El color del dinero sin conciencia

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Fotografía: Gerald Herbert

“Así son las cosas. Llámense ‘Exxon Valdez’ o ‘Prestige’, paguen lo que paguen en compensaciones los responsables, opera inexorable la ley del embudo. Lo ancho para el consejo de administración y grandes accionistas; lo estrecho, las pérdidas, el destrozo ambiental, para los ciudadanos. Y AL PÁJARO QUE LE VAYAN DANDO”
Arantza Prádanos

El dinero no tenía color cuando nació como medio de intercambio entre las personas y las comunidades. Podía haber sido blanco-bondad o verde-esperanza, pero los egoicos objetivos que han guiado la economía en la historia, y especialmente el último siglo, lo han convertido en negro-petróleo.

Adjuntamos un breve e intenso texto publicado por el periódico El Correo el 11-mayo-2010 que reflexiona sobre el derrame del Golfo de México que ya supera al Exxon Valdez y eso que éste era el 5º peor desastre ambiental de la historia.

Otra muestra más de lo mal que está orientada la brújula de nuestra sociedad a todos los niveles. Hoy, visto lo visto, el dinero es negro, pero existe un dinero con conciencia y si queremos, descubriremos de qué color es.

Más oscuro es imposible…

EL COLOR DEL DINERO

Por alguna razón a la que no son ajenos Hollywood y el ‘Tío Sam’, el dinero se nos ha acuñado en la imaginación en tonos verde dólar. En esta estampa apocalíptica en rojo y negro no se ve una brizna de verde y, sin embargo, ahí está.

Es don dinero quien se oculta detrás de la agonía de esta pobre ave, de su chapoteo estéril contra el costado de un buque auxiliar en medio del vertido de crudo del Golfo de México. El calafateado pringoso le va a costar la vida, como a tantas otras criaturas y ecosistemas marinos, y es cortesía de British Petroleum.

La petrolera sigue dando muestras de tocar de oído, improvisando soluciones para intentar contener la hemorragia submarina. Ahora mismo BP no es muy de fiar. Los infalibles sistemas de seguridad fallaron por los cuatro costados cuando la plataforma ‘Deepwater Horizon’ estalló aún no se sabe bien por qué. Tampoco atina a cuantificar la magnitud de la fuga. Contestan, sí, pero admiten no tener ni idea.

Da igual. El maná negro sigue bombeando dólares o libras esterlinas a la cuenta de resultados de BP, que hace dos semanas, con el desastre ya encima, anunció beneficios trimestrales de 4.551 millones de euros, un 137 por ciento más que en igual período de 2009.

Así son las cosas. Llámense ‘Exxon Valdez’ o ‘Prestige’, paguen lo que paguen en compensaciones los responsables, opera inexorable la ley del embudo. Lo ancho para el consejo de administración y grandes accionistas; lo estrecho, las pérdidas, el destrozo ambiental, para los ciudadanos. Y al pájaro que le vayan dando.
Arantza Prádanos

Vía: El Correo

 
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