Manners before morals, la educación antes que la moral…

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Traducción de Foto: ” ‘las formas importan’.  Di ‘por favor’ cuando pidas algo, di ‘gracias’ cuando te den algo, di ‘lo siento’ cuando pases cerca de alguien, practica los buenos modales y pide ‘perdón’ cuando hagas daño a alguien.”

“Manners before morals” (la educación antes que la moral) le dice Lady Erlynne a Mr. Windermere cuando sus prejuicios morales, mal fundados, por cierto, le llevan a perder la compostura y los modales. Todo esto en la obra de Oscar Wilde, Lady Windermere’s fan.

No se me ha ocurrido mejor frase para introducir el tema del que quiero hablar hoy: los buenos modales, la buena educación. Llevo tiempo oyendo y leyendo sobre que la educación se está perdiendo, que cada vez “la gente” está peor educada y que es un infierno social salir a la calle e interactuar con algunos de nuestros alter ego.

Yo me acuso de haber sido incluso una de esas personas adscritas a la corriente de pensamiento sobre que las formas se están perdiendo en el trato social. Sin embargo, hoy, me desposiciono y me atrevo a exponer una nueva visión del tema. Así que ahí vamos.

He caído en la cuenta que, una vez más, desde esta perspectiva, al hablar de “la gente” exteriorizamos el problema, lo lanzamos fuera de nosotros y se lo colocamos a los demás. Desde esta perspectiva nosotros no somos nunca culpables, no somos nosotros nunca los generadores de este trato incorrecto.

Pues bien, como lo empírico siempre ayuda a los más racionales de espíritu, entre los que me incluyo a veces, a interiorizar las teorías del pensamiento, me he propuesto un experimento. Mi hipótesis o punto de partida es que si yo salgo a la calle con una sonrisa sincera y trato a todo el que me cruce por la calle de manera educada, no recibiré, en ningún caso, un trato airado o desagradable.

Así, desde hace ya un mes, no puedo afirmar que lo que impere ahí fuera sea una jungla de mala educación, puesto que, desde mi nueva y consciente actitud, nadie ha sido mal educado o grosero conmigo. Y si hubo algún atisbo de ello en un primer segundo de contacto, éste desapareció al instante en cuanto yo no cedí a entrar en el juego ese de: “si tu mal, yo peor para que te enteres!”

Y como todo experimento, se conoce el punto de partida pero no el resultado final, por lo tanto, no sólo he confirmado mi hipótesis como cierta, sino que además he descubierto algo mucho más revelador: desde mi nueva actitud consciente de buena educación desde mi hacia los demás, se me ha revelado un poder transformador de los comportamientos más desequilibrantes.

Porque, de vez en cuando, me he atrevido a captar la atención de esa persona que se ha levantado con mal pie, con ganas de guerra, para con una sonrisa sincera, un tono de voz amoroso y una broma cordial, transformar su energía en mucho más positiva. Como un juego, como un reto, como si pensara en una gran cadena de unos y otros siendo cada vez más amables con el prójimo, hasta el confín del mundo.

“Manners before morals” le dice Lady Erlynne a Mr. Windermere cuando éste cree que ella es una mujer de mala vida, según la moral victoriana de la época, y actúa con ella de manera grosera y maleducada.

Cuando tenemos un trato superficial, esporádico con los demás también dejamos huella, también podemos agredir o ser amables, incluso cuando no lo sean con nosotros a priori. Hagamos que nuestro estrés o la prisa o nuestros prejuicios o nuestra idea de que el buen trato nos tiene que venir primero desde fuera, queden al margen, que no nos impidan creer en nuestro poder transformador y creador de un buen saber tratar.

“Manners before morals” , nos recuerda Oscar Wilde, puede ser una buena fórmula para una convivencia social más educada, más amable, en definitiva más amorosa.

Gracias por leerme y leernos. Os animo a que hagáis vuestro propio experimento y nos contéis, aquí, en este espacio, vuestras propias hipótesis y conclusiones…

En El Blog Alternativo: Sobre la mala educación y su vibración
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4 Comentarios

  1. 1 - Juanjo

    6 julio 2010 11:14

    Yo, que trabajo de cara al público, también noto que siendo agradable, casi siempre recibo trato por lo menos cortés.
    Y cuando alguien se me enfada por algún fallo, como no entro al trapo, no sigue subiendo su tono de voz.
    Ay! Si sembráramos más sonrisas!
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  2. 2 - itzi

    6 julio 2010 12:04

    Juanjo, gracias por tu comentario y por introducir aquí un nuevo concepto que me parece fundamental, el de la CORDIALIDAD. Si simplemente fueramos cordiales cuando interactuamos…
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