Anji Carmelo, experta en duelo: “Si vives con gozo, gozosa será tu muerte”

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“Al morir, seré un ser invulnerable. Totalmente liberada de este magnífico cuerpo físico que todos tenemos y en un estado sin limitaciones, sin miedos, sin dudas. Nuestra existencia física nos encadena a los miedos y a la vulnerabilidad”

“El cerebro no es la base de la conciencia. No necesariamente se tiene que vivir a través del cuerpo. La gran frustración es reducir todo lo que somos y sentimos y pensamos a este cuerpo. Estamos aquí para cambiar”

“¡Yo no creo en la tragedia! No veo tragedia en la enfermedad, en la muerte: las acepto. Por eso puedo ayudar. Y sé que la persona que sufre saldrá fortalecida de su dolor…”

“¡Uno muere igual que vive! Si gozas de tu vida, de tu presente, gozarás de tu muerte. ¡Vívete! Una vida bien empleada proporciona una muerte feliz. Ah, y si tienes claro cómo quieres morir, así sucederá”
Anji Carmelo

Una de las mayores pruebas por las que pasamos en nuestras vidas es la pérdida de los seres queridos. Seguramente, pocas ordalías son comparables a la de no volver a ver alguien con quien hemos compartido risas, emociones, sentimientos…

Pues bien, como todo lo que sucede en nuestra realidad, hay formas de que el dolor por la pérdida se transforme en una experiencia sanadora. Y de eso sabe mucho Anji Carmelo…

Anji Carmelo nació en Filipinas pero está afincada en España, concretamente en Barcelona, desde hace muchos años. Se doctoró en Metafísica por la Universidad de Los Ángeles, y decidió que su vida profesional iba a estar enfocada a ayudar a la gente que sufre por la pérdida de seres queridos, es decir, que están pasando por un duelo.

Las entrevistas que le realizaron en El Periódico titulada “Cuando muera, seré un ser invulnerable” (12-12-2007) y esta que reproducimos abajo de La Contra de la Vanguardia del 16-06-2003 son muy interesantes por varios motivos. Pero el mensaje principal que yo destacaría es uno que se filtra en cada respuesta que da la doctora Carmelo. Es una de las máximas de vida que no deberíamos olvidar nunca: habría que vivir cada día como si fuera el último de nuestra vida.

Eso es algo que se refleja muy bien en sus 4 libros en los se desgrana el proceso que sigue nuestra autora a la hora de ayudar a vivir desde la aceptación de la muerte:

  • Déjame llorar
  • Camino de héroe
  • Estás en mi corazón
  • De oruga a mariposa

Muchas veces, cuando perdemos algo, nos instalamos cómodamente en el papel de víctima impidiendo en normal proceso del duelo. Con frases como “si estuviera aquí…”, o “nunca le dije…”, intentamos evadirnos de nuestra responsabilidad de seguir con nuestro crecimiento. Pues bien, empecemos ahora a decir todas esas cosas que nunca hemos dicho a los seres queridos, o que no hemos dicho lo suficiente. Hagamos de la vida algo maravilloso. Cada día. Cada momento.

Preparémonos a morir.

¿Qué le dirías a tu pareja/madre/padre/hijo/hija…. si hoy fuera el último día de tu vida?

Pues adelante…

Os dejo con sus palabras.

¿Qué es el duelo?
Es ese periodo de tiempo durante el que procesas el dolor que te ha infligido la muerte de un ser muy querido.

Un dolor emocional…
¡Y también físico! Puedes sentir abatimiento, punzadas en el ombligo y hasta sentir síndrome de abstinencia de cada ruido, olor, forma, tacto del ser que se ha ido…

¿Abstinencia? ¿Igual que de una droga?
Sí. Tus ojos echan de menos el ver al otro en el sofá, tus oídos echan de menos el escuchar su voz o aquellos ruidos que hacía por la casa… ¡La necesidad física es tan grande que, a veces, hace que tú veas u oigas todo eso!

¿Qué puede hacerse en esa situación?
Que alguien te explique que existe esa angustia física (que se suma a la angustia emocional y mental). No saberlo puede dificultar el proceso de duelo hacia la recuperación…

¿Y cómo es ese proceso de duelo?
Tiene cuatro fases. La primera es la del shock: lo sientes todo como amortiguado, distante, lejano… ¡Como si actuase un barbitúrico natural para algodonar tu dolor!

¿Y qué pasa después, en la segunda fase?
No escuchas. Necesitas hablar y que te escuchen. Necesitas expresar tu dolor con palabras, lamentos, gemidos, llantos… En cada sesión de mi grupo de duelo doy un rato a cada participante para expresarse…

¿Grupo de duelo? ¿Qué es eso?
Una reunión periódica de personas que sufren porque han perdido a alguien. Ese contacto les alivia y les ayuda a avanzar bien en su duelo, y les ayudo a llegar al renacimiento.

¿Qué renacimiento? ¿Quién renace?
Esa persona hundida en su sufrimiento. “Renacimiento” es como yo llamo precisamente a la cuarta y última fase del duelo…

Pero nos hemos saltado la tercera fase…
Sí, es cuando empiezas ya a escuchar: es una fase en la que entras y sales del dolor, alternativamente, y eres consciente de ello. Ahí puedes escuchar, y aprender de tu dolor.

Pero el dolor… ¿qué puede enseñarme?
¡No aceptar el dolor es sufrir! Si lo aceptas, te fortalece. Descubre áreas ignotas en ti.

Y… ¿cómo se salta al “renacimiento”?
Si has expresado todo lo que hay que expresar, y si ya admites a ese nuevo ser que en ti ha nacido del dolor, ¡es cuando renaces!

¿A qué nuevo ser se refiere?
Tras la experiencia de dolor, tú ya no eres el que eras antes. Jamás volverás a ser el que fuiste: eres otro. ¡Un ser nuevo! Si lo admites y admites que tu vida puede mejorar (aunque no esté esa persona querida), ¡renaces!

Suena fácil, sí, pero si a alguien se le muere un hijo, esto debe de ser muy difícil…
¿Difícil? ¡Es heroico! ¡Con ese dolor, abrir los ojos cada mañana es una heroicidad! Esos padres no saben verlo en ese momento, pero son verdaderos héroes. Al final, sentirán a su hijo dentro de ellos, más cerca que nunca, y vivirán una vida nueva con él.

¿Cuánto tiempo tiene que transcurrir?
Cada persona necesita su tiempo. Un año, dos… ¡Pero que nadie se sienta culpable si llega antes! El tiempo de duelo no es el barómetro del amor que sentías por alguien.

¿Qué técnicas pueden ayudar a “renacer” a quien sufre tras la muerte de un ser amado?
En verdad, se trata de sentir cariño por uno mismo. Y el grupo de duelo ayuda a eso.

¿Una pérdida afecta a la autoestima?
Verá: muchas personas no sienten en verdad cariño por sí mismas. Basan su autoestima en el cariño de otros, del otro. Y si ese otro desaparece, ¡ay! ¡Adiós autoestima!

¿Y cómo ayuda usted a recomponerla?
Les digo: “Vamos, ahora que cada uno elogie tres cualidades de cada uno de los demás”. Y se emocionan… Es muy bonito.

No solemos oír cosas bonitas de nosotros.
No. Y digo yo: ¿qué nos costaría hacer eso mismo cada día con todo el mundo?

Ya, es que somos un poco cabroncetes…
Inténtelo, ¡y verá qué poder tiene eso para transformarlo todo! ¡Es muy contagioso!

Hábleme de alguna persona cuya actitud durante el duelo le pareciese ejemplar.
A una mujer le mataron a su hija en Sudamérica. La chica, cooperante, daba dinero cada día a unos y, un día que no tenía, la asesinaron brutalmente. En el funeral, aquí, ¡la madre pidió que rezáramos por los asesinos!

Rezar por los asesinos de su propia hija…
Sí: ¡esa mujer ve el mundo con amor! ¡Esa mujer confía en la vida, sin odio, sin juzgar, entiende al ser humano en su totalidad!

Confiar en la vida… ¿En qué consiste eso?
Te pase lo que te pase, no te preguntes ¿por qué?, sino ¿para qué? ¡Esa actitud es confiar en la vida! Es estar convencido de que todo es para bien, de que no hay mal…

¿… que por bien no venga?
¡Eso! El día que lo entendí, todo cambió: entendí de veras el “hágase tu voluntad”…

Pero usted, ¿cómo soporta tanto dolor a su alrededor cada día… sin deprimirse?
¡Yo no creo en la tragedia! No veo tragedia en la enfermedad, en la muerte: las acepto. Por eso puedo ayudar. Y sé que la persona que sufre saldrá fortalecida de su dolor…

¿Cómo puedo prepararme para la muerte –espero que lejana– de mis seres amados?
¿Los amas? ¿Les dices que los amas? Hazlo, díselo ¡hoy! ¿Tienes asuntos pendientes con ellos? Resuélvelos ¡ahora! ¿Por qué lo dejas para mañana? A los seres amados, ¡vívelos! Tu presente con ellos, ¡vívelo bien!

¿Y si soy yo el que muere… esta noche?
Es bueno planteártelo… Respóndete: ¿qué no quisieras dejar pendiente? ¡Acomételo! Ah, y vive. ¡Uno muere igual que vive! Si gozas de tu vida, de tu presente, gozarás de tu muerte. ¡Vívete! Una vida bien empleada proporciona una muerte feliz. Ah, y si tienes claro cómo quieres morir, así sucederá.

Página oficial: Anji Carmelo
Venta online de sus libros
En El Blog Alternativo: Artículos sobre muerte y más allá de la vida

 
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6 Comentarios

  1. 1 - emilio gonzález

    17 mayo 2010 17:47

    Hola, me llamo Emilio González y soy Animador Sociocultural.
    En breve trabajaré como docente en una formación para jóvenes Auxiliares de Ayuda a Domicilio, durante un año, en la isla de Tenerife.

    Entre los temas a tratar NO se encuentra cómo enfrentarse al duelo y la muerte y a mí me parece de vital importancia, para su futura preparación profesional.

    Me gustaría que me asesoraran sobre el tema: páginas web, libros, talleres prácticos con actividades, experiencias vitales, sesiones que se hayan desarrollado anteriormente, etc…les estaría muy agradecido!

    Mil gracias desde las Islas Canarias. Emilio
    animaccion@gmail.com

    Responder
  2. 2 - Can-Men

    19 mayo 2010 23:39

    Hola Emilio

    1. Podrías informarte en el Colegio Oficial de Psicólogos de tu comunidad y ellos te darán los datos de los profesionales expertos en duelos de allí

    2. Aquí hay libros sobre duelo

    3. Dos expertas españolas en duelo son ANJI CARMELO, cuya web y libros se mencionan arriba, y PALOMA CABADAS.

    Saludos y felicidades por tu interés en un tema tan importante

    Responder
  3. 4 - Anji Carmelo

    15 marzo 2012 06:19

    Muerte

    En estos más de 20 años, mi trabajo de apoyo en el duelo ha destacado la necesidad de cambiar el paradigma de muerte y rescatarla de todo lo que pueda añadir más dolor… más angustia. La ampliación de consciencia que estamos viviendo y que está en plena aceleración, no permite que seamos dominados por el miedo. No podemos dejar que viejas formas de interpretar muerte se interpongan y nos priven de una actitud buena y esperanzadora. Necesitamos una nueva perspectiva que ayude a disolver los límites producidos por una vivencia mayoritariamente material.

    La muerte está siempre y nuestra actitud ante ella está influenciando e incluso determinando, no sólo nuestra forma de morir sino nuestra forma de vivir. Podemos y debemos encontrar un enfoque que no nos haga daño y que en vez de suponer un final pueda apuntar a una continuidad.

    Pero nuestra existencia en la materia apunta siempre a finales. La fiesta se acaba, el día también, los años pasan y todo esto nos coloca en una constante despedida de forma que en algún momento nos damos cuenta que nacer nos ha abierto la puerta a la mortalidad. Esto lleva a tener que dar un paso más y es cuando descubrimos que la muerte nos regala la inmortalidad. Cuando perdemos a lo que más hemos querido en algun momento sabemos que lo más importante no se puede perder y que ese ser ya forma parte nuestra.

    Para no tener miedo de la muerte, tenemos que hacernos amigos y lo tenemos fácil porque somos grandes creadores capaces de crear un vergel donde no parece haber nada. Convertir lo que más tememos para que no nos haga daño está a nuestro alcance, y tenemos la razón máxima para hecerlo. Nuestro ser querido nos permitirá, tarde o temprano hacer ese puente entre lo que está aquí que podemos tocar y lo que no podemos tocar pero que está aún más con nosotros que nunca.

    Deshacernos auténticamente del miedo a la muerte tiene como consecuencia todo un estilo de vida liberado, una manera de vivir, que nos eleva por encima de nuestras circunstancias y nos posibilita otra manera de encaminar nuestra vida. No tener miedo a la muerte significa acceder a todo lo que morir proporciona aquí y ahora. Significa vivirnos totalmente y significa poder soltar sin retener nada ya que dejamos de ser dictados por nuestros miedos a los finales. Entonces conquistamos el cambio, la auténtica continuidad evolutiva más allá de lo perecedero.

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