existe porque se recoge en los bosques y no contiene plaguicidas.

Y se elaboran así:

  • Una bolsa con 300 gr de espinacas crudas. El peso cocidas y escurridas es de unos 230 gr. También podríamos usar espinacas congeladas pero cuenta el peso final
  • 150 gr de cebolla
  • 1 ajo
  • 50 gr de piñones
  • 350 ml de leche. Hemos usado leche de soja
  • 60 gr de harina, unas 6 cucharadas. Hemos usado harina integral
  • Sal, pimienta y nuez moscada
  • 2 huevos batidos y pan rallado para rebozar las croquetas. Hemos rallado pan integral casero en la Thermomix

ELABORACIÓN:

Picamos la cebolla y el ajo muy finito y los ponemos a pochar en una sartén grande con el fondo cubierto de aceite hasta que queden transparentes. Salamos.

Simultáneamente hervimos las espinacas troceadas unos 5’ en agua hirviendo, o en una cazuela con solo 3 vasos de agua hasta que vayan reduciéndose de tamaño. ESCURRIMOS BIEN.

Echamos las espinacas ya cocidas a la sartén con la cebolla pochada y unos minutos después los piñones enteros para que las croquetas queden más crujientes. Seguidamente añadimos la harina y removemos unos minutos hasta que esté bien mezclado.

Vertemos la leche poco a poco removiendo y espolvoreamos con pimienta y nuez moscada al gusto. Poco a poco se irá endureciendo la masa y cuando parezca que se nos va a pegar a la sartén es señal de que ya está hecha.

La medida estándar que mi madre usa para las croquetas es 250 ml de leche y 3 cucharadas de harina. En esta receta yo he usado más de ambos ingredientes, pero podemos partir de esa referencia e ir probando hasta encontrar nuestra textura ideal.

Dejamos enfriar para poder manejar mejor la masa. Cogemos la cantidad de una cuchara de la masa, damos forma con la mano y rebozamos en huevo batido primero y en pan rallado después.

Hay quien utiliza un triple rebozado para conseguir una capa exterior más compacta y crujiente:

  • harina, huevo y pan rallado
  • pan rallado, huevo y pan rallado de nuevo

Pero en mi familia sólo rebozamos con huevo y pan rallado y salen muy ricas.

Freímos las croquetas en una sartén con aceite caliente y al sacarlas las colocamos en una bandeja con papel absorbente para que “chupe” el exceso de aceite.

Y ya tenemos unas croquetas de espinacas y piñones listas para degustar. Con estas cantidades han salido 21 croquetas.

VARIEDADES: con la misma bechamel como base podríamos hacer croquetas de berenjena asada, de queso, de setas y puerros, de acelgas y pasas, de champiñones, queso de cabra y tomillo, … y tantas como imaginemos. Y si queremos evitar la bechamel, también podemos hacer corquetas con arroz, con patata, con garbanzos como los falafel, con tofu, …

Pero sean como sean, las croquetas siempre son bienvenidas en casa y es una forma de “honrar” y recordar aquellas croquetas de la infancia…

En El Blog Alternativo: Recetas de croquetas
En El Blog Alternativo: Recetas con espinacas

 
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