WINTERREISE, de Franz Schubert: es invierno por fuera y por dentro

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Winterreise (Viaje de Invierno) es un conjunto de 24 canciones que Franz Schubert escribió para piano y voz (en alemán conocidas como Lied) y que relatan, sin una línea argumental definida, el paseo de un caminante a través de un paisaje invernal, gélido y sombrío, tras conocer que su amada le ha rechazado.

El protagonista de la historia, despechado por su prometida (forzada por la presión de su familia y su estatus social), pasea y camina por diferentes parajes en un ambiente de pleno invierno, sin cruzarse con nadie excepto un organillero (Der Leiermann, la última Lied).

Es un último viaje, de reflexión, redención y finalización. El invierno simboliza dicho estado como fase final de un ciclo que va a dar paso a otro de renacimiento, haciendo honor a ese carácter de la estación en que todo parece acabar, todo es más oscuro, duro, frío y desagradecido, pero necesario. En breve llegará la primavera y hará que todo renazca otra vez. Un claro símbolo de crisis, representado en la naturaleza.

Las 24 canciones son dos conjuntos de 12 poemas de Wilhem Muller. Schubert los musicó y unió en una sola obra (OP 89, D 911), casi póstuma, pues fue escrita durante el último año de su vida. De ello se deduce su amplia calidad evocadora, los cambios de tonalidad y la capacidad expresiva de cada una de las Lied. Su audición reclama usar nuestras capacidades intuitivas e imaginativas para ponernos en la piel del personaje y su paseo.

Es una obra difícil, sobre todo si el oyente no está acostumbrado a escuchar música de este estilo. Parecidas a las canciones de la época isabelina, de las que ya os hablamos en el blog, son historias sobre sentimientos, sucesos y momentos. La música y la letra van en la misma dirección y una no sabe vivir sin la otra.

Aunque las letras describen el paisaje y lo que el caminante siente, el contenido de la obra va más allá pues intenta relatar una crisis existencial a través de momentos musicales. Por ello se necesitan varias audiciones: primero integrar y conocer las canciones, luego leer las traducciones de las letras y por último ir profundizando en lo que nos cuentan.

La música etiquetada cómo “clásica” tiene, entre muchas otras, esta característica. Pide que se le preste atención, se debe leer el libreto explicativo y conocer la historia subyacente. Todo, claro, en función del grado de interés que nos suscite. La educación musical que hemos recibido nos limita a melodías simples y conceptos concretos, con lo cual este tipo de obras se nos presentan como complicadas.

Como ejemplo, muchas de las canciones tienen ritmo “de caminante”, según el propio Schubert describió. Parece que el paso en el camino crece o decrece en función del estado de ánimo de nuestro protagonista. Los cambios de acorde de mayor a menor, de tonalidad entre canciones, de dinámica…, hacen destacar la obra como un intento de realzar los sentimientos y vicisitudes que vive nuestro despechado andante al mismo tiempo que interioriza su historia.

La primera canción, Gute Nacht – Buenas Noches, nos relata el momento de la despedida de su amada. La última estrofa, en re mayor, adquiere un tono más alegre pues parece que está recordando el pasado. No obstante, la última frase, “An dich hab’ ich gedacht” (que he pensado en ti), vuelva al re menor como despedida definitiva.

Como extranjero he llegado,
como extranjero me vuelvo a ir.
Para mí Mayo ha ondeado
con ramos de flores.
La muchacha habló de amor,
su madre hasta de matrimonio,
Y ahora el mundo está tan turbio,
el camino envuelto en nieve.

De mi viaje no puedo
elegir la hora de partida,
tengo que encontrar el camino yo mismo
en esta oscuridad.
Una sombra de la luna
es mi acompañante,
y por los blancos campos
busco las huellas de la fiera.

En Erstarrung (Entumecimiento) letra y música nos describen un sentimiento de desesperación, casi de apego enfermizo. El caminante busca los pasos de su amada en los pasos que dejó en la hierba que ahora duerme bajo la nieve. Otra vez, los tonos mayores se usan para describir recuerdos.

Quiero besar el suelo,
atravesando hielo y nieve
con mis lágrimas ardientes
hasta que vea la tierra.

¿Dónde encontraré una flor?
¿Dónde verde hierba?
Las flores están marchitas
el prado está tan pálido.

Particularmente poética es Irrlicht (Fuego Fatuo), en la que el caminante empieza a asumir su dolor, a tomar conciencia de lo que le sucede y a ver la luz en cuanto a encontrar una salida a sus penas. Musicalmente es precioso como, a mi parecer, el cantante usa su amplitud de dinámica y tonal. Es capaz de subir a agudos altos y luego bajar a graves, combinándolos con volúmenes altos y casi susurros.

https://www.youtube.com/watch?v=eIOmnYGsmhA

En el abismo más profundo
me atrajo un fuego fatuo;
Cómo encontrar una salida
no se me aparenta difícil.

Estoy acostumbrado a andar confuso,
cada camino lleva a su meta:
Nuestras alegrías, nuestros anhelos,
¡Todas un juego de perdición!

Me volví tranquilamente.
Toda corriente encuentra su mar,
también cada pena su tumba.

Frühlignstraum (Sueño de Primavera) es también muy evocativa. El caminante se duerme y sueña con la primavera, que simboliza el final de su duro viaje. Musicalmente, el sueño está descrito en compás de 3/4 (como un vals), y cuando despierta (cantó el gallo…) su alegría se desvanece al descubrirse otra vez en un paraje nevado y frío, al igual que sus sentimientos.

Soñé con coloreadas flores
como las que florecen en mayo;
Soñé con verdes prados,
con el gracioso canto de los pájaros.

Y cuando cantó el gallo,
abrí mis ojos;
Estaba oscuro y frío,
los cuervos graznaban en el tejado.

Pero, en los cristales de la ventana,
¿Quién pintó esas hojas?
¿Os reiréis de los soñadores,
que ven flores en invierno?

Der Stürmische Morgen (Mañana Tormentosa) hace una analogía entre la fuerza del invierno y el estado interno del caminante, comparándolo con una tormenta.

¡Cómo ha roto la tormenta
el gris vestido del cielo!
Los jirones de las nubes revolotean
en fatigada lucha.

Y rojas llamas de fuego
pasan entre ellas:
¡A eso llamo una mañana
acorde con mis sentimientos!
No es más que el invierno,
¡El invierno, helado y feroz!

Por último, Der Leiermann (El Organillero), parece la Lied más oscura y tétrica pero quizá es la más reveladora. Es la conclusión del viaje: algunos interpretan esa figura como la muerte, el final de todo y la rendición del caminante. Otros, como una muerte interna, un organillo que suena sin cesar (fantásticamente recreado por la monotonía y cadencia del piano) y que seguirá sonando pase lo que pase, como lo hace la vida, queramos o no.

Nadie quiere oírle,
nadie le ve,
y los perros gruñen
al viejo.

Y él deja que todo ocurra
como quiera,
toca y su lira
nunca está tranquila.

Viejo extraordinario,
¿Debo seguirte?
¿Querrás acompañar con tu
lira mis canciones?

Estos ejemplos sirven para detallar el ritmo y talante de la historia. Cada paso, cada paseo y cada nuevo paraje le recuerdan a su amada, a los tiempos vividos y a la experiencia que tiene que sufrir.

De ahí que cada nueva canción varíe en cuanto a ritmo, sensación, intensidad y emoción, pues toda la historia es un vaivén interno, una lucha por superar lo acontecido y continuar con la vida. Los tonos menores evocan la pena, los mayores los recuerdos y la alegría, las ganas de volver.

Esa analogía con el invierno, la estación de la muerte, del final para pasar a un inicio, resulta particularmente bien descrita en Winterreise.

En Wikipedia tenéis un pequeño detalle de cada canción y su sentido, y en esta web una traducción de las letras al español.

Los temas que podéis escuchar en este post están en el CD Franz Schubert: Winterreise, DECCA, 1991. Interpretado por el tenor Peter Schreier y el pianista András Schiff.

Los vídeos pertenecen a la interpretación del Barítono Andrew D. Whitfield y a la pianista Jessica Paul

El Blog Alternativo os recomienda también la interpretación del Barítono Thomas Quasthoff y el pianista Daniel Barenboim, en el catálogo de Deustche Grammophon.

Cuadro: Die Winterreise, Caspar David Friedich, 1827
En El Blog Alternativo: Invierno, la estación olvidada

Autor: Carles Pérez (Karolus)
Astrólogo, Terapeuta Transpersonal, Morfopsicólogo y Formador en Being The One
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