EL BEBÉ FELIZ: libro para disfrutar de la crianza natural de 0 a 18 meses

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“La crianza natural no es tanto una forma concreta de criar, sino una actitud ante la crianza. Una mirada limpia y sin bloqueos al bebé en el momento en que necesita ser el centro de nuestras vidas. Esa actitud, casi sin excepción, lleva a otra actitud: la de COMPRENDER, RESPETAR Y ACOMPAÑAR LOS RITMOS NATURALES de desarrollo de los niños pequeños. Así, alguien que esté atento al desarrollo del bebé y a sí mismo, se dará cuenta de que no tiene sentido intentar forzar adquisiciones naturales como el caminar.

No se ha hecho durante siglos y, ahora que se hace, no sirve en absoluto para ayudar a los bebés. Los padres y madres que escuchan a sus bebés y a sí mismos, se dan cuenta pronto que unos y otros SÓLO PODEMOS ESTAR DE LA MISMA PARTE”
Miguel Angel Alabart

“El bebé feliz: disfrutar de la crianza natural” es un libro de reciente lanzamiento de un autor relevante y con amplia experiencia en el campo de la crianza y la educación.

Miguel Ángel Alabart, de formación maestro, psicopedagogo, terapeuta gestáltico y orientador familiar, es fundamentalmente conocido por su labor al frente de las revistas Viure en familia y Crianza natural, de la que solemos hablar aquí.

“El bebé feliz: disfrutar de la crianza natural” no es un libro de instrucciones ni reglas estereotipadas para criar bebés, sino que el autor trata de ofrecer toda la información al respecto (algo de lo que solemos carecer los padres primerizos o sólo tenemos la oficial -que suele ser de tendencia poco respetuosa y a veces hasta adiestradora) y recursos prácticos para que sean los padres quienes tomen sus propias decisiones.

Se pueden leer 26 páginas del libro online y el índice y los temas que trata son los siguientes:

  • Déjate sentir (Los roles de cuidar y ser cuidados en la familia)
    Una historia de sostenes
  • Un buen comienzo (Primeras necesidades del bebé y alguna de la madre)
  • La canastilla natural (Qué necesitarás realmente, y no sólo a nivel material) y consejos de Feng Shui para la habitación
  • Un mes de locura (Reorganizar la familia, primeros cuidados)
  • Un “programa” genético (con derecho a improvisar): evolución por meses
  • De salud bien, gracias (visión holística, seguimiento médico, vacunas, principales afecciones, botiquín natural)
  • Niños bien llevados (Formas de transporte, también en coche)
  • El don de la leche (Lactancia y sus problemas más frecuentes
  • Vísteme despacio (Ropa y pañales)
  • ¿Por qué llora? (Posibles causas del llanto, estrés infantil, cómo acompañar el llanto)
  • ¿Con qué sueñan los angelitos? (El sueño, sus problemas y posibles soluciones)
  • Necesita alguien todo el tiempo (Formas de cuidado, alternativas a la guardería el primer año)
  • Cuerpo a cuerpo (Masaje infantil, juego corporal)
  • Jugando con la papilla (La introducción de los alimentos)
  • Reptiles, gatitos y monos (Arrastrarse y andar)
  • Anexo legal (Derechos y obligaciones, caso español)
  • Una sociedad que protege la crianza
  • Bibliografía y Anexo web

Afortunadamente, cada vez tenemos más información de crianza con apego y de las necesidades de la primera infancia y su influencia en la edad adulta. Los clásicos son ya Carlos González y Rosa Jové que tiene un libro con un título similar “La crianza feliz” pero que cubre la edad de 0 a 6 años, mientras que “El bebé feliz” es más específico de los primeros meses, hasta los 18 meses.

Como lectora de la revista Crianza Natural y conociendo la trayectoria y planteamientos de este autor por artículos en otros medios como la revista Mente Sana, considero que “El bebé feliz es un libro muy recomendable, útil y que nos puede facilitar mucho las cosas cuando nos convertimos en padres, sobre todo a entender y des-dramatizar las situaciones.

Pero como por lo que escriben, los conoceréis, os dejamos una editorial de Miguel Ángel Alabart publicado en el año 2002 en la revista Viure en familia nº 7, estaba en catalán y nosotros lo hemos traducido, y que muestra su filosofía de crianza:

LA AUTONOMÍA, DESEO O IMPOSICIÓN

“Déjalo que si no se acostumbra, “Si no lo coges tanto, será más independiente”, “no le des tanta teta, se tienen que desenganchar de ti”, “uf, te está tomando el pelo“, “a los niños no se les ha de sobreproteger, así se curten”, “llévalo a la guardería mujer, así será más menos dependiente”.

Y así hasta el final de la hoja. Bien, no digo que alguna de estas afirmaciones no pueda ser cierta… en niños y niñas mayores. Pero si hablamos de autonomía, pienso que no me equivoco si afirmo que a la mayoría de las criaturas de menos de 2 años, incluso de menos 1 año, y en muchos casos de 4 a 5 meses se les aplican algunos de estos criterios como forma de potenciar la “autonomía de los niños”. Dios mio, ¡qué bestialidad!. ¿Por qué no dejarlo así ya cuando nacen, a merced de los elementos para potenciar su autonomía.

Evidentemente, hay un GRAN DESCONOCIMIENTO sobre qué es lo que necesitan los bebés y los nenes mayores en cada momento. Y este desconocimiento no es fruto de una falta de formación científica o académica, sino sencillamente de LA ATROFIA en muchas padres y madres del instinto que permite estar atentos (empáticos) y escuchar las verdaderas necesidades de sus hijos.

Curiosamente esta falta no se da en muchas otras culturas del mundo, a veces llamados primitivas. Afortunadamente, algunos de sus representantes están ahora entre nosotros, de manera que podemos re-aprender mucho de su manera de criar: criaturas siempre en brazos, pecho a demanda, alimentos sólidos cuando los empiezan a pedir, cuidado a cargo de los progenitores hasta que son bien grandes, … En realidad, es la manera más feliz de criar.

A menudo los amigos bienintencionados dicen a los padres primerizos, cuando ven a su criatura en brazos: “¡No veis que así se hace dependiente”. Un buen día sin embargo el bebé decide caminar… Y desde entonces solo quiere brazos si está cansado. Un buen día, decide comer… Y a partir de entonces se autoregula el hambre sin interferencias y con un estado de salud envidiable. Un buen día decide relacionarse con otros niños y niñas y desde entonces no requiere nunca a los adultos en sus conflictos, si no es porque lo está pasando realmente mal. No creo que a estas criaturas les falte autonomía… la que ellas han construido, la adecuada para su edad.

Y es que si nos fijamos en el significado exacto de la palabra, “autonomía” es la capacidad para decidir por uno mismo y para que eso tenga lugar hace falta que el niño se sienta suficientemente seguro, que sepa que siempre tendrá aquello que necesita, que se sienta con las necesidades totalmente cubiertas. Por eso, es una contradicción pretender imponer la autonomía. La autonomía es, en realidad, un deseo del niño, hacia donde siempre tenderá si confía y si se respeta su propio ritmo. Una conquista individual, construida en relación al entorno pero nunca el resultado de una situación forzada.

Los niños y niñas a quienes han obligado a nacer antes de hora, a comer antes de hora, a destetarse antes de hora, a caminar antes de hora, a dormir solos antes de hora, a hablar antes de hora, a controlar los esfínteres cuando no están preparados, a quienes se les ignoran las necesidades básicas mientras se les adelantan otras necesidades antes de que aparezcan, estos niños y niñas serán en realidad profundamente dependientes, criaturas curtidas sí, a base de golpes, con la piel emocional tan dura, que se convertirán en niños incapaces de saber qué necesitan y cómo pedirlo, en adultos inmaduros afectivamente que buscarán eternamente el “paraíso perdido” ignorantes de sus carencias.

Una sociedad al servicio de sus ciudadanos tendría que establecer mecanismos para satisfacer las necesidades profundas de sus niños, para la felicidad y verdadera autonomía de todos.
Miguel Ángel Alabart

Sitio oficial: Need Ediciones

Código 000301
ISBN; 978-84-936832-3-8

26 PÁGINAS ONLINE DEL LIBRO

En El Blog Alternativo: Libros de crianza

 
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4 Comentarios

  1. 1 - Nadie (das)

    2 noviembre 2010 14:57

    Humilde colaboración:
    La cultura védica hindú aconseja:
    Hasta los cinco años el hijo debe ser consentido; después de los cinco años debe ser educado.
    Educarlo implica poner los límites necesarios y enseñarle autonomía.

    Como todavía hay familias ampliadas en India, se considera que, después de los cinco años, los abuelos son los compinches que consienten al niño/a. Los padres no deben consentir después de esa edad, sino educar, tal como se explicó.

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