¿Con la felicidad no se aprende?: Los ojos amarillos de los cocodrilos

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“Esta novela sucede en París, pero nos encontramos con cocodrilos.
Esta novela habla de hombres. Y de mujeres.
Las mujeres que somos, las que querríamos ser,
las que nunca seremos y aquellas que quizás seamos algún día.
Esta novela es la historia de una mentira.
Pero también es una historia de amor, de amistad,
de traición, de dinero, de sueños.
Esta novela está llena de risas y de lágrimas.
Esta novela es como la vida misma”

Recibimos en El Lector Alternativo Opina la referencia de una novela que ha vendido más de un millón de ejemplares en Francia y 30.000 en España en sólo 3 semanas: “Los ojos amarillos de los cocodrilos” de Katherine Pancol.

La crítica dice que sus 600 páginas se leen de un tirón, que es muy entretenida y divertida y un buen retrato la sociedad de hoy en la que las mujeres tienen un papel primordial.

La trama que podemos leer aquí, habla de Joséphine, la protagonista de la novela, madre de dos niñas adolescentes, que se pasa los días entre labores domésticas y libros sobre la Edad Media y que, tras una sepación porque su marido le abandona por una peluquera y se se marcha a criar cocodrilos a Kenia, se enfrenta a una difícil vida de madre sola que empieza desde 0.

La autora, Katherine Pancol, ex-reportera en las revistas Elle, Paris Match o Cosmopolitan y ex-profesora de latín, ha escrito más de 10 novelas pero ha sido “Los ojos amarillos de los cocodrilos” la que más ha triunfado, y ella asegura en las entrevista que se ha sorprendido por la universalidad de su personaje. Ya se está escribiendo el guión para una película y en Francia ha salido la segunda parte, “El vals lento de las tortugas”.

En una reciente visita a España, ha concedido a La Vanguardia la entrevista titulada “Con la felicidad no se aprende” que el lector EMulero nos ha enviado con un comentario sobre los aspectos sobre los que no está de acuerdo:

Esta autora destaca que con la felicidad no se aprende, se deduce que uno se puede quedar estancado. No estoy de acuerdo.

La motivación del crecimiento personal y espiritual es la felicidad, entendida como instantes en la vida que te llenan de gozo, alegría y bienestar espiritual. Por lo tanto, la búsqueda de la felicidad, el acercamiento a ello, te enseña, te educa y te acerca a tu esencia. Aprendes.

Los momentos de felicidad te muestran la cúspide de la montaña, son instantes, luego enseguida bajas de la montaña y vuelves a subir otra.
EMulero

Y estas son las palabras de Katherine Pancol para que conozcamos mejor la filosofía detrás de “Los ojos amarillos de los cocodrilos” y que cada uno decida dónde recibe mayores enseñanzas: en la felicidad, en las dificultades o en un baile entre ambas.

Su protagonista no se conoce a sí misma hasta que se ve sola y separada ante el mundo.
Un modelo de mujer que, definitivamente, está aumentando. En el fondo, uno sólo se conoce ante la adversidad, cuando tienes un problema que superar. La felicidad es muy hermosa, pero no se aprende nada. Incluso puedes olvidar lo esencial.

Lleva usted cocodrilos hasta en la montura de las gafas, el de Lacoste.
Sí, es mi amuleto. A los reales los vi por primera vez en México. Tienen los ojos de un siniestro verde/amarillo, color estanque.

¿Esperaba el éxito que tuvo el libro en Francia?
¡Noo, en absoluto! Para mí era un libro más, el número 13. Los anteriores ya se vendían bien, pero con este todo se disparó. Me temo que hay muchas Josephines por el mundo.

¿Hay algo que diferencie a la mujer francesa del resto?
Menos que nunca. La globalización hace que lo mismo que le ocurre a Josephine en París le ocurra a una mujer china, rusa o vietnamita.

¿Qué opinan los lectores hombres de su radiografía?
Muchos me dicen: “¡Yo también soy Josephine!”. Porque también ellos se quedan en el paro, se separan y deben manejarse con los hijos. Al final es una historia de seres humanos, cada vez hombres y mujeres comparten más conflictos similares.

Aparece la figura de quien escribe un libro mientras lo firma otro. ¿Le parece lícito?
Me parece deleznable que uno firme un libro y lo escriba el negro. ¡Si no sabes escribir, dedícate a otra cosa!

Una madre que le habla a la hija de valores y una hija que le contesta sólo con razones de dinero, ¿son dos mundos irreconciliables?
Hortense, la hija, considera que hay que hacerlo todo por el trabajo, el éxito, la fuerza. Su madre le habla de valores, de amor, de ideales. Y, hoy, es la hija la que tiene razón. Ese es el mundo real. Su conflicto llegará cuando llegue a los 40 años y se enamore, tenga hijos y se divorcie. ¿Cómo se va a enfrentar a eso con su política realista?

Le echa en cara a su madre que sea demasiado buena.
Claro. Porque ella se crió en la fortaleza de los valores. Nos creímos que con ellos llegaríamos a todas partes. Y no, hoy en nuestra sociedad, no.

¿Qué efecto ha causado su libro a quienes quieren cambiar su físico?
Recibí un correo de una mujer: “Gracias al consejo de Hortense –cuando uno quiere, uno puede– he logrado perder 35 kilos. Algunos se cuelgan frases enteras de mi libro en la mesa de trabajo para tenerlas presentes.

¿Qué joven fue usted?
Complicada. Un cóctel de mis protagonistas: fuerte pero enamoradiza. Trabajé mucho y descubrí muy pronto que el éxito podía destrozarte. A los 25 escribí mi primer libro. Fue un éxito, yo era joven, rubia y guapa. Empezaron a hacerme propuestas extrañas, desproporcionadas, que me violentaban, y tuve que irme.

¿Propuestas de qué tipo?
Desde hacer anuncios de perfumes hasta ser actriz, presentarme a alguien en el Elíseo, un jeque árabe que me mandaba un avión para que hiciera las compras con él… Increíble. Intuí el peligro, quise apartarme del falso espejismo y me fui a Nueva York… ¡en los 80, una maravilla!

Pues el éxito la persigue.
El éxito fascina a la gente, todo va rápido, rápido, rápido… pero la vida te pone en tu sitio.

¿Fue más feliz como periodista o novelando?
Con las novelas, sin duda. Como periodista estuve pocos años.

¿Cuál de sus entrevistados le impresionó más?
Louise Brooks, sin duda. Nuestra relación fue más allá de la entrevista: yo llegué para quedarme un día con ella, elaborar una entrevista en profundidad, y me quedé una semana. Era una mujer inteligente, culta, que me explicó todos los detalles de su vida. Fue una verdadera amistad.

Hay algo que no le pega: ¿profesora de latín?
Eso fue porque mi madre era institutriz y muy estricta. Me hizo estudiar mucho. Yo terminé lo que ustedes llaman selectividad con 16 años y necesitaba trabajar, lo primero que llegó fueron clases de latín ¡ya ve! No duré.

Cita a Paul-Émile Victor: “Vivir es tener insomnio de alegría”. ¿Todavía le ocurre?
Muchas veces. La clave para lograr eso está en otra sentencia que dice Zoe en mi próxima novela: “La vida es bella, pero el mundo es feo”. Si tienes eso en cuenta hay mucho ganado. Yo soy una mezcla de sentimientos contrarios: fuerza, protección, fragilidad. ¡Soy todo el mundo!

¿Dura como el cocodrilo o llorona como ellos?
Lloro más. Pero el miedo no sirve para nada. A las mujeres de hoy les diría: “Atreveos. ¡No pasa nada por equivocarte!”. Y otra cosa que descubrí hace años: “Busca algo más que belleza, busca tu sitio en la vida”.

Sitio oficial: La esfera de los libros con el dossier de prensa, entrevistas en radio y artículos

Venta online del libro

Más información: El Cultural y El Mundo

En El Blog Alternativo: Artículos sobre la FELICIDAD

 
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4 Comentarios

  1. 1 - Carmen

    19 diciembre 2011 20:50

    A mí me ha parecido un libro penoso. Conseguí terminarlo a duras penas y NO PIENSO leer las dos secuelas del mismo. Me cuesta creer que un millón de franceses hayan quedado “surpris” con este panfleto. Un saludo.
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