LA MEMORIA DEL BOSQUE: respeto y conservación de los bosques monumentales

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“Los árboles y bosques monumentales silvestres, como verdaderas obras de arte naturales que son, deberían salvaguardarse”

“La regla de oro, en todo caso, ha de ser no dejar huella. Estos lugares y sus inmediaciones, idealmente, tendrían que encontrarse incluso libres de indicadores, marcas o carteles que desvirtúan el paisaje y resultan de dudoso gusto”

(Artículo de Juanjo de Murcia)

Si eres de los que te fascinan de forma mágica los bosques, no puedes dejar de visitar este blog: La memoria del bosque, donde encontrarás citas y fotos sobre sus amigos los árboles.

Esta gente, cuando se mueve por un entorno natural, vibran al mismo nivel que el medio, por lo que han acabado conociendo y comprendiendo a los habitantes del lugar. Igual que yo pongo las fotos de mis hijos en mi blog, ellos ponen las fotos de sus vecinos y amigos, los árboles, entre los que caminan con frecuencia para conversar con ellos en ese idioma universal que no se puede escuchar con los oídos.

Visitar un bosque es como visitar un templo budista mientras están meditando. Habría que guardar unas normas y un respeto.

En ocasiones, cuando vamos a un medio natural llevamos nuestras costumbres, cacharros y maneras, pisando igual que en una acera, muchas veces por desconocimiento. Pues ellos quieren enseñarnos a fluir por ese medio, para no molestar ni herir a esos monjes con ramas y hojas que allí viven.

En su experta opinión, los árboles y bosques monumentales silvestres, como verdaderas obras de arte naturales que son, deberían salvaguardarse, con las precauciones contenidas en este decálogo, firmado por 10 asociaciones naturalistas:

DECÁLOGO ÉTICO PARA LA VISITA Y CONSERVACIÓN DE LOS ÁRBOLES Y BOSQUES MONUMENTALES SILVESTRES

En los últimos tiempos, los árboles monumentales y bosques de especial interés están soportando una presión acentuada, a causa de la curiosidad y la creciente atención que merecen. Sin embargo, este legítimo interés pone en grave peligro a corto plazo unos seres y ecosistemas de incalculable valor que si han llegado hasta nosotros ha sido, en no pocas ocasiones, por encontrarse en lugares inaccesibles o poco conocidos. Urge regular, del modo más preciso y exigente, las visitas guiadas a estos verdaderos santuarios de la vida silvestre.

Hay árboles monumentales en plazas, parques e iglesias, en las cercanías de los pueblos y en otros lugares más o menos humanizados cuya visita es aconsejable (siempre que se respete escrupulosamente el entorno) y tiene un extraordinario sentido didáctico. En cambio, los árboles y bosques monumentales silvestres deberían, en nuestra opinión, salvaguardarse con las precauciones que concretamos en este decálogo.

Cualquier alteración de estas pautas debería efectuarse sólo tras un estudio cuidadoso de las posibilidades y las restricciones que, en su caso, se considerasen necesarias para preservar este patrimonio arbóreo. Hemos de pensar que basta un grupo o una persona, una Administración poco escrupulosa o una actuación descuidada durante un breve lapso de tiempo para terminar con la vida de un árbol o sentenciar un bosque centenario, comprometiendo así un proceso vital que deberíamos transmitir a las generaciones futuras, quien sabe si por cientos de años aún.

Además de introducir los cambios normativos necesarios, hay que exigir que las administraciones locales, autonómicas y del Estado, cumplan las leyes vigentes. Y, para ello, que establezcan los mecanismos reales de control, gestión y uso de los árboles y arboledas singulares, poniendo los medios materiales, humanos, técnicos y económicos necesarios y específicos.

Así pues, proponemos:

1- Todo árbol o bosque monumental que ha sobrepasado cierta edad – por la simple protección del olvido, el desconocimiento, la inaccesibilidad o el respeto- debería tener una consideración legal, pero antes de nada, ética, que sirviera para garantizar de forma efectiva su protección.

2- La divulgación de la localización de árboles y bosques monumentales silvestres puede hacerlos vulnerables y los deja indefensos frente a visitas más o menos masivas y planes irresponsables de desarrollo turístico que venden este nuevo producto sin preocuparse de analizar convenientemente el estado del patrimonio y de su entorno y el grado de afectación al que se le somete. Se recomienda especialmente no publicitar localizaciones GPS, itinerarios o indicaciones demasiado exactas.

3- Cuando, a efectos de la declaración bajo una figura de protección determinada o por cualquier otro motivo, se produzca la divulgación de la situación exacta de estos árboles, deberán establecerse previamente las condiciones oportunas de visita. Si no ha sido así, convendría acentuar de forma inmediata la vigilancia y restringir -si fuera necesario- el número de visitas al ejemplar y su entorno como forma de minimizar en lo posible los efectos que pudiera acarrear el aumento de la presión.

4- En ningún caso, empresas privadas con fines comerciales u organizaciones de cualquier tipo deberían publicitar y vender este patrimonio al margen de una estricta regulación que sería imprescindible para conservar este legado. Tampoco deberían favorecerse ni anunciarse las visitas en grupo.

5- Pese a la apariencia de seres invulnerables e irreductibles que puedan tener estos árboles y bosques, pueden resultar extraordinariamente frágiles y sensibles a los cambios repentinos en su entorno, a las agresiones a su sistema radicular e incluso a las visitas que trepan, pisan reiteradamente las raíces del cuello y causan así daños graves por descortezamiento y apelmazamiento del terreno, sin hablar ya de actos directamente vandálicos como las marcas en la corteza o el abandono de desperdicios.

6- Es importante, si se asume la responsabilidad de acercarse a conocer estos árboles o bosques excepcionales, hacerlo en solitario o en un grupo reducido, además de contar con el conocimiento de la Administración responsable y la autorización del propietario.

7- En cualquier caso, las visitas a estos lugares deberían hacerse a pie, evitando por completo el acercamiento en vehículos motorizados, que distorsionan el entorno y banalizan la propia percepción del valor de estos árboles y ecosistemas.

8- La construcción y adecuación de senderos o pistas de acceso, incluso bajo el lema del ecoturismo, puede acarrear a corto o medio plazo la pérdida o deterioro del patrimonio que se pretende explotar, además de alterar drásticamente la estética y el equilibrio del ecosistema.

9- Debería prohibirse expresamente la recolección de material vegetal y de cualquier elemento del árbol y del entorno, incluida tierra, madera caída o materia orgánica del interior de los troncos en descomposición. En este sentido, es de difícil justificación la perforación de estos árboles con barrenas Pressler para determinar su edad.

10- La regla de oro, en todo caso, ha de ser NO DEJAR HUELLA. Estos lugares y sus inmediaciones, idealmente, tendrían que encontrarse incluso libres de indicadores, marcas o carteles que desvirtúan el paisaje y resultan de dudoso gusto.

PRECAUCIONES EN TORNO A LOS VIEJOS ÁRBOLES

  1. Elevar o rebajar el nivel del suelo original. Rellenar con grava o tierra, hacer o rellenar hoyos o taludes existentes.
  2. Hacer zanjas o excavaciones, asfaltar o pavimentar el terreno circundante. Labrar la tierra o removerla.
  3. Hacer hogueras y fuegos de cualquier tipo.
  4. Aparcar y lavar coches. El tránsito de maquinaria y vehículos, especialmente los pesados.
  5. Podar sin permiso y utilizar pinturas o mastics para tapar las heridas.
  6. Hacer incisiones en el tronco o ramas, así como clavar carteles y atar cuerdas o alambres de cualquier tipo.
  7. Verter cualquier tipo de basuras, residuos o productos químicos, aceites, gasolina, detergentes…
  8. Almacenar cualquier tipo de materiales, especialmente los de obra (la cal y el cemento, aditivos químicos, abonos, pesticidas, carburantes…)
  9. La colocación de cables que cruzan la copa.
  10. La colocación de hormigoneras que incluso en una situación aparentemente apartada, puedan verter en el campo del tejo el agua de los lavados, altamente tóxica para las raíces por su contenido en cemento y cal.

Se recomienda también:

  • No cambiar bruscamente el entorno con riegos automatizados o aplicación de abonos químicos, herbicidas…
  • Evitar la construcción de nuevas corras o asientos circulares de piedra alrededor del tronco y en todo caso, no utilizar cemento.
  • Proteger durante las obras el “campo del tejo” mediante cercado de vallas móviles no clavadas en el terreno.
  • Aplicar un abonado orgánico de cuando en cuando, esparciendo en los alrededores (nunca junto al tronco) un poco de humus o estiércol bien hecho.

Sitio oficial: La memoria del bosque
En El Blog Alternativo: Artículos sobre bosques
En El Blog Alternativo: Artículos de Juanjo de Murcia

 
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5 Comentarios

  1. 1 - Abuela Cyber

    22 diciembre 2009 20:03

    A todo el EQUIPO mis deseos de ….

    Que en estos días y….siempre, vivan la paz y regocijo de la vida, el amor, la bondad y el don de dar..
    .
    Que disfruten la compañía de seres que aprecian y/o el recuerdo de idos.
    .
    Y soñando con que colaborando cada uno un poquito, en estos sentires expresados, podemos ir cambiando el mundo…..
    .
    Martha
    .

    Responder
  2. 2 - Can-Men

    22 diciembre 2009 20:51

    Hola Martha

    Gracias de parte de todo el equipo por tu felicitación navideña.

    Además de soñar, lo mejor es que todos nos pongamos manos a la obra.

    Felices fiestas a todos

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