El regreso a nuestra esencia: el ejemplo de Henry Nouwen

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Pasar de dar clases a universitarios a vivir con enfermos mentales supuso, al menos para mí, dar un paso hacia la plataforma donde el padre abraza a su hijo arrodillado. Es el lugar de la luz, el lugar de la verdad, el lugar del amor. Es el lugar donde yo quiero estar aunque me da mucho miedo llegar a él. Es el lugar donde recibiré todo lo que deseo, todo lo que siempre he esperado, todo lo que necesitaré, pero también es el lugar donde tengo que dejar todo lo que quiero retener. Es el lugar que me enfrenta con el hecho de que aceptar de verdad el amor, el perdón y la curación es, a menudo, mucho más duro que entregarlo. Es el lugar más allá de lo que uno mismo puede obtener, merecer y de las recompensas que puede recibir. Es el lugar de la rendición y de la total confianza.
Henry Nouwen, prelado y escritor

Henry Nouwen fue uno de las figuras espirituales más intensas y sinceras que vivieron en el siglo pasado. Su ejemplo e inspiración han servido a pensadores de muy diverso cuño, tanto cristianos como de las más diversas tradiciones religiosas…

Lo dejó todo para vivir junto a enfermos mentales y aprender de su ejemplo de luz.

El mensaje de Nouwen tiene una base aparentemente muy simple, pero llena de sabiduría: Dios ama indistintamente a cada uno de sus hijos. Desde una perspectiva católica pero libre de prejuicios, Nouwen plasmó en sus escritos su absoluta convicción en el Amor de Dios. Para él, la confirmación de tal seguridad vino precisamente a través de su trabajo con personas aparentemente apartadas de la Gracia del Creador.

Nouwen desarrollaba su respetada carrera en varias universidades de renombre, como Yale, Notre Dame o Harvard. Pero un día decidió que su camino debía tomar otra dirección. Y esa dirección era unirse a una comunidad dedicada a los enfermos mentales situada en Daybreak, cerca de Toronto (Canadá). Las dudas asaltaban su camino en esa temprana etapa, y como él mismo comentaba:

“… sabía muy poco acerca de cómo anunciar el Evangelio de Jesús a personas que escuchaban más con el corazón que con la mente, y que eran mucho más sensibles a cómo vivía yo que a mis palabras”

De hecho, una de las señales que más influenciaron a Nouwen para tomar su decisión fue la aparición en su vida de un cuadro y lo que significaba. La pintura fue “El regreso del hijo pródigo“, pintado por Rembrandt y conservado en el museo Hermitage de San Petersburgo.

En este cuadro Rembrandt quiso expresar la parábola del regreso del hijo perdido al seno del Padre universal, que aparece en el evangelio de Lucas cap 15, versículos 11-32: una de las más conocidas del Nuevo Testamento. La forma como el pintor expresó lo que significaba el amor infinito de Dios por cada una de sus creaturas impresionó en gran medida a Nouwen, hasta el punto de escribir un magnífico libro sobre ello, “El regreso del hijo pródigo”.

Estamos en un momento clave en la historia de la Humanidad en el planeta. Ejemplos como los de Nouwen deberían enseñarnos que todos tenemos nuestro gran papel en el cambio que necesariamente debe ocurrir en la forma de ver la espiritualidad, de observar, en definitiva, como nos relacionamos no sólo entre nosotros en cuanto seres humanos, sino también con el resto de los seres y elementos que componen nuestra realidad.

Debemos ser conscientes que no respetar a una persona con Síndrome de Down es no respetarnos a nosotros mismos, y que es exactamente igual que no respetar a cualquier otro ser que comparte viaje con nosotros. No somos partes separadas de un todo, SOMOS ESE TODO.

Y cómo en la parábola que tanto impresionó a Nouwen, debemos aprender a dejar de lado el orgullo y tantas otras cosas y aceptar que Dios, o el espíritu o, en esencia, nosotros mismos, estamos ahí para poder volver. Para poder retornar a lo que en el fondo sabemos que está bien, a lo que está detrás de tantas y tantas capas de maquillaje virtual.

Y dando la vuelta a la parábola: ¿cuántas veces no intentamos aceptar a los demás tal y como son, perdiendo muchas veces oportunidades únicas de aceptarnos a nosotros mismos?

Os recomiendo fervientemente “El regreso del hijo pródigo”. Pocas veces he leído algo tan sincero y auténtico como las palabras serenas de Nouwen sobre la aceptación de los demás y de uno mismo.

Y en ese camino estamos…

 
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