San Fermines 2010: otro año sin ponernos en la piel del toro

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“El mundo está lleno de salvajadas contra humanos y no humanos, pero este hecho lamentable no justifica la tauromaquia. La tradición tampoco puede utilizarse como justificación ética de una práctica cruel”
Jesús Morestín

Otro año más Pamplona, capital de Navarra, ha sido del 7 al 14 de julio una de las ciudades más famosas del mundo atrayendo a miles de turistas y autóctonos en olor de fiesta y riesgo sin igual, buen ambiente y la tradición de correr tras toros salvajes que acabarán en la plaza muriendo “artísticamente”.

En el siglo XXI los San Fermines, junto a otras muchas fiestas españolas que utilizan, humillan, torturan y matan animales, siguen siendo vendidos por los medios de comunicación oficiales como el referente del turismo ocioso, valentía y experiencias inigualables.

Pero detrás del brillo de esta fiesta se esconde un negocio muy rentable, publicidad y proyección internacional del tipo “lo importante es que hablen de uno aunque sea mal”, inconsciencia y kalimotxo a dosis iguales, de hecho este evento es “EL” botellón globalizado por excelencia -y si no fijémonos en el contenido de los camiones de basura en la madrugada-, y un reguero de sangre a sus espaldas porque desde 1922, año de inauguración de la plaza de toros de la ciudad, han muerto 15 personas y 4.400 toros han sido sacrificados a razón de unos 50 x 88 años.

Sí, cada año el delirio colectivo pamplonés se lleva por delante a 50 mamíferos con una estructura neurológica muy desarrollada, con capacidad de sentir dolor, con sentimientos y cuya vida tiene un sentido más allá de provocar adrenalina a algunos bípedos insensibles.

Y ¿hasta cuánto?

Algunos creen que estas fiestas serán perennes y que las tradiciones-industria son como catedrales que desafían el paso de la historia, pero no es así.

Simplemente el último año han ocurrido 7 hechos en España que hacen que se tambaleen los cimientos de la permisividad social hacia esta celebración:

  1. El 70% de la población es claramente antitaurina o indiferente
  2. El parlamento catalán estudiará PROHIBIR las corridas de toros en esa comunidad. Canarias ya lo hizo en 1991
  3. Se realizan con éxito concurso de carteles contra la tortura animal en tradiciones y fiestas
  4. Muchos intelectuales han salido en defensa del toro en un debate de alto nivel sin precedentes entre abogados de los animales y los de un concepto del arte especista y sin remordimientos. Podemos fijarnos en viñetas como esta de El Roto o artículos del catedrático de Filosofía Jesús Morestín contra la pluma de Vargas LLosa o Javier Marías.
  5. Los activistas de liberación animal aumentan en número, buena documentación con estudios científicos y realizan acciones reivindicativas más inteligentes y menos gores e ilegales que calan más en la población y que, como Pepito Grillo, nos obligan a reflexionar y cuestionar nuestros hábitos y comportamientos
  6. Los dibujos animados infantiles han entrado con fuerza en esta batalla y Vipo, el perro volador, con guión alemán denuncia la tauromaquía por antinatural (el toro no quiere luchar, es pacífico), innecesaria, injusta y, además, denomina al torero “matador”, sin eufemismos.
  7. La COMPASIÓN es un valor en alza

“La compasión es la emoción desagradable que sentimos cuando nos ponemos imaginativamente en el lugar de otro que padece, y padecemos con él, lo compadecemos (…)”

“Se aduce que la tauromaquia forma parte de la tradición española, como si lo tradicional fuera una justificación ética, lo que obviamente no es. Todas las costumbres abominables, injustas o crueles son tradicionales allí donde se practican”
Jesús Morestín

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Gandhi y su filosofía de la no violencia afirmaban que “la grandeza de una nación y su progreso puede medirse en cómo trata ésta a los animales” y, en este sentido, Navarra y España, no son ni grandes, ni nobles, ni éticas, ni modernas, ni mucho menos acuarianas.

¿Merece la pena ser lo contrario? ¿Para qué?…

(Cartel)

NOTA.
Los que necesiten emociones fuertes que estén tranquilos porque se ha inventado un sustituto de los toros sin riesgos para nadie.

Noticia de la protesta: Anima Naturalis

En El Blog Alternativo: Artículos sobre TOROS
En El Blog Alternativo: Artículos sobre maltrato animal

Más información: ¿Por qué seguimos siendo tan salvajes? y El triunfo de la compasión

 
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4 Comentarios

  1. 1 - Antonio Romero

    31 julio 2010 03:24

    Cuando el señor Jesús Mosterín, en su artículo del País, al que se hace referencia en este artículo, se define como “amigo de la libertad” quisiera comentar que yo y, claro está, muchos como yo, que no somos partidarios de esa prohibición, también creemos ser amigos de la libertad. Además de que, en principio, a menos prohibiciones más libertades se puede suponer.
    Pero aparte de este, digamos, desliz al que acabo de referirme, quiero añadir algo más, si cabe, a la marea de comentarios sobre este tema. Como bien cuenta en su artículo el señor Mosterín, el hecho de que la “Elegante dama parisina” que se escandalizó de las atrocidades que se llevaban a cabo por aquel entonces en los ruedos hiciera suavizar las reglas taurinas, da una buena pista de lo que a mi entender es la clave del conflicto. Entiendo a la sociedad como a una persona: come, viaja, enferma, se alegra, se deprime etc. O quizá aplicamos a las sociedades valores humanos, de hecho esta formado por ellos. Toda persona / sociedad necesita o al menos no puede evitar: amar, odiar, comer, dormir, reír, llorar… Hay parte de esa sociedad que “ama” más que la media de lo que lo hace la mayoría, también hay parte de esa sociedad que “come” más que la media, que odia…, que ríe… Hay gente que utiliza más a los animales que otros: comen más carne, tienen pájaros enjaulados, son cazadores, exterminadores de insectos, visten con jerséis a sus perritos, crean y crían razas imposibles de mascotas… y por supuesto hay gente que les gustan los toros, en la cazuela y en la plaza. El mundo de los toros no es mejor ni peor que otras capacidades de la sociedad es “una realidad”. Si se elimina esa realidad se estará trasladando ese problema a otro lado, como ocurre con la prostitución, drogas, delincuencia en general… pero, sin duda, esa “necesidad” aflorará, quizá disfrazada, quizá en otro ámbito ajeno a los toros pero las maneras de ser, las necesidades humanas son iguales aquí que en Laponia. Aquí tenemos los toros y allí seguro que tendrán alguna actividad con los animales, quizá las focas, los zorros en Inglaterra, que a cualquier aficionado a los toros le haría vomitar, o como dice Mosterín, le incitaría a la compasión.

    Prohibir es el último recurso, ya que es fácil que se pueda convertir en lo contrario, un revulsivo. A nadie le gusta que le prohíban nada y menos si viene propiciado por “compañeros” de la misma sociedad en la que vivimos y en la que “todos nos conocemos”, sabemos de qué pie cojeamos y no somos profetas en nuestra tierra.
    NADIE es, como decía al principio, más amigo de la libertad que otro, ni más compasivo, ni comprensivo.
    Dejemos que “La elegante dama parisina” del siglo XXI ejerza su sutil influencia, si la tiene que ejercer, en las mentes de “la gente” o en sus gobernantes para, probablemente, dulcificar y suavizar de nuevo las reglas de la tauromaquia según las mentalidades actuales.

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  2. 2 - Mario Maya

    2 abril 2011 02:26

    Antonio Romero no podria estar mas deacuerdo contigo, no soy aficionado a los toros y practicamente a ningun deporte que incluya animales, pero lo que dices sobre la prohibición es totalmente cierto, es increible ver como aquellos que dicen luchar por la libertad son los primeros en pedir cadenas, si quieren un cambio debe ser social y culturar de ninguna manera llevado por la fuerza del estado, si es su destino las reglas cambiaran.

    Saludos desde Mexico

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