Menos trastos y más tiempo y calidad de vida, el downshifting

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Cuadro: La persistencia de la memoria, de Salvador Dalí

En la coyuntura actual en la que mucha gente tiene trabajos que penden de un hilo, afirmar que existe la posibilidad de trabajar menos para vivir mejor puede sonar descabellado.

Sin embargo, desde hace mucho tiempo, está ganando adeptos una actitud hacia el trabajo (y hacia la vida) que en inglés se denomina como downshifting, literalmente, reducir de marcha, ni más ni menos.

“La vida feliz en imposible mientras no simplifiquemos nuestros hábitos y no moderemos nuestros deseos”.

Esta frase puede aparecer actualmente en muchos manuales de coaching o libros de crecimiento personal, pero no es nueva, es del filósofo Epicteto. Resulta irónico que en el tecnológico siglo XXI (para un reducido porcentaje de la humanidad, claro) venga un estoico griego a recordarnos cosas esenciales de la vida.

Término acuñado por la inglesa Tracy Smith, el downshifting no es más que buscar un modo de vivir más simple escapando del materialismo obsesivo para así reducir el estrés y aumentar el tiempo personal y familiar, es buscar y encontrar un equilibio sano entre el placer y el trabajo. Ese equilibrio lo encuentras tú mismo, una vez que tienes claro cuáles son tus necesidades reales y aquellas cosas que de verdad te importan.

Es cierto que el exceso de trabajo, la ambición o la necesidad de reconomiciento social (qué guay queda eso de “soy director de…”) se consigue a un alto precio: la salud y nuestro bienestar emocional, como también es verdad que para mucha gente ganar dinero es sinónimo de renunciar a su tiempo personal y familiar.

Planteémonos las siguientes preguntas: ¿de qué nos sirve la gran cantidad de bienes materiales que podemos llegar a tener si no tenemos tiempo para disfrutarlos?, ¿para qué queremos esa respetabilidad social y el éxito profesional si vivimos cansados y estresados?, ¿cómo podemos querer todo eso cuando la mayoría de las veces significa estar menos tiempo con tu familia?.

En resumidas cuentas, ¿de qué nos sirve ganar mucho dinero si no se es así feliz?. En este asunto, me temo que deberíamos luchar contra una gran resistencia para llegar a ser honestos con nosotros mismos.

En palabras de la misma Tracy Smith:

Vivimos en la cultura del compra ahora y paga más tarde, lo que nos ha hecho olvidar el valor del salario que ganamos; vivimos atados y dependientes de la tarjeta de crédito. Las mejores cosas de la vida son gratis. Podemos disponer de tiempo pero esencialmente lo gastamos mal. Hemos olvidado el valor de pasar el tiempo con cosas simples como pasear, leer, ¡estar con la familia!. ¿Hay algo más importante que pasar un tiempo de calidad con tu propia familia?.

El downshifting fue popularizado por el best-seller internacional de John J. Drake y con el título de Vivir más, trabajar menos.

Reflexionemos acerca de aquellas necesidades que creemos tener, si son impuestas o reales, y lo que nos cuesta mantenerlas. Posiblemente todos lleguemos a algunas sorpresas y redescubramos algo que posiblemente ya sabíamos pero que habíamos olvidado, que la mayoría de las cosas que nos hacen realmente felices son sencillas y han estado ahí siempre al alcance de la mano.

¿Desearíamos las mismas cosas sin la presión publicitaria con que se nos bombardea continuamente, en los medios de comunicación, en la calle y hasta en un simple partido de fútbol?. ¿Deseríamos lo mismo sin la presión social con que se nos ha educado para llegar a ser alguien ajena a aquello que realmente nos interesa?. ¿De qué cosas nos arrepentiríamos por no haber hecho si de pronto nos encontráramos moribundos con la muerte frente por frente cuando siempre se revela lo esencial de la vida?.

Vivimos en una sociedad confusa, en donde hemos dejado que sea la misma sociedad y sus propios intereses mercantiles quienes nos dicten sutil o explícitamente, qué debemos comer, qué tenemos que comprar y cómo debemos vivir: hemos olvidado la diferencia entre nivel de vida y calidad de vida.

Dar un paso adelante y alienarte del modus vivendi estandarizado es muy difícil, aunque cada vez más gente tiende a volver a lo esencial: ex-urbanitas y neoruralismo, miembros de las comunidades slow, gente que simplifican radicalmente su vida y que son maravillosos ejemplos de que, al menos, deberíamos reflexionar entre la diferencia entre qué es aquéllo que queremos y aquello que realmente necesitamos.

 
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11 Comentarios

  1. 1 - Juanjo

    16 noviembre 2009 11:20

    Los estoicos griegos llevan 2500 años recordándonos cosas esenciales de la vida.
    Si todavía siguen vigentes sus consejos, es porque aún no hemos empezado a hacerles caso.
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  2. 2 - Loli

    16 noviembre 2009 14:25

    Esto me está recordando a un cuento de esos que pasan por internet (lo he buscado y no lo he encontrado) que decía algo así como que un magnate se va de vacaciones a una isla y hablando con el pesquero de lo que podía hacer para ganar mas dinero. El pesquero le decía que tenía lo que quería y el magnate le seguía insistiendo que se podía hacer rico y así jubilarse para estar tranquilo y poder retirarse a una isla. Y el pesquero le dijo que eso ya lo tenía sin necesidad de pasar tantos años de penuria trabajando un montón.
    Gracias por recordarnos que la vida es muchísimo mas que el trabajo y el dinero y hay que valorarlo y disfrutarlo porque igual mañana no estamos aquí.
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  3. 3 - jReilly

    16 noviembre 2009 14:38

    Precisamente Loli!, aunque es muy difícil elegir porque la presión social es inmensa, al menos debemos reflexionar acerca de qué es realmente importante para nosotros, y en consecuencia, llevar un estilo de vida que lo permita en la medida de las posibilidades.
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