El abrazo de Amma: una experiencia personal

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“La meditación y la práctica espiritual te da el poder y el coraje de sonreirle a la muerte.

La belleza y el encanto del amor y del servicio desinteresado no deberían desaparecer de la faz de esta tierra.

El mundo debería saber que es posible una vida de entrega, cuya esencia sea el amor y el servicio a la humanidad.

Todos deberían dormir, al menos una noche, sin temor. Todos deberían comer, al menos una vez al día.

Cuando realmente se ama,el intelecto se vacía. No hay pensamientos,no hay mente. Sólo queda el amor inocente”
Mata Amritanandamayí “Amma”

Hacía mucho tiempo que había oído hablar de Amma, una mujer hindú que se pasea por el mundo abrazando a gente de toda condición. Y tuve la suerte de recibir la invitación para asistir al acto en Granollers durante su última visita a España.

La verdad es que me hizo mucha ilusión. La acreditación de prensa era sólo por un día, como amablemente me recordó Anna, la encargada de prensa con la que me puse en contacto: y debo reconocer que pensé que con una mañana habría suficiente para informar a fondo de todo.

Llegué al Palacio de Deportes una hora y media antes de que comenzara todo… y me encontré con una cola que daba varias vueltas al mismo. Por fin logré aparcar como a un kilómetro de distancia. Para empezar, intenté captar un poco el ambiente que había fuera entre la gente que debía estar bastante tiempo esperando.

La  primera persona con la que hablé fue Luisa, una chica de Valencia que había recorrido en autobús la distancia que separa la ciudad levantina de Granollers el día anterior. Es una veterana: ha podido asistir durante varios años a los actos de Amma, y se siente una privilegiada. Por el lugar de la cola donde se encuentra, calculamos entre risas que le debe faltar como una hora.

“ -… no me importa. De hecho, es parte del camino. Cuando has estado una vez, es difícil no repetir. Realmente, esta mujer tiene algo muy especial que te mueve por dentro.

Hablé con varias personas más de esa fila que parecía interminable. Algunas, como Luisa, eran repetidoras, pero también las había primerizas: por ejemplo, Antonio era la primera vez que acudía desde Murcia a ver a Amma en directo.

“- Me han hablado, sobre todo, de lo mucho que sientes en el abrazo, o darshan, como ellos lo llaman. La verdad es que estoy pasando por una mala racha, y no me vendría mal que algo así me ayudara. Tengo amigos que volvieron hablando maravillas de la experiencia.”

Cuando finalmente entré en el recinto, busqué a Anna, la responsable de prensa que iba a ser mi guía durante la mañana. Los datos que me comentó, en general, los podéis encontrar en el artículo que Can-Men realizó hace un tiempo presentando el acto: sólo destacaría que la organización de Amma, Embracing the world, da de comer a más de 10 millones de personas en todo el mundo. Una cifra más que respetable, desde luego, y que confirmaba la idea de que todo aquello era mucho más que “un abrazo”.

Anna me llevó por los entresijos de la organización: visitamos, por ejemplo, la cocina, donde me comentó que entre las personas que acompañaban a Amma por medio mundo había gente como pilotos o médicos  que habían dejado por un tiempo su periplo profesional para dedicarse a preparar la comida a los que venían a recibir a Amma.

Algo muy especial se respiraba por todo el recinto. No era sólo el ambiente de espiritualidad que yo había observado anteriormente en otros actos  con otros maestros: había algo más que al principio no acabé de definir, pero que cada vez tomaba más forma. Un “algo” amable, sutil, pero poderoso… algo que te empujaba, en cierta forma, hacia los demás.

Finalmente, Anna me dejó a mis anchas a fin de que pudiera captar por mí mismo el todo lo que se estaba moviendo por allí. Me estuve paseando por un recinto que se llenaba a pasos agigantados. En un extremo del Palacio de Deportes estaba el escenario donde se situaría Amma: en el otro, los diferentes puestos donde se ofrecían desde productos de artesanía, hasta joyería o ropa.

La recaudación íntegra de todo lo que se ofrece en las giras de Amma va para los múltiples proyectos que su organización tiene tanto en la India como por medio mundo. En otra parte del Palacio estaba el comedor para alimentar a toda la gente que viene  y a los voluntarios que colaboran en todo ello. Teniendo en cuenta que por allí iban a pasar miles de personas, la organización era muy importante y necesaria.

Hacia la una de la tarde de ese primer día, me dirigí hacia la cola para poder darme el “darshan”, o abrazo. Gracias a que venía con un pase de prensa, pude acceder por un lugar especial y no tardé tanto en poder acercarme a Amma.

Lo que sentí en aquel momento dudo que pueda ser capaz de expresarlo en palabras: quizás podría con música, o con una pintura. A veces, el Arte nos puede ayudar a fin de poder dar forma a los sentimientos, a las emociones.

Sólo diré que sentí muy adentro una apertura muy especial, como un camino que se iluminó de repente. Supe que, si elegía seguirlo, mi vida ya no sería la misma, y que la elección estaba en mi mano. Durante unos momentos, me senté en una escalera, turbado y maravillado al mismo tiempo…

No sé cuánto tiempo estuve allí: quizás media hora. Pero me levanté con el firme propósito de quedarme allí los tres días que duraba la estancia de Amma en Granollers. Me había fijado en que, cada poco tiempo, pasaban algunos voluntarios con carteles pidiendo ayuda en determinadas actividades: desde cocina, hasta vender en las tiendas habilitadas en el recinto, o fregar platos. No me lo pensé dos veces, y ofrecí mi ayuda.

Y allí estuve. En primer lugar, colaboré en labores de seguridad: simplemente, estar de pie en un lugar, con un peto de lo más aparente, vigilando que ningún “amigo de lo ajeno” se llevara nada sin permiso. Desde luego, no sólo era realizar el trabajo: el tema era realizarlo con una actitud especial, con una voluntad de ayuda y colaboración desinteresada con algo mucho más grande que tú mismo.

Y os puedo asegurar que funciona: las horas que estuve con esa actitud fueron increíbles de verdad. Conocí a mucha gente que habían venido año tras año, y que contaban sus experiencias de cambio real y positivo en su vida.

Durante los dos días siguientes,  pasé en el Palacio de Deportes, junto con mi mujer y cientos de voluntarios, incontables horas. Observé como aquella mujer acogía en sus brazos a miles de personas. También observé, en mí mismo y en mucha gente, cómo una experiencia de éste tipo puede hacer que nos replanteemos toda nuestra vida.

Pero, sobre todo, me dí cuenta de que EL EJEMPLO ES UNA DE LAS MAYORES ENERGÍAS DE CAMBIO QUE EXISTEN EN EL MUNDO. Y fue el ejemplo de las horas y horas de abrazos sin parar, del trabajo desinteresado de cientos de personas, de la pruebas y más pruebas de la inmensa labor humanitaria que, gracias a donaciones en gran parte anónimas, se realizan en todo el mundo, fue gracias a todo ello que decidí que iba a intentar mirar más a mi alrededor en mi vida.

Ahora, un tiempo después, siento que ése camino que se abrió todavía está vivo, y abierto. Los posos que dejó la experiencia permanecen, y sé que sería traicionar algo profundo si dejo que todo pase. Ya he iniciado pasos a fin de poder cumplir mi objetivo de seguir la senda del corazón , que es la que enseñan maestros como Amma.

Espero ser capaz de conseguirlo.

Web oficial: Amma

 
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6 Comentarios

  1. 1 - aurin

    29 noviembre 2010 22:09

    Había oído hablar de Amma hace mucho tiempo,y creo que su labor es maravillosa.
    Pero hoy me ha dado mucha pena pensar que la gente tiene que hacer cola, viajar kilómetros y esperar meses para “sentir” un verdadero abrazo. Un abrazo de amor, comprensión y consuelo…

    :(

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