The Ecologist nº 39 dedicado a la contaminación acústica y la sociedad del ruido

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“La sociedad moderna es una sociedad ruidosa, muy ruidosa. El ruido crea problemas de sordera en un porcentaje cada vez mayor de la población. Pero eso no es todo. Las consecuencias de la contaminación acústica en la salud humana llegan hasta el infarto de miocardio, insomnio, disfunciones digestivas y muchas otras patologías. Incluso, el ruido crea problemas cuando no se percibe como una molestia apremiante. Aunque se trata de un problema principalmente urbano, el ruido también confunde a las aves y les crea todo tipo de anomalías. A los mamíferos marinos, los radares submarinos les desorientan y por ello muchos cetáceos terminan varados en playas de todo el planeta.

LOS NIÑOS SON LOS MÁS VULNERABLES: los que están más expuestos a estrés acústico desarrollarán patologías diversas, fisiológicas y/o mentales. Este número de The Ecologist trata de todo esto. La contaminación acústica no es una contaminación “menor”, como creen algunos. Es más, diferentes encuestas a la población señalan que la contaminación acústica es la que más preocupa a los españoles, habida cuenta de que España ocupa los primeros puestos del ránking de países ruidosos, detrás de Japón”
The Ecologist

La sociedad del ruido fue uno de los artículos con los que inauguramos este blog, un tema mucho más importante de lo que parece y cuya influencia negativa afecta a todos los seres vivos.

Aunque los medios de comunicación oficiales no le conceden mucha atención, la revista The Ecologist nº 39 le ha dedicado un monográfico abarcando múltiples aspectos, tanto del ruido como del silencio.

Es el número de octubre-noviembre-diciembre 2009 que se puede adquirir en los quioscos por 4 euros y en su web han publicado 6 artículos.

Aquí adjuntamos la editorial y el índice de la revista con los enlaces a los artículos disponibles online:

INDICE

EDITORIAL

POLUCIÓN ACÚSTICA: ¿UNA CONTAMINACIÓN MENOR?

Un informe salido de la dirección del Departamento de Acústica del Instituto Torres Quevedo ha aclarado recientemente: “El ruido es un elemento perturbador de prime­rísimo orden; desequilibra el sistema nervioso, perturba las funciones di­gestivas, entorpece la circulación de la sangre, etc.”.

Sus efectos “invisibles” son muchos más aún y, además, tienen consecuencias desastrosas: el ruido continuo puede desestabilizar la psique de la persona, desestructurar una familia, entorpecer el estudio, crear una sensación de fatiga crónica, acabar con las relaciones sexuales de la pareja… Pese a ello, para los medios, para la clase política, incluso para algunos grupos ecologistas, la contaminación acústica sigue siendo percibida como una forma de “contaminación menor”.

TODO UN MONOGRÁFICO
Hemos dedicado este número, de forma monográfica, a demostrar el craso error que supone el hecho de pensar que la contaminación sonora es una contaminación menor en comparación con otras formas de agresión a la sociedad humana y al mundo natural.

El ruido, un ruido artificial, que excede la cantidad de decibelios que existe en el mundo natural, es una agresión en toda regla, una agresión de tremendas consecuencias, no sólo un pequeño problema sonoro, más o menos molesto. Principalmente, es un problema urbano, sí, pero no exclusivamente urbano.

La contaminación acústica que producen las carreteras y vías de tráfico, por ejemplo, perturban la paz de las aves, las incomunican, con terribles resultados para su búsqueda de alimentos, para sus épocas de celo, para las alertas contra los depredadores. También hay contaminación acústica en los océanos: los más afectados son los mamíferos, como los delfines y los cachalotes, pero toda la fauna marina se ve alterada.

UNA LEGISLACIÓN “FLOJA”
Nos dicen los expertos entrevistados para este número que la legislación española es demasiado “floja” con respecto a otras legislaciones europeas. Aquí, el problema nadie se lo toma en serio. Y, por otro lado, los lobbys en torno a las principales empresas de productos que crean ruido, como la industria automovilística, son muy potentes y poderosos.

¿Qué hacer? Una vez más, la batalla está en dos lugares al mismo tiempo: por una parte, presionando a los entes legislativos, para que velen por los intereses de los ciudadanos y no de unos pocos empresarios; por otra parte, podemos elegir un camino de vida, una forma de vivir, que esté en las antípodas de todo lo que significa ruido, contaminación sonora, alteración de los ritmos naturales, estrés acústico…

UN PROBLEMA GLOBAL
Pero, también una vez más, el problema no es sólo la industria del automóvil, los motores de combustión, los empresarios de algunos lugares de ocio nocturno o la tecnología utilizada en determinadas industrias, construcciones y/o áreas urbanas.

El problema, realmente, es toda una forma de entender, de planificar y de llevar a cabo esta sociedad. Porque esta sociedad, señores, es la sociedad del ruido, del estrés, de la velocidad, del volumen, del ton-ni-son

Aunque no existieran los autos, ni las taladradoras, ni las motos trucadas, ni las discotecas, seguiríamos viviendo en la sociedad del ruido, no sólo un ruido físico, tangible, sino también un ruido espiritual, que no nos permite pararnos a reflexionar, que altera los ritmos naturales, que sustituye la voz venerable del anciano sabio por el parte informativo.

Pero, ¿quedan ancianos venerables? ¿Alguien tendría hoy oídos para las palabras de un patriarca o de una matriarca como los/las que existieron en la Antigüedad? Si no hay discípulos, ¿cómo va a haber maestros? ¿No hay oídos puros ya para palabras puras en el marasmo de ruido, volumen y griterío de la sociedad moderna?
EcoActivistas

Sitio oficial: The Ecologist
En El Blog Alternativo: Revistas

 
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10 Comentarios

  1. 1 - rafael fosch

    5 diciembre 2009 20:13

    Me ha encantado el artículo y reflexio-
    nando un poco lo plantearía al revés: el ser humano proyecta el ruído que hay
    en su interior. Quizás debiéramos antes
    encontrar esa Paz en nuestro interior para que la sociedad deviniéra pacífica
    y silenciosa. Quizás deberíamos detener
    nuestro presuroso andar y dedicar unos minutos diarios al silencio meditativo del Yoga ó a la relajación sofrológica..
    Creo que aunque no veamos ancianos vene-
    rables si los hay y podemos dar con ellos através de sus obras escritas ó no
    por ellos: La libertad primera y última
    de Jiddu Krishnamurti ed. Kairos, el Pro
    feta de Jalil Gibran ed.Urano, Ciencia
    yogui-hindu de la respiración de Ramacha
    raka ed.Edaf, La Sabiduría de los gran-
    des yoguis de Ramiro A. Calle ed.Oniro.
    Responder
  2. 2 - Can-Men

    7 diciembre 2009 02:19

    Hola Rafael

    Gracias por tu comentario y tus aportaciones.

    La revista también tiene artículos sobre el ruido interior y el papel del silencio en la línea que comentas.

    Añado otro “anciano venerable” al que admiramos varios editores de este blog y del que publicaremos bastante: O. M. Ainvanhov.

    Por cierto, también hablaremos en el futuro sobre el libro que citas de la enfermedad como camino del Sr. Dahlke en el post de las drogas.

    Saludos

    Responder
  3. 3 - Manuel Ramos

    2 octubre 2010 03:49

    La verdad es que este tipo de fenomeno la encontramos en todos los rincones de nuestro Perú les señalare lo que ocurre en nuestra localidad: Perú, Piura, Curamori. Desde tempranas horas de la mañana (4 a 4:30) aproximadamente nos despiertan con bocinas que la verdad nos perjudica nuestro sueño, ahora que es mes morado (Señor de los Milagros y el Señor Cautivo), la música es fuerte, ensordecedora, respetando los ideales religiosos, a decir yo soy Católico, pero ahora que hay elecciones en el Perú nos invadían las propagandas políticas, sopretexto que la libertad de prensa, y nuestros derechos como personas y la tranquilidad pública.
    http://www.youtube.com/watch?v=8wtGdcqnoD8
    en este video que grabe personalmente, y espero comentarios sobre este caso y que se puede hacer para evitar este atropello.
    http://www.youtube.com/watch?v=8wtGdcqnoD8
    Atentamente. Prof. Manuel R. V.
    Responder

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