“Lo light lleva aspartamo, un veneno”: entrevista a Marie-Monique Robin

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“El 90% de las enfermedades crónicas están ligadas al medioambiente y al ESTILO DE VIDA TÓXICO que llevamos. El director de la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer de Lyón dice que en los últimos 20 años se ha duplicado el cáncer. En la India no hay casi cánceres, porque no comen basura, no consumen en plástico, no usan pesticidas (excepto Punjab)”

“La preocupación medioambiental que sacude Francia y Alemania no ha llegado a España. Ahora trabajo en la relación entre la exposición a productos químicos que entran en la cadena alimentaria (herbicidas, pesticidas, plásticos, aditivos) y el cáncer, la esterilidad, el párkinson, la obesidad… ¡Está totalmente confirmada! Y España es el país con más cáncer de testículos asociado a los pesticidas
Marie-Monique Robin

Marie-Monique Robin, periodista especializada en agroalimentación y autora del libro “El mundo según Monsanto” es una de las personas que más activamente están trabajando para advertir a la población de los graves riesgos de nuestra alimentación y estilo de vida actual.

No cesa de conceder entrevistas e impartir conferencias sobre el documental del mismo título que el libro.

Hace unos meses ya publicamos su fuerte crítica a los cultivos transgénicos en “¿Tu comerías insecticida?, que es respaldada por otros expertos como Seralini o Vandana Shiva, y activistas en todo el mundo, y ahora analizamos una reciente entrevista en El Periódico titulada “Lo light lleva aspartamo, un veneno” en la que amplía su radio de denuncia y nos advierte sobre el bisfenol A en plásticos, el edulcorante aspartamo, los herbicidas, pesticidas, aditivos y en general los 80.000 químicos con los que convivimos desde la II Guerra Mundial y de los que sólo se ha estudiado un 8%.

Marie-Monique Robin no es simplemente una aguafiestas que nos quiere amargar nuestra artificial y empaquetada comida, le  preocupa de verdad lo que comemos porque es hija de campesinos de Gourgé, un pueblo cercano a Poitiers (Francia) y tiene también tres hijas a las que “NO QUIERE ENVENENAR”.

La autora sostiene en sus charlas que estamos realmente dormidos y no queremos ver las dimensiones e implicaciones de nuestra alimentación, tanto en términos de salud (más bien enfermedad) y de control del mundo.

Ninguna de las afirmaciones de esta entrevista son gratuitas o carentes de documentación seria.

Ya hemos hablado en muchas ocasiones sobre transgénicos y tóxicos, destacando los libros “Nuestra contaminación interna” y “Peligro, los aditivos alimentarios“, y respecto al aspartamo y bisfenol se puede encontrar abundante bibliografía:

  • ASPARTAMO: aquí, aquí y en los documentales que colgamos abajo: “Aspartame: Sweet Misery” y “Nutrición y comportamiento” del Dr. Rusell Blaylock en el que analiza los efectos secundarios del azúcar, aspartamo y otros productos en la violencia social
  • BISFENOL A: aquí y aquí
  • TRANSGÉNICOS: todos los documentales y estudios científicos aquí

Y no hay que exiliarse a ninguna isla desierta u otro planeta para mejorar nuestra alimentación y dejar de contaminarnos. Como explica esta experta, y tantos otros autores, la clave está en lo ecológico y en tomar decisiones como consumidores conscientes.

Y si no lo hacemos por nosotros, que “ya estamos acabados” según sus propias palabras, al menos por las generaciones futuras, porque nuestros hijos nos acusarán

Estas son las palabras de Marie-Monique Robin:

No se ha demostrado que los transgénicos sean nocivos.
No se ha podido. El doctor Arped Pusztai, del Instituto Rowett, de Aberdeen, descubrió que las ratas alimentadas con patata transgénica desarrollaron defectos en el sistema inmunológico. ¡Desmantelaron el laboratorio! Pasó algo parecido con Manuela Malatesta, en Italia, que estudiaba la soja transgénica.

Su demonizado Monsanto sí ha hecho estudios.
Son estudios realizados durante tres meses, un plazo adecuado para valorar la toxicidad aguda. Pero para medir la toxicidad crónica hay que emplear al menos dos años de trabajo y 10 millones de euros. Aun así, Europa está en contra de los transgénicos, excepto España.

¿Por qué España es diferente?
Cómo decirlo para no ofender…

Suéltelo sin más.
España se encuentra en una situación similar a la de Francia hace 30 años, cuando llegó la llamada revolución verde. La modernidad para ustedes es importante, y creen que es moderno el uso de transgénicos.

Estamos atrasados, vaya.
Digamos que la preocupación medioambiental que sacude Francia y Alemania no ha llegado aquí. Ahora trabajo en la relación entre la exposición a productos químicos que entran en la cadena alimentaria (herbicidas, pesticidas, plásticos, aditivos) y el cáncer, la esterilidad, el párkinson, la obesidad… ¡Está totalmente confirmada! Y España es el país con más cáncer de testículos asociado a los pesticidas.

Visto el panorama, ¿qué no se lleva usted a la boca?
Una cola light, por ejemplo. En toda la comida light, desde los yogures al chicle sin azúcar, hay aspártamo, que es un auténtico veneno. Se ha demostrado que en animales provoca leucemia y tumores cerebrales.

Más hallazgos para no dormir.
Hay que evitar envases que contengan bisfenol A, una hormona sintética que se inyecta en el plástico para endurecerlo. Su uso es frecuente en biberones, botellas de agua, fiambreras, en el interior de las latas de maíz… ¡Dentro de un año se hablará mucho de esta molécula! Es un perturbador endocrino peligroso, en especial para las embarazadas.

¿Cómo de peligroso?
Los residuos de la hormona sintética atraviesan la placenta –que no es la barrera inexpugnable que creíamos– y el feto las absorbe. Durante la formación de los órganos, la hormona sintética usurpa el lugar de las naturales, y activa el crecimiento, pero mal. De modo que el niño nace bien, pero a la larga sufre cáncer, obesidad, diabetes. Y están también los herbicidas…

No sé si preguntarle más.
Unos 80.000 productos químicos fueron puestos en el mercado tras la segunda guerra mundial. En España, el franquismo funcionó como barrera protectora; pero el resto de países abrazó con alegría la vida moderna. No fue hasta finales de los 50 cuando toxicólogos de la OMS empezaron a estudiar aditivos y pesticidas y trazaron el código alimentario.

La dosis hace al veneno.
Eso dijo Paracelso en el siglo XVI, y en función de esta premisa se trazó la reglamentación de químicos. Pero ahora sabemos que las hormonas sintéticas actúan a un nivel que nunca se había testado. Puede ser que con uno no pase nada y con una milésima resulte letal. Además, de los 80.000 químicos solo se ha estudiado un 8%. Los toxicólogos deben trabajar en otro paradigma.

Y mientras tanto, ¿qué hacemos?
Repensarlo todo. El 90% de las enfermedades crónicas están ligadas al medioambiente y al estilo de vida tóxico que llevamos. El director de la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer de Lyón dice que en los últimos 20 años se ha duplicado el cáncer. En la India no hay casi cánceres, porque no comen basura, no consumen en plástico, no usan pesticidas (excepto Punjab).

Seamos positivos. ¿Qué comemos?
¡Solo orgánico!

¿No será todo esto un pasatiempo de ricos? ¿Un sustituto ideológico?
Hay demasiados datos científicos que demuestran lo que digo.

Lo orgánico es más caro.
Nunca se calcula el precio real de la agricultura intensiva. El equipo es caro, el suelo muere a base de fertilizantes, y luego están las semillas, el transporte, el impacto en el medioambiente. Desde hace poco el Banque Agricole, reacio a todo esto, apuesta fuerte por los agricultores orgánicos. Mire, usted y yo estamos acabadas, pero no hay que hipotecar a las generaciones futuras.

Vía entrevista: El Periódico

En El Blog Alternativo: Artículos sobre transgénicos
En El Blog Alternativo: Artículos sobre tóxicos

ASPARTAMO: DULCE MISERIA

http://video.google.com/videoplay?docid=3171041283128118843

NUTRICIÓN Y COMPORTAMIENTO

 
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13 Comentarios

  1. 1 - Catherine

    6 abril 2010 22:19

    La verdad hasta donde tengo entendido los productos organicos son mas caros. En mi pais no hay productos organicos y los que consigues son traidos de Europa, por lo que son carisimos en comparación con los otros productos (sin contar la contaminación que causa traerlo desde otro continente)

    Realmente hay mucha gente (la mayoría) que no tiene otra opción que comer lo que pueda en lugar de organico y saludable. Muchas personas saben sobre esto pero no tiene otra opción.

    Responder
  2. 2 - Can-Men

    6 abril 2010 22:36

    Hola Catherine

    Tranquila, no hay nada perdido.

    Sobre el precio de los alimentos ecológicos hablamos aquí, pero en su ausencia, ALIMENTOS FRESCOS, DE TEMPORADA Y LOCALES, son la mejor opción a los productos envasados.

    Estos consejos de Michael Pollan y del sabio hopi Roy Littlesun son muy útiles.

    La entrevista es breve y la autora no profundiza en las alternativas, pero además de productos con “sello ecológico”, yo creo que se refiere a productos de la tierra LO MÁS NATURALES POSIBLES, vamos, los de toda la vida.

    Todos podemos comer mejor si nos lo proponemos.

    Saludos

    Responder
  3. 3 - entribu

    7 abril 2010 09:00

    Creo que hay mucha especulación con los productos biológicos u orgánicos. Un productor afirma que no deberían ser más caros puesto que un supuesto menor rendimiento (a veces es igual o incluso mayor) se compensa con el ahorro en pesticidas y demás productos.
    Creo que aprovechan el miedo (fundado) de la gente a envenenarse para inducirles a gastar un pastón en comida.
    Por ejemplo, donde yo vivo hay un supermercado del bio y entre sus ofertas el otro día venían las patatas fritas de bolsa. Si miras el precio por kilo salían a 20€. Vamos, que son patatas, aceite y sal. 20€. Y encima vienen en bolsita de plástico, con lo que parte de éste te lo comes.
    Además hay productos elaborados que por muy bio que sean me producen desconfianza. Como los cubitos para hacer el caldo vegetal. Se harán con verduras biológicas, pero ¿en qué estado estaban éstas? Porque ya se sabe que se aprovecha todo y aquello de lo que no ves su aspecto…

    Luego está el punto que señala Catherine. Orgánico que viene de muy lejos. Hay muchos productos que vienen de Alemania.

    Mi opción es el producto fresco, local. Lo que puedo recolectar yo, mejor (moras, avellanas, hierbas espontáneas, castañas, flores comestibles). Lo biológico cuando se puede y no me descuadra el presupuesto. Y el resto pues…lo que queda.

    Saludos. Está muy bien vuestro blog!

    Responder
  4. 4 - Can-Men

    7 abril 2010 16:21

    Muy sensata tu postura entribu y también podríamos añadir el tema de las COOPERATIVAS DE CONSUMIDORES donde podemos encontrar productos ecológicos a buen precio.

    Las patatas fritas esas tan caras los podemos considerar un “comestible”, un capricho y no un alimento, pero en temas como 1 kg de arroz ecológico que cuesta menos que unas galletas Oreo pues es como para pensárselo y planificar bien nuestra cesta.

    Y por supuesto alimentos FRESCOS, de temporada y locales. Así difícilmente llevarán ni aspartamo ni muchos otros químicos.

    Saludos tribales también

    Responder
  5. 5 - Juan

    8 abril 2010 03:21

    Bueno,no solo en Spain están autorizados los transgénicos.

    http://www.consumer.es/seguridad-alimentaria/2010/03/03/191523.php

    Nos la han colado con las bolsas de fécula para finalmente aprobar el cultivo de patata transg.Y una vez extraida la fecula el resto pasará a servir para alimentar el ganado.
    Asi que me atrevo a intuir que dentro de un par de años toda la cabaña ganadera convencional europea estará alimentada con productos transgénicos.O peor,con los desechos de otras industria que la usan como base.

    Responder
  6. 6 - jReilly

    8 abril 2010 08:15

    Hola “entribu”, no puedo estar más de acuerdo contigo. El comprar en ecológico lleva asociado adquirir productos locales, de temporada y preferiblemente de la mano directa de quienes lo producen. ¿Qué sentido tiene comprar en un gran centro comercial leche ecológica que viene de 800km de distancia y vendido por una multinacional láctea?. Se pierde así completamente el sentido y espíritu de una opción de compra que en realidad es un modo de vida. Me temo que en los próximos años vamos a ver una inundación en nuestro país de productos bio, pero controlados por las grandes multinacionales que se apuntan al tirón del sector. Sí, tendremos más productos orgánicos a nuestra disposición, habrá quienes se aprovechen por la buena imagen de los mismos y nos cobren mucho más de lo que deberían. Aún así, seguro que podremos seguir acudiendo a mercados locales y promover de ese modo otra cultura de consumo. Por cierto, lo que apunta Can-men me ha hecho mucha gracia porque me ha recordado muchas conversaciones: “pero cómo voy a pagar 2€ por un kilo de arroz ecológico, qué barbaridad!. ¿Cuánto cuesta una botella de 1.5l de coca-cola?. Como en todo en la vida, es cuestión de prioridades y de sentido común.
    Responder
  7. 7 - dAni

    10 abril 2010 20:34

    ¡Muy importante este tema! y bueno que se denuncien cosas y no esperar a que se demuestre cientificamente algo perjudicial, pero que se ha hecho la vista gorda por lo lucrativo de su uso.
    Me sorprendió mucho lo que comentó José esquinas (catedrático de la uni de córdoba) em el documental sobre Svalbard; sobre que en este siglo de industrialización nos hemos cargado la BIODIVERSIDAD de los vegetales en un 80%, pero en la tele es más bonito hablar de las ballenas y los delfines.

    ¡Señores! esto NO ES UNA MODA, es NUESTRA SUPERVIVENCIA, es LA VIDA

    Responder
  8. 8 - Cathe

    11 abril 2010 00:16

    Dani creo que no podemos decir que un tema es mas importante que otro, es como el que dice ¿por qué defiendes X causas mientras lxs niñxs de Africa mueren de hambre?, y otros dicen ¿por qué hablas de los niñxs de África mientras lxs de tu país también mueren de hambre? pensando así no ayudamos a nadie ni solucionamos nada.
    Creo que lo principal es adoptar un consumo responsable y sea cual sea la causa o causas que apoyemos que sea en pro del planeta.
    Responder
  9. 9 - entribu

    12 abril 2010 11:34

    jReilly, tienes razón en que hay dos tipos de productos biológicos: los de las multinacionales especuladoras que han visto filón en el sector y los de los productores locales concienciados con el medio ambiente y la humanidad sin perder de vista su negocio, claro.
    Los productos de las primeras tienen precios inflados, un packaging precioso y a menudo vienen de muy lejos. Los de los segundos son menos bonitos, se venden a granel o en cajas poco vistosas y de precio altito pero asequible.
    Donde vivo yo además están centrándose mucho en productos de kilómetro cero. No son biológicos, pero sí locales y frescos. Por ejemplo, yo compro la leche directamente a una granja a 0.50€/litro. Hay distribuidores de leche (sí, una maquinita con un depósito donde llevas tu botella, echas la moneda y te sale un litro de leche. Si queréis foto os la mando) a 1€/litro. En el supermercado cuesta 1.50€/litro. Eso sí, en la granja donde voy yo tengo que llevar el envase, no está tratada y recomiendan hervirla y tampoco es biológica. Pero prefiero eso a comprarme la leche bio de la multinacional de turno.
    Por otra parte confieso que los productos locales frescos, kilómetro cero, etc me dan un poco de miedo, porque a veces el productor local tiene la mano muy larga con la dosis de pesticida.
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