El JAZZ, las emociones, y las estructuras cerebrales (1/2)

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El Jazz se ha relacionado a menudo con ciertos círculos de índole intelectual. Curiosa relación porque dicho estilo goza de un contenido emocional potentísimo, no siempre claro pero sí muy fuerte.

Bien es cierto que el Jazz requiere un intelecto preparado, pues los músicos que lo ejecutan necesitan grandes dotes técnicas y mucho estudio, además de ciertas aptitudes innatas. Y el oyente, cierto entreno para entender sus estructuras, melodías y armonía.

Históricamente, el típico músico de Jazz se ha considerado como lo que vulgarmente llamamos una “alma atormentada”. Vidas disolutas, problemas con drogas y alcohol, enfermedades mentales… El potencial emocional de esos músicos les dotaba de una capacidad expresiva concreta, individual y casi única, que unida a la técnica y virtudes innatas de cada uno daba lugar a resultados musicales sorprendentes.

El análisis de ese contenido emocional y del alto ejercicio mental que requiere entender este género es suficientemente interesante, y arroja curiosas conclusiones…

Para entender un poquito el funcionamiento de dicho estilo, se podría definir como aquél en que el músico se mueve por encima de una melodía y armonía base, para así poder improvisar partiendo de ellas. Generalmente la estructura de un tema Jazz es: introducción, melodía, improvisaciones, puente, melodía y final. Como ha evolucionado mucho y se ha fusionado con infinidad de estilos, esta estructura no siempre encajará; pero sí es un buen punto de partida.

He aquí un ejemplo con el tema “Bebop” de Dizzy Gillespie:

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Como se aprecia, no todo es comprensible en la primera audición. Y es que nuestro oído y nuestro cerebro, educados y acostumbrados a melodías y estructuras simples, no conocen el circuito a través del cual tienen que procesar y entender esa información. Es una cuestión de entreno, de comunicación neuronal. Y también un problema cultural, pues la música que más rápido se vende es aquella que se entiende a la primera y, por lo tanto, es prácticamente la que oímos a todas horas.

Nos pasa igual con la música clásica, sobre todo con las piezas largas y de estructura poco concreta. Hasta que no llegamos a la parte conocida, no reconocemos la estructura de casi nada de lo que oímos. A diferencia de nosotros, las ballenas y los delfines sí que son capaces de entender melodías de 20′ o más, pues su estructura cerebral se ha construido a partir de ellas.

Así, el Jazz puede resultar un buen ejercicio mental para trazar nuevas conexiones entre neuronas,establecer nuevos circuitos en el cerebro y usar los dos hemisferios conjuntamente. Algo así como aprender un nuevo idioma.

Nos encontraremos con un problema en cuanto al contenido emocional de muchas piezas jazzísticas. Muchas veces no te dejan emocionalmente estable. La razón es que la improvisación parte del interior del músico, a niveles profundos. La técnica está al servicio de su auto expresión y de ahí nacen multitud de emociones que se plasman a través de sus dedos.

Han existido en el mundo del Jazz músicos de todo tipo. No siempre su estado interno ha sido equilibrado, y por ello su música puede crear cierto desasosiego si no se pone la mente de por medio. También eso ha sucedido  en el mundo del Rock y el Pop, pero la gran capacidad de transmisión que el músico de Jazz puede dar a través de su instrumento hace que lo que queda plasmado tenga connotaciones más profundas, porque el músico se “vacía” literalmente.

Dicha expresión tendrá un toque muy diferente dependiendo del ejecutante. Los problemas y alegrías se verán reflejadas, el caos y el orden interno, y en definitiva su estado emocional en ese justo momento. En muchos casos esas expresiones reflejan desorden, tristeza y oscuridad, y en otros todo lo contrario.

Ello no significa que el Jazz deba ser demonizado, ni mucho menos. Simplemente es otra manera de conocer al ser humano. Entendiendo esto, las sensaciones que nos pueda provocar dicha música pueden ser mejor comprendidas con el debido análisis, siempre manteniendo el máximo respeto a las personas que la crearon, pues como todos realizaron su experiencia de vida y no merecen juicio extra por ello.

Algunos músicos relevantes del Jazz:

Charlie Parker (Saxo), “All the things you are“:

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Miles Davis (Trompeta), “So what“:

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Wes Montgomery (Guitarra), “Impressions“:

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El Jazz se ha fusionado con infinidad de estilos y tendencias. Desde la música latina, pasando por el Pop, el flamenco, o la música electrónica. Esa fusión ha dado cantidad de músicos de gran talento innovador, debido a esa filosofía libre que expone el Jazz, dirigiéndoles hacia nuevos territorios:

Chick Corea (Piano y teclados), “Spain“:

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John Mclaughlin (Guitarra), “Thelonius Melodius“:

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Bobby McFerrin (Voz), “Blackbird“:

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En El Blog Alternativo: Pat Metheny, Jazz de la nueva era (2/2)
En El Blog Alternativo: Sonido, Arte y Psique

 
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