Guía del autoestopista galáctico de Douglas Adams: la respuesta más irónica a todas las preguntas sobre “la vida, el universo y todo lo demás”

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“En la novela “La guía del autoestopista galáctico” (y no solo) la tierra es un maravilloso y minúsculo planeta, que se puede destruir por error o por abuso, como si se tratara de la costa de Marbella. Pero, en toda la vasta infinidad del universo, la Tierra tiene algo que la hace única: lleva inscritas todas las claves de nuestras mayores preguntas”

“La otra vertiente, presente también en mucha obra escrita y oral de  Douglas Adams, es la ANIMALISTA. ¿Cómo llegamos a la conclusión de que la tierra toda, incluidas las varias especies animales, están ahí para servirnos? Con el pretexto que somos criaturas que suelen fabricarse herramientas para cada situación, nos sentimos autorizados a “usar” todo lo que encontramos, que esté vivo o no…”
Lisa V.

(Artículo de Lisa V., quien ya nos ilustró sobre la empresa Pixar y varios de sus cortometrajes, en la sección El Lector Alternativo Opina. Lisa nos comenta un libro que le ha cautivado y nos descubre a su autor, Douglas Adams, como un personaje muy comprometido con el medio ambiente)

En 1978, hace más de 30 años y sin demasiada convicción, la BBC emitió una serie radio que era una parodia de la ciencia ficción de entonces, y sin embargo contenía elementos casi proféticos del día a día de hoy:  “The Hitchhiker’s Guide to the Galaxy” (La guía del autoestopista galáctico).

El público se enganchó tanto al programa que pronto sacaron telefilms, cinco novelas, videojuegos y hasta un film en 2005 (4 años después de la muerte de su autor). ¡Vamos, que fue el Crepúsculo de la época!.

Pronto se convirtió en lo que se llama “cult” y sigue teniendo asociaciones de fans en activo, conferencias en su honor y tributos de todo tipo, y la verdad es que los merece todos.

Entre los elementos asombrosamente modernos de la “Guía” hay quienes leyeron los antepasados de Google, de Wikipedia, del iPad y del iBook…

¿Os suena el Babel Fish? No, no es uno de los platos de fritanga ingleses, es esa criatura fantástica que traduce en manera simultánea cualquier idioma directamente en el oído. Lo que más se le acerca hoy es un diccionario online, pero cruzado con los auriculares para escuchar una traducción simultánea. Quizás sea el futuro más próximo de la
comunicación intercultural… ¡al loro los que tenéis un diccionario como amigo!.

En su “Guía”, Adams, hombre de letras y apasionado de ciencias, juega con las perspectivas antropocéntricas, sacando a su ordinario protagonista, Arthur Dent, de sus prejuicios y horizontes míseros para meterlo en un contexto galáctico hilarante, donde se encuentra con situaciones insospechadas.

En la novela (y no solo) la tierra es un maravilloso y minúsculo planeta, que se puede destruir por error o por abuso,
como si se tratara de la costa de Marbella. Pero, en toda la vasta infinidad del universo, la Tierra tiene algo que la hace única: lleva inscritas todas las claves de nuestras mayores preguntas.

La búsqueda épico cómica de estas claves fundamentales produce el curioso efecto de hacernos reír a carcajadas mientras que reflexionamos sobre nuestra arrogancia como especie humana y sobre el destino del planeta.

Al margen del compromiso social, hay una serie de gags insuperables. En parte hay el típico humor británico del understatement, o sea tratar situaciones límite como si fueran ordinarias.

En parte se nota la amistad que unió Adams a los Monty Pythons. Y sobretodo es asombrosa la cantidad de ocurrencias esperpénticas, ensartadas una detrás de otra. ¡Qué gracia el propulsor a improbabilidad infinita! ¡Y también el androide deprimido por su inteligencia superior y sus labores rutinarias! ¡No os voy a contar lo imprescindible que puede llegar a ser una simple toalla, y no sólo para la playa!

Personalmente, me he comprado la versión audio de la novela, con una actuación magistral que confiere a los personajes, incluso a los ordenadores, una comicidad irresistible. El ordenador de bordo, alternativamente con personalidad gay y, en casos de emergencia, con personalidad maternal, es sensacional.

Hoy día es fácil reconocerse en la relación que tienen los personajes con todo tipo de aparato electrónico, especialmente los que “hablan”. ¿Quién no se ha peleado alguna vez con una señorita GPS tozuda? ¿Quién no le dijo al teléfono que marcara un número y se ha encontrado hablando con otra persona? ¿Quién no ha sospechado, por lo menos una vez, que detrás de esa pantallita aparentemente inocente (“mostly harmless” diría Adams) hay una personalidad a veces pícara, a veces deprimida, a veces incluso trascendental? Y sobretodo, ¿quién no tuvo un momento de incertidumbre sobre la propia cordura al hablar con un máquina?

La otra vertiente, presente también en mucha obra escrita y oral de Adams, es la ANIMALISTA. ¿Cómo llegamos a la conclusión de que la tierra toda, incluidas las varias especies animales, están ahí para servirnos? Con el pretexto que somos criaturas que suelen fabricarse herramientas para cada situación, nos sentimos autorizados a “usar” todo lo que encontramos, que esté vivo o no…

La novela plantea de forma cómica las consecuencias de este utilitarismo, sobre todo desde el punto de vista de la conciencia animal. ¿Acaso somos los únicos con conciencia de sí mismos? ¿Hasta qué punto sabemos qué hacemos y dónde vamos? ¿O somos autoestopistas que se conforman con un pasaje, y luego “ya se verá”?

¿Cuál sería entonces el animal más inteligente del planeta? No, lo siento, no es el hombre, y tampoco el chimpancé, por lo menos según Adams. Es un animal con el que creemos experimentar en nombre de la ciencia, pero que en realidad está experimentando con nosotros… os dejo con la intriga.

Se ha hablado recientemente de reír como terapia: la “Guía del Autoestopista Galáctico” es una lectura, o un audiolibro, o un film, altamente recomendable para estos días de calor. Para los más interesados en teorías de la evolución y especies en extinción, Adams escribió también “Last Chance to See” (Última ocasión de ver), resultado de sus viajes a lugares remotos del planeta a observar el impacto del hombre.

Buscando “Douglas Adams” en You Tube se encuentran interesantes entrevistas y ponencias, muchas en inglés, claramente, pero que están muy bien articuladas y acompañadas por gestos y expresiones graciosísimas, casi de mimo.

Siendo de Cambridge, Adams usaba el acento más Standard y claro del inglés, así que animo a todos los que consideren su nivel meramente “escolástico” a darse un baño de autoestima con él.

Bibliografía web: Douglas Adams

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Parrots, the Universe and Everything Else” (Loros, el Universo y todo lo demás)

Imagen de previsualización de YouTube

Ésta fue una clase que Adams dio unos años antes de morir en la Universidad de Santa Bárbara. Es muy, muy graciosa, digna de un comediante, pero a la vez es un humor comprometido y sabio. He encontrado los mismos argumentos que da aquí en otros vídeos, pero ésta es la versión más eficaz, con diferencia.

Resumiendo, hay especies fantásticas en vía de extinción, como los Lémures Aye-Aye en Madagascar, los delfines ciegos de río en la China, o el Kakapo en Nueva Zelanda, y todo a causa del predador hombre-mono.

Pero la historia de la evolución del planeta nos enseña que a veces los más grandes predadores se extinguieron, como en el caso de los dinosaurios. Somos animales de costumbres, de fuertes instintos, y sin embargo tenemos la racionalidad necesaria para elaborar nuevas estrategias de sobrevivencia y adaptación a nuestro medio.

Uno de los primeros conceptos que tenemos que cambiar es que el mundo ha sido creado para nosotros y para nuestro disfrute. Adams usa una metáfora muy eficaz: un hombre primitivo, que no se explica el sistema solar ni la orogénesis ni los ecosistemas, tiende a pensar que las montañas, los ríos, el sol, los mamuts y todo lo demás fue creado para su uso exclusivo, como si fueran herramientas.

Imaginaros entonces un charco de lluvia que piensa en los mismos términos: el bache en que se encuentra se le amolda a la perfección, se siente cómoda, evidentemente la tierra ha sido creada para ella, el sol resplandece para ella… hasta que se evapora. ¿De verdad ha sido creado el universo para nuestro uso y disfrute?

Vivimos en una época maravillosa, una especie de Renacimiento, en la que se han dado respuestas a muchos interrogantes humanos. Los avances científicos, desde los primeros cristales usados para telescopios, luego para microscopios, y por últimos para los ordenadores, nos han brindando conclusiones asombrosas: el espacio es vacío
en su mayor parte, la materia subatómica es vacía en su mayor parte, y sin embargo este planeta tiene una biodiversidad riquísima, que pero estamos perdiendo a un ritmo espantoso.

El modelo científico del “desmonto para conocer” (que nos llevó a la vivisección) cedió el paso al modelo del ordenador, que desde unidades binarias elementares nos permite calcular previsiones muy complejas de fenómenos antes inasibles, como por ejemplo el viento.

La tecnología no es necesariamente la culpable de los desastres ecológicos. Hay que sacarle partido. El pensamiento “informático” es una óptima herramienta entonces para prefigurar un mundo mejor, a partir de razonamientos y
operaciones sencillas podremos elaborar un modelo, un paradigma más justo para que ni los hombres ni los loros se extingan.

(Foto)

Venta online de libros de Douglas Adams

En El Blog Alternativo: Otros artículos de Lisa V.

 
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3 Comentarios

  1. 1 - Museo de la Luna

    26 agosto 2010 04:04

    Qué maravilla. Este blog está a años luz de todos los demás. A años luz.

    Douglas Adams me gusta sobre todo en “Mañana no estarán”, su libro en defensa de los animales en peligro de extinción. Sobre todo el capítulo dedicado a los delfines ciegos del Yant-Zse, es conmovedor.

    La guía del autoestopista tiene mucha relación con los Diarios de las Estrellas de Stanislaw Lem. En especial el Viaje Octavo, cuando el cosmonauta viaja a representar a la Tierra en el Congreso Intergaláctico y se muere de la vergüenza cuando su representante debe explicar lo que hacen los humanos en su planeta… Hilarante y patético, de lo mejor que hay en sátira demoledora. En ese capítulo destaca la parte donde se enumeran nombres científicos que le van dando los extraterrestres a los hombres, en vez del “inexacto” sapiens sapiens.

    Madre mía, me encanta este Blog Alternativo. Siento que mis neuronas se mueven cuando entro aquí. ¡Qué milagroooooooooooo!

    GRACIAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAASSSSS POR EXISTIRRRRRRRRRRRRRRRRRR….

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  2. 2 - Lisa V.

    26 agosto 2010 11:14

    Como me alegro de que se aprecie la obra de Adams! Era un genio, por lo que decía y por como lo sabia decir. En el articulo “last chance to see” debe de ser el mismo “mañana ya no estarán”, pero yo lo conocía solo en ingles, gracias por dar el titulo de la traducción. En el video explica tambien lo de los delfines como si fuera Buenafuente animalista. Me tengo que buscar el libro que tu dices de Stanislaw lem ahora que estoy en la onda. Yo también pienso que este blog es fenomenal. Un abrazo, Lisa V.
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