El disco GRACELAND de Paul Simon y la aportación de Sudáfrica a la mezcolanza musical

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“El mundo se está hundiendo. Creo que una de las cosas más importantes y entretenidas que un artista puede hacer es descubrir y crear lazos entre las diversas culturas, encontrar puntos comunes y fundir las diferencias. La música es la forma de comunicación universal que más une a los pueblos”
Paul Simon
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A principios de los 80 Paul Simon escuchó una cinta de casete de los sudafricanos Boyoyo Boys. Contenía ritmos llamados Township o Mbaqanga, típicos de las calles de Soweto. Dejó a Simon anonadado y enamorado de ese sonido; hasta tal punto, que nació en él la convicción de que la música africana podría llegar a tener tanta repercusión como el reggae lo había tenido en los 70.

En pocos días Simon estaba tan empapado de esas melodías y sonidos, que en su mente empezó a fructificar la idea de hacer un disco que uniera todo aquello con su modo de componer y trabajar. Pidió ayuda a su discográfica, que le facilitó 12 cintas más. Al cabo de unos meses volaba a Johannesburgo, disponiéndose a grabar con muchos de los músicos que había descubierto en aquellas casetes.

Sin saberlo, estaba a punto de abrir definitivamente la puerta de la música africana. Teniéndolo casi todo en contra, no se rindió hasta que Graceland vio la luz el 1 de setiembre de 1986. En él, multitud de talentosos artistas negros, maltratados por el Apartheid, saltaron a la fama internacional para descubrir al mundo su particular visión de la música, directamente enraizada en su cultura.

Sudáfrica todavía estaba inmersa en el Apartheid. La llegada de los europeos en el siglo XVII, y el posterior descubrimiento de minas de diamantes en el territorio, supuso para los Zulúes y los Xhosa la pérdida progresiva de derechos y tierras. La segregación racial era todavía evidente y Simon no encontró facilidades para hacer su disco.

Simon se rodeó de un buen número de músicos con raíces Zulúes o Xhosa. Estos gozaban de una cultura musical curiosa: la dictadura del país les prohibía cualquier tipo de expresión, pero en cambio ellos sí se habían abierto a la cultura occidental. La resultante fue músicos tocando instrumentos del rock y el pop de un modo completamente inusual.

En el tema “I Know what I Know” se puede apreciar en el modo de tocar la guitarra de Ray Phiri:

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En el estudio de Johannesburgo pasó una de aquellas cosas que suceden de vez en cuando, y es que la sintonía entre Simon y los músicos fue completa. Él se presentó sin ninguna canción ni idea previa, y de la improvisación y ensayos nacieron la mayoría de temas del disco. Más tarde fue añadiendo las letras y arreglos adicionales.

Simon es uno de los artistas que más ha ensanchado las fronteras de la música Pop, como se aprecia en temas de discos anteriores como Late In The Evening, Me And Julio Down By The Schoolyard, o Mother and Child Reunion. No fue difícil para él romper barreras.

Las armonías, influidas por el estilo musical de los sudafricanos, se basaban mayoritariamente en acordes mayores, de ahí que el disco suene alegre y distendido. Simon se limitó a construir melodías y a modelar todo lo que iba surgiendo.

Algunos temas fueron compuestos a dos manos, como es el caso de “Homeless”, escrito conjuntamente con Joseph Shabalala, líder del grupo vocal Ladysmith Black Mambazo.

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Posiblemente el tema que mejor sintetiza el color del disco es “Diamonds On The Soles Of Her Shoes”. En él apreciamos la calidad de los músicos: un excelente bajista, unos excelentes guitarristas, una sección de vientos curiosísima, más la calidez de las voces de los Ladysmith Black Mambazo. Todo sumado a una melodía clásica del estilo de Paul Simon.

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(La danza que representa el coro son “Gumboots”, danzas típicas de los mineros y trabajadores del ferrocarril, que acostumbraban a llevar botas de goma para trabajar)

Para los usuarios de Spotify, existe una exquisita nueva versión remezclada y remasterizada que se incluyó en una de las últimas ediciones del disco. La podéis oir aquí.

Las letras del disco ayudaron a que éste haya perdurado en el tiempo, pues en ningún caso Simon hace alusiones directas al conflicto político. Sí, en cambio, nos ofrece multitud de símbolos e imágenes del continente africano, de pequeños pasajes de vida, situaciones, desigualdades y penurias, siempre enfocadas desde la introspección.

Por ejemplo, en “The Boy In The Bubble” dice cosas como “la medicina es magia y la magia es arte“, y contrapone el superdesarrollo científico y tecnologico a la gran pobreza en el mundo. En “Graceland”, nos habla de una peregrinación de olvidados que van hacia su tierra prometida, y dice “tengo razones para creer que seremos aceptados en Graceland“. En “Diamonds on The Soles Of Her Shoes” dibuja la situación existente en Sudáfrica mediante dos personajes, una chica rica que viste zapatos con diamantes en sus suelas y un pobre chico que no tiene nada, tocando de refilón el tema de la explotación de minas efectuada por los blancos.

Simon se ha caracterizado por ser muy introspectivo y simbolico, sobretodo en su carrera en solitario. Ese estilo dotó al disco de mucha información abstracta que ayudó a su comprensión y entendimiento, huyendo del estilo “panfletario” que se estilaba en los 80.

Una vez editado, la comunidad internacional se mostró disgustada. Aquello suponía romper el boicot cultural que se mantenía a la administración Sudafricana. Muchos músicos y activistas pro derechos humanos fueron muy críticos con Simon, que se mantuvo firme en sus convicciones. La realidad, vista con los años, fue que un buen número de talentosos artistas fueran lanzados mediáticamente al resto del mundo. Todo debido a que el disco llegó al número 1 en las listas de ventas de infinidad de países. Fue el boom de la mezcolanza entre la música de las tribus sudafricanas y la música popular occidental.

Incluso el primer single, “You Can Call Me Al”, fue tratado como un tema comercial más y se hizo un videoclip al uso, en el que colaboró el cómico Chevy Chase.

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Al contrario de lo que se le acusó, Simon contó con músicos que no gozaban de representación ni derechos en su propio país. Se interesó por la música de las tribus, sus las raíces culturales originales, y no por la cultura blanca que imponía sus condiciones. Él mismo declaró lo siguiente:

Yo no creo que la acusación tenga ninguna base; los músicos siempre han tocado con músicos de otros países, y las culturas siempre han sido influidas por otras culturas, y así es como debe ser, y, además, es un fenómeno que no se puede detener de ninguna manera. Creo que esa acusación del imperialismo cultural nunca se la oí a un músico, las críticas siempre vinieron de personas que se dedican a la política.

Chikapa “Ray” Phiri, Baghiti Khumalo, Hugh Masekela (exiliado junto con Miriam Makeba), o el grupo vocal Ladysmith Black Mambazo estaban vetados por el gobierno Afrikaner. Todos ellos tocan en Graceland dando fe de un gran nivel y talento. El propio Ray Phiri tuvo a su cargo una buena parte de los arreglos del disco.

Algo tan mezquino y sucio como el Apartheid generó a los que lo sufrieron la capacidad de sobrevivir, yendo más allá e intentando expresarse mediante su lenguaje, sin desistir. La tremenda opresión vivida hizo que mucha gente creciera con la esperanza de poderse expresar libremente algún día y, por tanto, trabajar durísimo para conseguirlo. Estos músicos son un ejemplo de ello.

Sincrónicamente, aquél mismo año, el inglés Peter Gabriel publicó SO, un disco también fuertemente influenciado por la música africana. Contó con la participación del músico senegalés Yossou N’Dour.

Todos los vídeos que hay en este post pertenecen al DVD Graceland (The African Concert), Warner Bros,1986. Fueron dos conciertos que finalizaban la gira mundial del disco. Se celebraron en Zimbabwe, ante la nula posibilidad de hacerlo en Sudáfrica; la mayoría del público asistente se desplazó desde allí. Simon cedió el 80% de los beneficios a organizaciones benéficas.

Más información Paul Simon: Web Oficial, Myspace, Wikipedia.
Bibliografía utilizada: Rodríguez, Andrés; Paul Simon. Ediciones Cátedra, 1992.
En El Blog Alternativo: Kothbiro, de Ayub Ogada
En El Blog Alternativo: Día de África
En El Blog Alternativo: Césaria Évora, la diva de los pies descalzos

 
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7 Comentarios

  1. 1 - Luis

    13 julio 2010 12:08

    Es un discazo. Cuando hay corazones abiertos y fe el resultado es magico.
    Recomiendo el ultimo disco de Paul Simon: Surprise del 2006 con Brian Eno.
    Muy buena musica y letras.
    Gracias
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  2. 2 - Maria Magdalena

    13 julio 2010 15:35

    De pasada te digo que conocí a Ndour a través de Seven seconds away, eso de que esté en inglés, francés y wolof es muy interesante, y ahora lo escucho con frecuencia.
    Gracias por la reseña, tendré que escucharlo sólo conozco la de Boy in the bubble.
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  3. 3 - Artemy

    28 marzo 2012 19:10

    . . . sin lugar a dudas uno de los mejores discos de la historia que volvió a demostrar que las palabras y la música son las mejores armas contra la intolerancia . . .
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  4. 5 - Karolus

    10 julio 2012 12:37

    Con motivo del 25 aniversario de la publicación de Graceland, se estrenó el estupendo documental UNDER AFRICAN SKIES, en el que se narra el periplo de Simon en Sudáfrica, las sesiones de grabación, el encaje internacional del disco y multitud de detalles más.
    También, el grave problema que tuvo con el boicot cultural internacional a Sudáfrica, que estaba vigente y que sin ser consciente violó.
    Vale la pena verlo:

    http://www.youtube.com/watch?v=JPFESqwh0ks

    Saludos.

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