Inteligencia Emocional de Daniel Goleman

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“No se ve bien sino con el corazón.
Lo esencial es invisible a los ojos”
Antoine de Saint Exupery: El principito

Ahora que Karolus nos ha mostrado, de forma tan magistral, el sentido más profundo y elevado del Mago de Oz, me ha puesto en bandeja el argumento guía para escribir sobre el libro que Daniel Goleman publicó en 1995 y que tanta relación me suscita con el cuento: Inteligencia Emocional.

Cuando leí este libro descubrí todo un concepto nuevo de encarar la vida. Hasta entonces sólo había oído hablar de la Inteligencia Intelectual (Cociente Intelectual), a partir del cual se medía, tradicionalmente, la capacidad de las personas, académicamente hablando. Siendo incluso, en nuestro sistema educativo, casi exclusivo en la elaboración de la autoestima de las personas.

Daniel Goleman, con su bestseller mundial, se adentra en la Ciudad Esmeralda, recupera al hombre de hojalata y nos muestra otro mundo del ser humano, el emocional, otro reino que para ser gobernado necesita de su propia inteligencia. Y lo mejor de todo, recupera el dominio como complemento al racional, no como contrario. Para tener éxito social, para ser feliz, la inteligencia racional no basta (como mucho constituye el 20%).

“La dicotomía entre lo emocional y lo racional se asemeja a la distinción popular entre el corazón y la cabeza. Saber que algo es cierto ‘en nuestro corazón’ pertenece a un orden de convicción distinto -de algún modo, un tipo de certeza más profundo- que pensarlo con la mente racional.”

Una vez que nos muestra la existencia de otro mundo y su importancia, penetra en él para desengranarlo y explicarnos como llegar a su dominio. Todo ello jalonado de estudios, ensayos y datos empíricos, como gusta en nuestra sociedad, científica por excelencia, para generar credibilidad racional.

Pero, ¿cuál es la clave para llegar a ser “el rey de nuestro mundo emocional”?. Daniel Goleman habla del concepto del control de las emociones para que no secuestren nuestro pensamiento y por tanto, no nos inhabiliten para tomar decisiones beneficiosas para nosotros.

Y para llegar a este autocontrol hay que ser conscientes de uno mismo, y lo define de manera clara y sencilla:

“Ser consciente de uno mismo significa ser consciente de nuestros estados de ánimo y de los pensamientos que tenemos acerca de esos estados de ánimo. Ser consciente de uno mismo, en suma, es estar atento a los estados internos sin reaccionar ante ellos y sin juzgarlos.”

En el fondo nos lleva a contemplar seriamente la importancia de desarrollar la virtud de la templanza, no como represión de las emociones sino como el equilibrio, dando a cada sentimiento su propio valor y significado.

Sentimientos de ira, rabia, enfado, que en otro tiempo, como hombres primitivos, servían a un instinto de supervivencia deben evolucionar y ponerse al servicio de obras mayores. No hay mejor defensa que no sentirse amenazado, luchando contra la ilusión de poder e invulnerabilidad que generan esos sentimientos.

Porque a nadie se nos escapa que la agresividad genera agresividad, se retroalimenta y nadie involucrado, gana la partida, teniendo todas las partes responsabilidad en la causa de situaciones complejas y, sobre todo, en la opción de elegir cómo sentirse y actuar en cada caso.

“Lo que normalmente termina como conflicto comienza (…) como un problema de comunicación, una suposición gratuita y una conclusión precipitada que lleva, a su vez, a enviar un mensaje ‘duro’, un mensaje que resulta muy difícil de escuchar.”

Daniel Goleman repasa emociones como el miedo, la ansiedad, la tristeza, la ira, analiza su origen y, sobre todo, sus consecuencias desmedidas. Para recordarnos, como muchos otros autores, la importancia del pensamiento positivo en el control.

Para, finalmente, fundamentar el buen gobierno del mundo emocional en el concepto de la empatía (empatheia, sentir dentro) o capacidad de percibir la experiencia subjetiva de otra persona. Más común, la capacidad de ponerse en el lugar del otro. Como el estado básico para entendernos, respetarnos y amarnos, con altruismo y compasión.

“La empatía es el modo más eficaz de escuchar sin adoptar una actitud defensiva”

El libro tiene una primera parte teórica en la que explica, biológicamente, como la mente emocional es más veloz que la racional, que se pone en marcha sin detenerse ni un instante a considerar lo que está haciendo. Así las acciones que surgen de ella conllevan una fuerte sensación de certeza pero su rapidez anula la reflexión analítica característica de la mente pensante.

El libro tiene una segunda parte práctica donde repasa:

  1. Las relaciones de pareja
  2. Los roles de ejecutivos perjudiciales para la empresa
  3. La salud y su dependencia de las emociones
  4. La familia como cuna de la educación de los niños y sus posibilidades en la mejora social
  5. Así como otros problemas sociales tales como la depresión, las drogas, etc.

Y si el pensamiento positivo en nuestro dialogo interior y exterior es clave, clave es el mensaje de Daniel Goleman cuando, al final del libro, nos convence sobre la viabilidad de aprender a ser más inteligentes emocionalmente ya que el control de las emociones es cuestión hábito y los hábitos, aunque muy arraigados, se pueden cambiar: desaprender para aprender de nuevo, “el reaprendizaje emocional“.

Fijémonos que, a lo largo de todo este artículo, hablamos de reconocer sentimientos y de aprender hábitos, con lo cual, tanto a Daniel Goleman, como a muchos de nosotros, se nos antoja obvio terminar hablando de la necesidad de incluir todo esto en la educación de nuestros pequeños.

“La alfabetización emocional es tan importante como el aprendizaje de las matemáticas o la lectura”. Sería bueno “un objetivo común consistente en elevar el nivel de competencia emocional y social del niño como una parte de su educación regular (…) por una educación más afectiva”.

“La aplicación óptima de los programas de alfabetización emocional debe comenzar en un período temprano, adaptarse a la edad del alumno, proseguir durante todos los años de escuela y aunar las fuerzas conjuntas de la escuela, el hogar y la comunidad en general.”

Daniel Goleman, cual Dorothy con zapatos plateados, nos lleva, en su libro, por todo el reino de Oz, ajustando el enfoque de nuestras gafas a nociones vitales para la vida: liderazgo, asertividad, empatía, dominio de los sentimientos, conciencia de uno mismo, intuición, autoaceptación, solución de conflictos, armonía, democracia, trabajo en equipo, habilidad social, etc.

Unos diez años después, el autor da un paso más y nos lleva a los mundos social y ecológico

Autora: Itziar Azkona Coach by NLP Academy of Croydon with John Grinder
Website: www.coachingemodus.com
Mail: iazkona@coachingemodus.com

Sitio oficial: Daniel Goleman
Venta online de sus libros
Más información: Inteligencia Emocional
Más información: Test de Inteligencia Emocional
En El Blog Alternativo: “La inteligencia ecológica” de Daniel Goleman
En El Blog Alternativo: Toshiro Kanamori y la pedagogía para ser feliz y pensar en los demás
En El Blog Alternativo: Las 7 leyes espirituales de Deepak Chopra

 
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14 Comentarios

  1. 3 - Miguel Ceballos

    29 julio 2012 19:17

    He estado pensando leer este libro un tiempo, pero ya me acabas de hacer tomar la decision. Actualmente estoy leyendo piense y Hagase Rico y Como ganar amigos e influir sobre las personas. Este libro veo que se relaciona en la tematica y sin duda me puede servir de mucho
    Responder
  2. 5 - Itzi

    13 septiembre 2012 14:38

    Gracias Psicología Barcelona por tu comentario. A veces, comentar a los grandes no es sencillo. Un fuerte abrazo emocional!!!!
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